El problema de las mentiras es que la verdad suele manifestarse. Un gobierno que llegó al poder con la bandera del combate a la corrupción está siendo mostrado, por datos de sus sucesores, de su propio partido, como uno de los más corruptos de nuestra historia.
Está el caso de SEGALMEX, la mayor corrupción documentada de todos los tiempos. Dejó chica a la Estafa Maestra de Peña Nieto. De barrer las escaleras de arriba hacia abajo se llegó a La Barredora, un indicio de un vínculo entre uno de los políticos más importantes de la 4T y el crimen organizado. Adán Augusto, en su momento, fue el tercer político de este movimiento, solo detrás de Andrés Manuel y de Claudia Sheinbaum.
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La manzana envenenada que López Obrado dio a las fuerzas armadas empezó a mostrar sus efectos la semana pasada. Un vicealmirante de la Marina detenido, acusado de participar en el huachicol fiscal. Un fraude en cantidades inimaginables para el ciudadano común. Se le dieron al Ejército y a la Marina facultades para manejar aduanas y otros servicios con movimiento de dinero. Se les expone a la corrupción. Ya vimos un resultado, debe haber más.
Desde luego es sano que los problemas se detecten y se corrijan. Que se sancione a quienes han cometido faltas. Pero preocupa las dimensiones de la problemática que Sheinbaum heredó de su antecesor.
Independientemente de los índices de aprobación el actual gobierno de Morena ha sorteado con éxito las diversas tormentas que ha enfrentado. Fuera del país, al norte, los caprichos de Trump. Dentro del país, al sureste, la sombra del caudillo.
No sabemos cómo está tomando todo esto el expresidente en Palenque. Puede que comprenda algunas de las medidas, como la detención de 14 personas acusadas por huachicol fiscal, entre ellos un alto oficial de la Marina. Pero es un hecho que significa una fuerte crítica a su gobierno.
La imagen del gobierno de López Obrador da señales de serio deterioro. No por obra de sus críticos, sino por la fuerza de los hechos. Algunos de ellos realizados por el gobierno de su sucesora. Otros productos de la cruda realidad.
Mientras, llega buena parte del Poder Judicial que se renueva sin legitimidad de origen. Tienen el reto de legitimarse en el ejercicio de sus funciones. Están en el centro de la agenda nacional.
Una reflexión sobre la austeridad. Sin duda es un valor. Pero es sensato que los funcionarios de alto nivel, sujetos a fuertes y diversas presiones, cuenten con el suficiente dinero “para no tener que pensar en el dinero”. Deben tener ingresos legítimos que les alejen de tentaciones ilegítimas.
Lo otro, ya lo estamos viendo, es vulgar hipocresía. Ahí están los ejemplos de Fernández Noroña y de “Dato protegido”, en sus grotescas y ridículas actitudes de nuevos ricos. Serían de pena ajena, si no fueran realizadas con dinero de los contribuyentes.