El voluntariado es el corazón de la acción social; un motor de solidaridad que impulsa cambios profundos en las comunidades. En México, esta práctica es una tradición vibrante y esencial, aunque con un camino por recorrer en cuanto a su estructuración y medición.
Un análisis comparativo con los hallazgos del World Giving Index (Informe Mundial de la Donación) publicado anualmente por la Charities Aid Foundation (CAF) nos permite entender mejor la posición y el potencial de México en el panorama global de la caridad.
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Este informe fue presentado recientemente y en una entrega anterior hable de manera general y ahora quiero hacer hincapié especial sobre la acción voluntaria en nuestro país.
Hace unos días México vivió un suceso trágico, una pipa explotó en las calles de la Ciudad de México y dejó a su paso a cientos de heridos y fallecidos y es ahí cuando los mexicanos hemos demostrado que somos muy solidarios. Siempre ante la desgracia la acción colectiva se desborda y los hospitales se llenaron de familias y personas que voluntariamente llevaron alimentos y bebidas para rescatistas, policías y familiares de los hospitalizados, pero es ahí donde siempre nos falla, actuar por reacción.
Entonces los directivos de hospitales empezaron a enviar mensajes que se centraban en dos peticiones: no llevar más comida o bebidas, y solicitaban material médico, gasas, vendas y sobre todo donación de sangre. Familiares entrevistados afuera de los hospitales pedían ayuda económica para solventar gastos que los heridos requerían, y sabemos que aún se necesitarán para continuar con los tratamientos.
¿Qué pasaría si ese mismo ímpetu y recursos los pondríamos para organizarnos y ayudar no solo en la desgracia y con recursos en general que impactaran más en las necesidades apremiantes?
De acuerdo al estudio comentado realizado por CAF encontramos que el 80 % de los voluntarios en México contribuyeron solo entre 1 y 5 veces en 2024, una cifra alta en comparación con el 2 % a nivel global o LATAM, lo que significa que se ofrecieron como voluntarios más de veinte veces en 2024.
Estas nos dicen que el voluntariado en México es mayormente ocasional y episódico, más que sostenido. Esto refleja tiempo limitado, oportunidades y estructuras organizativas para apoyar a largo plazo.
También el estudio encontró que los mexicanos pasaron 4 horas 30 minutos haciendo algún voluntariado durante un año, cifra muy por debajo de la mundial que es de 9 horas. Esto sugiere que se debe fomentar más las oportunidades que conciertan las buenas intenciones en un trabajo regular de manera voluntaria.
Una sorpresa para muchos fue que se descubrió que los mexicanos se ofrecieron mayormente al cuidado de ancianos, 30 % al bienestar animal, 26 % y a la protección del medio ambiente, 25 %; todos superiores a las tasas de donación para las mismas causas.
La educación, la salud mental y las artes tuvieron mejor respuesta en temas de voluntariado y menos en apoyo financiero, y las instituciones religiosas, al contrario, mayor donación y atrajeron menos voluntarios.
La ayuda humanitaria en casos de desastre representa el 19 % colocándose en la posición 7 de las causas con mayor ayuda.
Durante 2024 el 54 % de personas encuestadas realizó una buena acción a amigos o familiares al menos en tres ocasiones y el 41 % ayudó a un conocido o vecino con una situación similar; estos hallazgos sugieren que la solidaridad es frecuente y no solo se reserva para amigos cercanos y esto sirve para fortalecer las iniciativas comunitarias.
La categoría de "realizar trabajo voluntario para una organización" es, históricamente, donde México presenta una puntuación más baja en comparación con otros países, e incluso con su propio desempeño en las otras dos métricas. Esto señala una brecha crítica: mientras la disposición a ayudar es alta, la canalización de ese esfuerzo a través de estructuras formales y sostenibles es un desafío. Muchas personas prefieren ayudar de manera directa e informal en lugar de vincularse a una ONG.
El diagnóstico comparativo no es para desanimar, sino para orientar. Fortalecer el voluntariado en México requiere aprender de las mejores prácticas globales que refleja el informe de la Charities Aid Foundation:
- Profesionalizar a las organizaciones: Las organizaciones deben crear programas de voluntariado bien definidos, con roles claros, capacitación y, sobre todo, mostrando el impacto del trabajo realizado. Esto genera confianza y compromiso.
- Promoción de incentivos fiscales: Difundir masivamente los beneficios fiscales por donaciones (efectivo y especie) para personas físicas y morales puede impulsar significativamente los recursos del sector.
- Cultura de la donación recurrente: Pasar de la donación reactiva (ante una crisis) a la donación proactiva y recurrente es vital para la sostenibilidad de las causas.
- Reconocimiento y valoración: Es crucial que el Estado, las empresas y la sociedad en general reconozcan formalmente la labor de los voluntarios, no como un hobby, sino como un pilar del desarrollo social.
En México hay once estados con una Ley del Voluntariado o Ley de Fomento al Voluntariado específica, donde se habla de las obligaciones y derechos, de la protección y del marco jurídico estatal. Este dato evidencia el importante rezago legislativo que existe en la materia a nivel estatal.
Por ejemplo, la Ciudad de México (Ley de Fomento al Voluntariado de la CDMX), el Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala, Yucatán.
La de Puebla se emitió en el 2020, con el objetivo de reconocer, fomentar, y facilitar la participación ciudadana voluntaria a nivel público y privado, dándole a la Secretaría de Bienestar la responsabilidad de implementar medidas de fomento y el Poder Ejecutivo como encargado de crear un padrón de registro del servicio voluntario. De esto nada ocurre obviamente, solo se fomenta la creación de voluntariados al interior de la estructura gubernamental que a la larga se convierten en iniciativas que no alcanzan impactar en el desarrollo de una población.
Esto vuelve a caer en la gran incógnita de muchos tiempos: ¿Por qué la política social del Estado mexicano recae en la esposa o familiar directo del mandatario o mandataria en turno? Y es importante mencionar que hay sus excepciones, pero eso será tema de otra entrega.
Esto es Letras con causa.