¿Por qué en la agenda del gobernador sí caben los perros y otros seres sintientes, una boxeadora devenida en funcionaria y un chabacano renacimiento del juego de pelota prehispánico y no los únicos héroes poblanos verdaderos de la Revolución Mexicana?
¿Por qué la Secretaria de Cultura sí acude a presidir el inicio de unas intrascendentes jornadas sobre la Revolución Mexicana en una preparatoria citadina, la Emiliano Zapata, y no se hace presente en el recinto de mayor importancia histórica poblana, el mismísimo día la conmemoración del sacrificio de los Serdán?
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¿Por qué la actual encargada del Museo Regional de la Revolución Mexicana “Casa de los Hermanos Serdán”, le regatea a los ciudadanos que desean rendirle culto y veneración a los héroes la espontánea colocación de ofrendas que demuestra su reconocimiento y amor a los héroes?
¿Por qué los descendientes de los Serdán, que ostentan tan ilustre apellido y, por ello, en fechas recientes algunos hasta intentaron ser legisladores, guardan silencio ante tamaño desaire?
Pues porque, en este gobierno, lo que campea es el desprecio a la Cultura poblana.
Este ninguneo gubernamental es tal grado insultante y sin parangón nunca visto, ya que ni siquiera el megalómano y ultra soberbio de Rafael Moreno Valle y Rosas se atrevió a llevarlo a cabo, ni tampoco en la emergencia mundial de la pandemia dejó el gobierno de Miguel Barbosa de acudir al compromiso de agradecimiento a los héroes.
Sin embargo, Alejandro Armenta no consideró necesario hacerse presente en la única casa museo mausoleo del país a rendirle culto a los Serdán. Y eso que se ha llenado la boca y los recintos estatales, con el nombre de Carmen Serdán Alatriste, pero ¿fue a rendirle culto el pasado 11 de noviembre cuando cumplió 152 años de nacida? O ¿acudió el 2 de noviembre al museo a concelebrar el 148 aniversario del natalicio de Aquiles Serdán? ¡No!, porque los Serdán le han servido para el discurso, pero no para el compromiso histórico, ideológico y cultural para Puebla y los poblanos.
Y para ilustrar la profundidad de las carencias históricas del gabinete armentista les referiré algunos de los reconocimientos que los protagonistas e intelectuales de la Revolución Mexicana les hicieron en su momento a nuestros héroes.
José Vasconcelos: “Regresó Aquiles Serdán con buen acopio de armas de fuego, que almacenó en su propia casa, en el centro mismo de la ciudad de Puebla. Para el veinte de noviembre se había fijado la fecha de la sublevación general. Pero alguien efectuó una denuncia y la casa de Serdán se vio cercada por la policía. Rendirse era caer bajo las balas de la ley fuga. Resultaba preferible morir resistiendo”.
Isidro Fabela: “Aquiles Serdán fue de los primeros héroes. Era como todos fuimos: ciudadano sin ciudadanía; pero llevando en su espíritu adelantado a la política de su tiempo, una fe de apóstol y una vivencia de profeta, que puso al servicio de la República en ocasión propicia, con el fin de reconquistar los derechos que soñaron darnos los constituyentes del 57”.
Francisco I. Madero: “Y así como en la campaña democrática fue Puebla la que dio la nota más saliente, en la guerra, señores, cuando principió la lucha armada, cuando fue necesario repeler la fuerza con la fuerza y demostrar a nuestros opresores que el pueblo también sabía manejar las armas, que sabía defenderse, que sabía vencer, fue aquí en Puebla donde se encendió la primera chispa, fue aquí en la calle de Santa Clara, en donde un grupo de patriotas, encabezados por el gran Serdán, dieron el primer golpe de muerte a la dictadura”.
Como vemos, estos grandes hombres tuvieron la honradez cívica y patriótica de rendirle culto y veneración a los Serdán, mientras que Armenta y su gabinete no.
Así quedará para la historia