Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Pepe Grillo y la comentocracia

Periodistas y académicos tenemos la tarea de recordar lo que está en juego con el populismo

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Lunes, Septiembre 22, 2025

La editorial Grano de sal acaba de publicar el libro Mar de dudas. Conversaciones para navegar en el desconcierto, de Carlos Bravo Regidor. Ahí se presentan 14 entrevistas a autores destacados en temas de cultura, política y sociedad.

El libro es un elogio a la conversación, y a esa forma de conversación que llamamos lectura (para hacer las entrevistas Bravo Regidor tuvo que leer la obra de estos autores, tan cuidadosamente que llega a sorprender a los entrevistados). También es un elogio de la duda, y de nuestra capacidad de hacer preguntas.

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Me limito en esta nota a la entrevista a Nadia Urbinati, destacada politóloga italiana, profesora de la Universidad de Columbia, y conocida en México por su libro Yo, el pueblo. Cómo el populismo transforma a la democracia, publicado en 2020 por el INE y por Grano de sal.

Más que una forma de gobierno, la autora considera que el populismo es una manera de gobernar que transforma la democracia. No puede haber populismo sin democracia. Recupera la idea de Benjamín Arditi que ve la relación del populismo con la democracia como una relación parasitaria.

Un parásito es un organismo que vive a expensas de otro. No puede desarrollarse de manera autónoma. El populismo no puede crear un sistema propio.

A diferencia del fascismo, seguimos con Urbinati, el populismo no destruye a sus enemigos: los necesita. Necesita estar en campaña permanente, en una especie de plebiscito continuo, para mostrar que los líderes populistas representan al pueblo y lo defienden de sus enemigos. Los populistas “necesitan que siempre haya otros”.

Claro que puede llegar a destruir la democracia. ¿Cómo? Cambiando la constitución y acabando con los mecanismos de la democracia parlamentaria. Pero entonces ya no es populismo, sino dictadura. Ahí está el caso del chavismo en Venezuela.

Recuperando nuestra capacidad de preguntar, la autora invita a preguntarnos qué nos dice el populismo de la democracia. Qué es lo que está fallando en este sistema. Lamenta el fin de los partidos socialdemócratas, pues no hay ahora fuerzas democráticas que puedan competir con los populistas en la atención a la población marginada y depauperada. Una pregunta que sigue sin respuesta.

¿Qué hacer con los gobiernos populistas? Para Urbinati se deben mantener las voces críticas. Recupera a un personaje clásico de la cultura italiana: Pepe Grillo. Debemos mantener una voz como la de éste con Pinocho: “ten cuidado, ten cuidado”. Periodistas y académicos tenemos la tarea de recordarle constantemente a la gente lo que está en juego con el populismo y sus políticas.

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