El 99 por ciento de los funcionarios de Gobierno de todos los niveles son burócratas que no conocen ni superficialmente, la realidad en la que viven. Ellos ordenan desde sus escritorios y proponen soluciones a los problemas que no conocen. Los funcionarios de Morena hacen exactamente lo mismo.
Si son los grandes funcionarios de la vivienda del estado o del país, jamás se les ocurre que deben ir a visitar las colonias pobres o las comunidades en donde la gente construye su casa con palos, láminas o cartón, para saber cómo se les puede ayudar en concreto.
Más artículos del autor
Si son los grandes funcionarios de la Secretaría del Bienestar, jamás se les ocurre ir a las casas de los obreros o los campesinos para conocer cómo se sobrevive con un salario mínimo al día o con menos de eso en una familia de tres, cuatro o cinco integrantes, para darse una idea de cómo se debe ayudar a esas familias para que no mueran de hambre.
Si son los grandes funcionarios del transporte público, jamás se reúnen con los choferes para saber cuáles son los problemas, para conocer en concreto lo que sucede en las rutas y así proponer soluciones para resolver el problema del transporte público de manera eficaz para los ciudadanos.
Si los grandes diputados locales, federales o senadores no conocen sus zonas de representación, no viven ahí y no saben las necesidades básicas de sus representados, de modo que jamás proponen una iniciativa que ayude a la población a vivir un poco mejor. Ellos se la viven en fiestas de lujo, comprando mansiones en zonas residenciales, gastando el salario en viajes al extranjero o en lujos que no tienen sentido racional; para colmo de males, son “levantadedos” de las propuestas que hacen los gobernadores o la Presidencia.
Si son los grandes funcionarios de Educación, esos dicen que acuden todos los días a sus oficinas, se reúnen con los demás secretarios de Educación y entre ellos acuerdan un recorte al ciclo escolar de un mes y una semana, porque “hay mucho calor” y porque “hay Mundial” en el país. Pensaron que México los ovacionaría y los lanzaría a la cúspide del poder. ¡Gran error!
México entero rechazó su propuesta, los llamó tontos e irracionales porque su propuesta de recorte al ciclo escolar afecta aún más a la educación de los niños mexicanos, porque con ese recorte no se puede terminar de dar las clases como estaba estipulado y porque las familias trabajadoras de este país se preguntan cómo le harán para el cuidado de sus hijos si les dan un mes y una semana más de vacaciones.
Esos funcionarios de alto nivel de Morena no pensaron que, en lugar de hacer reuniones sin sentido, deberían mejor ir a las escuelas de las colonias, pueblos y comunidades pobres, a ver cuáles son las necesidades: falta de maestros, falta de salones, falta de energía eléctrica, falta de baños, falta de agua potable, falta de computadoras, falta de laboratorios, de canchas, de salones de arte y falta, en general, de bibliotecas bien surtidas de libros que le enseñen a los niños a comprender la lectura y la vida.
Si resolvieran esas necesidades y aumentaran el ciclo escolar un mes más, por ejemplo, México entero los ovacionaría. Pero para tener funcionarios de este calado, es decir, trabajadores, racionales y con sentido de lo que hacen, es necesaria otra clase social en el poder.
Morena, como todo mundo sabe, es la nueva representante de los ricos mexicanos en el gobierno, como antes lo fue el PRI o el PAN. ¿Queremos una educación de calidad, vivienda, buenos salarios y salir de la miseria?
Los pobres debemos tomar el poder y hacer los cambios radicales. Es la única salida. Por eso, hagamos que crezca, aún más, el Movimiento Antorchista Nacional, organicemos a más trabajadores, eduquémonos políticamente y lancémonos a la lucha por el poder de este país.