Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Dónde está la seguridad en Puebla?

Hoy estamos tan cerca de Julión Álvarez, y tan lejos de vivir en paz

Marcos Castro Martínez

Politólogo (UNAM), maestro en Administración Pública (IAP) con diplomados en Análisis Político (IBERO) y en Economía Social (UDLAP). Funcionario en la Procuraduría Agraria y SEDESOL; director de Atención Ciudadana y regidor. Secretario General Estatal del PAN en tres ocasiones y actualmente diputado local, coordinador del Grupo Parlamentario.

Jueves, Septiembre 25, 2025

Aunque muchos prefieren callar, para nadie es nuevo que Puebla atraviesa una crisis de inseguridad que ha venido empeorando de manera considerable desde los últimos años.

Todos conocemos a alguien que lamentablemente ha sufrido algún robo y si no tristemente somos nosotros mismos quienes lo hemos vivido: delitos de alto impacto, delitos de “baja visibilidad”, pero de gran efecto económico (como lo es el robo de autopartes), episodios de violencia extrema que ponen en evidencia fallas en la prevención, investigación y discursos oficiales que, aunque traigan al cantante de moda y por todos los medios se empeñen en señalar supuestas mejoras en ciertos indicadores, no alcanzan a disipar la percepción de inseguridad con la que vivimos las y los poblanos.

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La delincuencia es tal que no respetó ni las conmemoraciones patrias. El cadáver localizado en Analco el 15 de septiembre, justo en el corazón de la ciudad, cerca de zonas comerciales y de alta afluencia con un mensaje amenazante dejado junto al cuerpo, no permite negar la presencia del crimen organizado. Episodios de este tipo funcionan como amplificadores del temor ciudadano: no solo es el terrible homicidio en sí, sino la exhibición pública que transmite la idea de control territorial por parte de actores armados.

Por otra parte las estadísticas oficiales y los comunicados gubernamentales que constantemente se difunden han señalado reducciones en algunos delitos durante 2025, e incluso el gobierno estatal ha señalado descensos en homicidios dolosos y feminicidios pero reportes periodísticos y de organismos independientes muestran que la incidencia de ciertos delitos sigue siendo alta y que algunos —como el robo de autopartes— han crecido con fuerza: en la capital poblana se reportó un aumento del 158 % en este rubro y solo en el primer semestre de 2025 hubo cientos de denuncias relacionadas con estos despojos, acciones que ocurren a la vista de las autoridades,

La incoherencia entre algunos indicadores versus aumentos notables en delitos específicos que solo alimenta la desconfianza social.

El robo de autopartes o a casa habitación por mínimos que sean tienen un doble efecto: golpea económicamente a las víctimas (pues exigen reparaciones costosas, pérdida de movilidad, enojo y frustración ciudadana) y alimenta cadenas criminales que revenden piezas en el mercado informal, eso sin tomar en cuenta el impacto en la tranquilidad y paz que sufren las víctimas.

El aumento de denuncias en 2025 y el crecimiento de este delito indican que, aun cuando no siempre aparezca en los titulares de medios de comunicación, se trata de un problema estructural que erosiona la certeza de seguridad pública.

En contraparte, vivimos las fiestas patrias con cantantes famosos que entretienen a la sociedad por un par de horas. Hace falta coordinación entre las corporaciones de seguridad pública, cosa que no siempre es fluida lo que alimenta la impunidad. Aunque el mapa criminal de Puebla no es homogéneo, hay zonas donde grupos criminales operan con relativa libertad, realizando desde extorsiones hasta acciones violentas para controlar rutas o mercados locales.

Aun cuando algunos indicadores agregados muestren mejoras parciales en 2025, la frecuencia de hechos cotidianos (robos, asaltos, desvalijamientos) y episodios puntuales de alta violencia mantienen la sensación de inseguridad entre la población.

La 4T no puede tapar el sol con un dedo. La ciudadanía no debe acostumbrarse a vivir en riesgo. La inseguridad deteriora la calidad de vida y el tejido social se rompe, pues crece la desconfianza en las autoridades, lo que expone de manera crítica a grupos vulnerables y erosiona la comunidad.

Si bien la inseguridad en Puebla no puede reducirse ni achacarse a una sola causa, ¡el Estado debe actuar ya! Y prevenir esta crisis que atravesamos. Cerrar la brecha entre la percepción ciudadana y el discurso oficialista. Se debe pasar de eventos recreativos y discursos optimistas a acciones concretas que restauren la capacidad de las instituciones para garantizar una vida tranquila sin sacrificar derechos.

¿O usted qué opina?

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