Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Arañas patudas funcionan como les dé la gana

Queda probado que, en plomería, la estética no va con la funcionalidad

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Octubre 10, 2025

El calentador de la casa de cien litros, chafeó, era demasiado ya para nosotros siendo que la familia está dividida entre Estados Unidos y México. Así que lo cambiamos por uno eléctrico de paso para un solo baño. Fue muy difícil conseguir un plomero de confianza y eficiente, pero lo logramos.

Quitar el pinchi calentador viejo fue una faena porque se echó a perder con los litros de agua dentro: había que vaciarlo, sacarlo y limpiar el espacio donde estaba. Cumplido el cometido, nos pusimos a observar cómo deshacer el nudo gordiano de la tubería que venía del tinaco, pasaba por el calentador, salía con agua caliente, por un lado, y en un tubo que iba enterrado, supusimos llevaba el agua fría para el resto de la casa.  

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El plomero, todo un artista de su trabajo, lo dilucidó así y se puso manos a la obra. Tardó dos días en terminar la instalación y hasta le tomamos fotos porque de veras es una obra de arte.

Para este trabajo hubo que vaciar de agua el tinaco, misma que echamos en dos tinacos alternos que tenemos para captar agua de lluvia (entonces no llovía tanto) y empezamos a acarrearla para cocina, baños y limpieza. ¡Sin pedos, lo que durara!

Ya terminada la genial obra, abrimos todas las llaves, subí agua de la cisterna al tinaco en espera que salieran las burbujas de aire que se habían formado y empezara a fluir el preciado líquido, con la ilusión de que todo quedara en orden.

¡Ni madres! ¡No salía ni gota de agua, ni un mísero chisguetito! Pensamos en dejar más tiempo las llaves abiertas para que fluyera el líquido y sacara el aire. ¡Nada! Algunos chisguetitos iniciaron su desfile, pero no servían más que para dejarlos caer en la cubeta de poco a poco.

¡Eso tiene mes y medio! Ya me hice experta en acarrear agua, calentarla con una resistencia o la estufa para bañarme, y el resto para limpiar la casa, lavar trastes y ropa.

Dos buenos amigos, ingenieros especialistas en esos menesteres, fueron a dar su veredicto cada quien por su lado; uno señaló que el plomero artista no habría que haber cancelado ningún tubo, que debía haberse respetado el diseño original de la araña patuda. Otro, viendo que el calentador anterior no tuvo dificultad alguna, más que de haber cumplido su función, señaló que los problemas iniciaron con la instalación del nuevo, así que “yo creo que los tubos del agua caliente y el agua fría están invertidos, no hay de otra: si estuvieran bien no tendría porque no salir agua de cualquiera de las llaves en cualquier parte de la casa.”

¡Nos chingó! Y así estamos: hay que invertir los tubos de agua caliente y fría y dejar que la araña patuda funcione como se le dé su pinchi gana.

Queda probado que, en plomería, la estética no va con la funcionalidad.

alefonse@hotmail.com

      

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