El Papa León XIV, en su visita a la Asamblea de la FAO, pronunció un discurso que pasará a la historia como una de las intervenciones más contundentes del Magisterio reciente sobre la justicia social y la paz mundial. Desde el inicio, el Santo Padre situó el tema en una perspectiva profundamente humana y espiritual:
“El corazón del Papa, que no se pertenece a sí mismo sino a la Iglesia y, en cierto modo, a toda la humanidad, mantiene viva la confianza de que, si se derrota el hambre, la paz será el terreno fértil del que nazca el bien común de todas las naciones.” (León XIV, Discurso en la FAO, 2025, n. 1)
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Esta convicción condensa una intuición esencial de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI): la paz no se construye sobre tratados o declaraciones, sino sobre la justicia y la dignidad humana. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia recuerda que “la paz es fruto del orden inscrito en la sociedad humana por su divino Fundador” (n. 494). Ese orden se quiebra cuando millones padecen hambre y la humanidad se acostumbra a la indiferencia.
Hambre y responsabilidad universal: una cuestión moral
León XIV no aborda el hambre como un desafío técnico, sino como una culpa moral colectiva.
“Poner fin a estos males incumbe no sólo a empresarios, funcionarios o responsables políticos. Es un problema a cuya solución todos debemos concurrir: agencias internacionales, gobiernos, instituciones públicas, oenegés, entidades académicas y sociedad civil, sin olvidar a cada persona en particular, que ha de ver en el sufrimiento ajeno algo propio.” (n. 1)
Y añadió una frase que se ha convertido en emblema de este discurso:
“Quien padece hambre no es un extraño. Es mi hermano y he de ayudarlo sin dilación alguna.” (n. 1)
Estas palabras condensan la ética de la fraternidad que atraviesa toda la Doctrina Social: la solidaridad no es un sentimiento, sino una responsabilidad compartida. El Papa recuerda que el hambre es un clamor que sube al cielo, y que exige una respuesta urgente: “Nadie puede quedar al margen de luchar denodadamente contra el hambre. Esa batalla es de todos.” (n. 4).
Una economía sin alma: las paradojas de la abundancia
El Papa denuncia las contradicciones morales de la economía actual, a las que llama “paradojas ultrajantes”:
“Hoy en día asistimos a paradojas ultrajantes: se desperdician ingentes toneladas de alimentos, mientras muchedumbres se afanan por encontrar en la basura algo que llevarse a la boca.” (n. 5)
Citando las cifras oficiales de la FAO, el Pontífice lamenta que “seiscientos setenta y tres millones de personas en el mundo se van a la cama sin comer” y “otros dos mil trescientos millones no pueden permitirse una alimentación adecuada desde el punto de vista nutricional” (n. 3).
Para León XIV, esta realidad revela “una economía sin alma, un cuestionable modelo de desarrollo y un sistema de distribución de recursos injusto e insostenible”. Su diagnóstico es ético y espiritual: “permitir que millones de seres humanos vivan —y mueran— golpeados por el hambre es un fracaso colectivo, un extravío ético, una culpa histórica.” (n. 3)
El hambre como arma de guerra: el clamor que sube al cielo
Uno de los pasajes más graves del discurso es la denuncia del uso del hambre como instrumento bélico:
“Los escenarios de los conflictos actuales han hecho resurgir el uso de los alimentos como arma de guerra.” (n. 4)
León XIV recordó que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante la Resolución 2417 (2018), condenó unánimemente esta práctica, reconociéndola como crimen de guerra.
“El derecho internacional humanitario prohíbe sin excepción atacar a civiles y bienes esenciales para la supervivencia de las poblaciones.” (n. 4)
El Papa lamenta que “ese consenso parece olvidado” y advierte que “el silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos, aunque a menudo sea ignorado, acallado o tergiversado”.
Su llamado es firme: “No podemos seguir así, ya que el hambre no es el destino del hombre sino su perdición. ¡Fortalezcamos, pues, nuestro entusiasmo para remediar este escándalo!” (n. 4)
Contra la indiferencia: de los eslóganes a la acción
León XIV lanza una crítica directa a la inacción de las élites políticas y económicas:
“Los eslóganes no sacan de la miseria. Urge una superación de un paradigma político tan enconado, basándonos en una visión ética que prevalezca sobre el pragmatismo vigente que reemplaza a la persona con el beneficio.” (n. 5)
En esa frase se resume su llamado a una conversión ética global. El Papa no busca un discurso más elocuente, sino una voluntad real. “No podemos limitarnos a proclamar valores. Debemos encarnarlos” (n. 5), dice con tono profético.
La Doctrina Social traduce esta visión en el principio de subsidiariedad: las decisiones deben nacer desde los pueblos y comunidades, no desde estructuras impuestas. Por eso León XIV advierte contra el paternalismo político y propone “repensar con audacia las modalidades de la cooperación internacional” (n. 7).
La mujer: arquitecta silenciosa de la esperanza
El Papa dedica una sección hermosa y profundamente simbólica al papel de la mujer en la lucha contra el hambre:
“Las mujeres son las primeras en velar por el pan que falta, en sembrar esperanza en los surcos de la tierra, en amasar el futuro con las manos encallecidas por el esfuerzo. En cada rincón del mundo, la mujer es silenciosa arquitecta de la supervivencia, custodia metódica de la creación.” (n. 6)
Y concluye:
“Reconocer y valorar su papel no es sólo cuestión de justicia, es garantía de una alimentación más humana y más duradera.” (n. 6)
Esta valoración del papel femenino refleja la continuidad del magisterio de la Iglesia, desde Mulieris dignitatem (Juan Pablo II, 1988), que afirmaba que la mujer “humaniza las estructuras de la vida social”, hasta Laudato si’, que reconoce en la mujer una fuerza moral para custodiar la creación.
Escuchar a los pobres: el multilateralismo con rostro humano
León XIV advierte sobre las “nocivas tentaciones autocráticas” y reafirma la necesidad de una cooperación internacional auténtica:
“Se hace más necesario que nunca repensar con audacia las modalidades de la cooperación internacional. Lo que los países más pobres aguardan con esperanza es que se oiga sin filtros su voz… sin imponerles soluciones fabricadas en lejanos despachos.” (n. 7)
Este fragmento recoge la esencia del principio de participación de la Doctrina Social: ninguna solución es justa si no parte del diálogo con los pueblos afectados. La Iglesia, fiel a su misión universal, apoya un multilateralismo renovado que no excluya, sino que escuche.
Hambre de pan y hambre de amor
En la parte final, León XIV eleva su reflexión al plano espiritual.
“Toda persona humana tiene hambre no sólo de pan, sino también de todo lo que le permite madurar y crecer hacia la felicidad para la que ha sido creada. Existe también un hambre de fe, de esperanza y de amor, que debe canalizarse en una respuesta integral que estamos llamados a ofrecer juntos.” (n. 9)
Y añade la exhortación de Jesús a sus discípulos:
“Denles ustedes de comer” (Mc 6, 37).
El Papa concluye reafirmando el compromiso de la Iglesia: “Siempre podrán contar con la solidaridad y el compromiso de la Santa Sede y de las instituciones de la Iglesia Católica, dispuestas a salir al encuentro y ponerse al servicio de los más pobres y desfavorecidos en todo el mundo.” (n. 9)
La paz nace del pan compartido
El mensaje de León XIV en la FAO es un manifiesto ético y espiritual para el siglo XXI. El hambre, denuncia el Papa, “no es el destino del hombre sino su perdición”. Su solución no vendrá de los laboratorios ni de los mercados, sino de la conversión del corazón y de una cooperación internacional inspirada en la justicia.
Cuando el pan se comparte, florece la paz; cuando la dignidad es respetada, surge el bien común. Por eso su frase inicial resume todo el programa moral de este pontificado:
“Si se derrota el hambre, la paz será el terreno fértil del que nazca el bien común de todas las naciones.” (n. 1)
Les invito a ver el video de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema:
Referencias
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (2018, 24 de mayo). Resolución 2417 (2018): Protección de civiles en conflictos armados. Nueva York: Naciones Unidas.
Francisco, Papa. (2015). Encíclica Laudato si’: Sobre el cuidado de la casa común. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
León XIV, Papa. (2025, 16 de octubre). Visita a la Asamblea de la FAO con ocasión del Día Mundial de la Alimentación. [Discurso]. Ciudad del Vaticano: Santa Sede.
Pontificio Consejo “Justicia y Paz.” (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Pontificio Consejo “Justicia y Paz.” (2014). La vocación del líder empresarial: Una reflexión. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.