Viajera que vas por cielo y por mar
Dejando en los corazones…
A mí me tocó quererte también
Besarte y perderte después
Luis Alcaraz
I
Coincidiremos, amable lector, que una ciudad, provincia o país, se vuelve turísticamente atractivo por la incidencia de múltiples factores y no solo por el voluntarismo, buenas intenciones u ocurrencias de sus gobernantes, como es el caso del Ejecutivo poblano, quien a través de su glamorosa secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón pretende promocionar la entidad a lo largo y ancho del mundo y, con ello, cambiar el destino turístico del estado, reducido a estancias de fin de semana y temporadas como vacaciones.
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“Bajo este argumento, la mencionada funcionaria, justificó que irá a Las Vegas y a otros países para promocionar la entidad… El plan para revertir esta situación es viajar a otros países y así promocionar la entidad y así afianzarla en la llamada ‘Industria de Reuniones’… Comentó que recientemente visitó París y que en las siguientes semanas y meses viajará a distintas ciudades estadounidenses, como Las Vegas y Los Ángeles, además de Londres, Madrid y Colombia” (e-consulta, 2 de octubre, 2025).
¡Bravo por nuestra flamante secretaria de Desarrollo Turístico! ¡Bravo por nuestro agudo y perspicaz gobernador Alejandro Armenta! Como si no existieran empresas profesionales a nivel internacional para la promoción turística, y la sola presencia de la mencionada servidora pública - o la del mismo Ejecutivo- fuera suficiente para convencer de las bondades de la región y revertir la imagen que se tiene de México y Puebla.
Algo similar ocurre en las instituciones de educación superior con el llamado “turismo académico” que, con el pretexto de firmar, apenas, la intención para un futuro convenio de colaboración con alguna institución extranjera, se organizan sendos viajes con todo un séquito de funcionarios y personal de apoyo, sin que, a la postre, se concrete el más elemental acuerdo y, mucho menos, un beneficio palpable para las instituciones involucradas.
Ahora, mal que bien, otorguemos el beneficio de la duda a la encargada de tan pomposa secretaría, siempre y cuando nos ofrezca una carpeta de información precisa en la que se incluyan objetivos, estrategias, costos y, sobre todo, mecanismos de seguimiento y evaluación, y no, como suele ocurrir, que nunca nos enteramos de la asertividad de la empresa o sus fallas y abusos quedan protegidos bajo alguna dudosa figura jurídica, como es el caso del Museo Internacional del Barroco (MIB).
II
Pero volvamos al principio. Además del patrimonio natural y edificado, de la riqueza culinaria, de algunas fiestas populares, ¿qué más podemos ofrecer al turismo nacional e internacional para que prolonguen su estadía en nuestro estado?
¿Contamos con una infraestructura hotelera y restaurantera para cubrir las distintas expectativas y posibilidades de un turismo plural y variado?
Y lo más importante, ¿cómo promover a un estado y su capital, permeados por distintas formas de violencia (incluyendo la siembra de muertitos y descabezados, más los feminicidios) en los que no se puede garantizar la más elemental seguridad a las personas y sus propiedades?
¿Cómo atraer turismo internacional a una ciudad como la de Puebla, cuyo desarrollo urbano es uno de los más lamentables del país entre el caos automovilístico, el transporte público, la falta de banquetas, los baches, las atarjeas destapadas, una policía de Tránsito cuya única tarea parece ser la extorsión de propios y extraños, y el creciente número de asaltos a cualquier hora del día en su Centro Histórico? ¿Y la inseguridad de nuestras carreteras, entre las más peligrosas del país?
Y no toquemos por el momento la vergonzosa oferta cultural de Puebla que no pasa de regodearse en el espíritu provinciano y populachero de nuestras autoridades, entre bailes folclóricos, la Banda El Limón y Julión Álvarez.
Lástima por nuestras autoridades que todavía no han entendido y posiblemente nunca entiendan, que lo que hace únicas a esas grandes capitales como París, Buenos Aires, Berlín o la propia Ciudad de México, es la riqueza y pluralidad de su oferta cultural. Una “ciudad” se define, antropológicamente por las posibilidades que permite para el encuentro con la otredad, la tolerancia a la diferencia.
Ante este triste panorama, queda la sospecha sobre la viabilidad de la odisea emprendida por Carla López-Malo y si esta no sea otra cosa que parte de la pulsión demagógica del gobernador poblano, o esconda una operación para beneficiar a algún grupo de interés particular, como al parecer está marcando la ruta política de Alejandro Armenta, y emulando a el extinto Rafael Moreno Valle en su pretendida carrera hacia la Presidencia de la República.
Por último, y algo debe saber al respecto el propio Ejecutivo poblano, luego de tanto cacarear su doctorado en Administración Pública, y es que, ninguna política pública (en este caso el fomento al turismo) puede tener éxito si no está acompañada de otras tantas que le den verdaderos cimientos a la primera.
III
Posdata
Nadie se llame a engaño, los logros conseguidos por la rectora durante su primer periodo al frente de la UAP, así como las promesas hechas para los siguientes cuatro años durante su cuarto informe y toma de posesión el sábado pasado; son recursos meramente populistas que en nada cambian la estructura de la universidad y, mucho menos, garantizan una mejora a la calidad educativa. Por el contrario, en el probable caso del aumento de matrícula o el crecimiento de CU2, sólo agudizarán los problemas ya existentes si no son precedidos por una reforma cualitativa, de fondo, en la institución.