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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Sigue siendo indispensable el informe presidencial?

Con las ruedas de prensa diarias de la Presidenta, parecería que ya no es indispensable el informe

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Lunes, Septiembre 1, 2025

“La propaganda se ha convertido en una
parte indispensable de la maquinaria política.
Las campañas modernas deben ser
organizadas como se organiza un negocio:
con un plan, con expertos y con propaganda.

La propaganda es simplemente el mecanismo
por el cual las ideas son diseminadas a
gran escala con el fin de influir en
la conducta de las masas.”
Edward Bernays

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En las décadas de los sesenta hasta los ochenta del siglo XX, los informes presidenciales que se realizaban el 1 de septiembre, en una ceremonia en donde se enaltecía la figura presidencial. En aquellos tiempos no había discursos presidenciales; todos los días en las madrugadas, regularmente el presidente en turno se encargaba de su despacho y se escuchaba con mayor regularidad en los medios de comunicación a los secretarios de Estado.

Propiamente ellos tenían la voz de las políticas públicas de la nación, incluso, era más común que cualquier ciudadano tuviera conocimiento de quiénes eran los titulares de las secretarías de Estado; hoy ni eso se conoce. Ocasionalmente se sabe de alguno de estos personajes, pero es muy excepcional, en pocas palabras, se ha perdido la imagen de estos secretarios de Estado.

En ese pasado, eran los secretarios los que hacían los comunicados que no resultaban trascendentales para la vida política, solamente quedaban los comunicados significativos en la voz de la Presidencia de la República, incluso, cuando se iba a llevar a cabo algún discurso o mensaje presidencial, se informaba con anticipación a la población la fecha y hora de la transmisión en los medios de comunicación, por el alcance de lo que se podía informar, basta con recordar los comunicados sobre los denominados pactos económicos que se implementaban para tratar de controlar esas inflaciones y crisis económicas del siglo XX.

Por ello es que, respecto a los informes presidenciales que por disposición constitucional se llevan a cabo el primero de septiembre de cada año, se tenía pleno conocimiento que algo se podía divulgar de trascendencia para la vida social, política y económica del país, sucesos que fueron informados en esa fecha, como fueron la repartición agraria (Lázaro Cárdenas), la constitución del Instituto Mexicano del Seguro Social (Manuel Ávila Camacho), o la nacionalización de la banca (José López Portillo); es decir, era un momento oportuno para demostrar la función de la Presidencia de la República, la gobernabilidad en la nación mexicana; sin embargo, los tiempos han cambiado, por eso es que se puede formular la pregunta: ¿sigue siendo indispensable el informe presidencial?

Pareciera que no es así, y esto se debe a que, en primer término, en los últimos tiempos se ha perdido el protagonismo de los secretarios de Estado, nadie los conoce, no informan por ellos mismos noticia alguna; viven a la sombra de la Presidencia de la República, por ello es que son ampliamente desconocidos.

Pero eso no es todo, principalmente se han inventado estas ruedas de prensa presidenciales en las mañanas desde hace siete años y, esas sesiones bien que se informa de muchos temas, pero sobre todo de cualquier cosa, al grado de que, en la mayoría de las veces, estas “mañaneras” son verdaderamente intrascendentes a pesar de que es la voz de la Presidencia de la República la que los encabeza.

En ellas no se informa de nada, se trata de una sesión sin trascendencia alguna, por ello es que va perdiendo legitimidad la voz de la Presidencia de la República, pues hoy la presidenta, como sucedió en la administración pública federal anterior, puede comentar o expresar cualquier cosa, y lo que es más grave, con esto, cada día es menos trascendente la figura presidencial.

El desgaste de hablar todos los días y de cualquier cosa, pero sobre todo, el tiempo perdido en preparar esos comunicados estériles, hace que pase a segundo término el tiempo vital con que cuenta la Presidenta para concentrarse en cosas más importantes de acuerdo a su función, pues atender todos los días ruedas de prensa equivale a que día a día se tenga que preparar previamente los comunicados y eso es tiempo perdido para el máximo cargo presidencial, ya que no se utiliza ese tiempo en situaciones prioritarias del país.

Se trata de algo así como preparar una clase como lo hace cualquier profesor, por ende, el estar al frente de la prensa, como sucede con los profesores ante los alumnos, no solo es el tiempo que se está ante los medios o los alumnos, sino que atrás hay mucho tiempo que se invierte para esos eventos, lo que ha provocado que la mayoría del tiempo de la Presidencia de la República y sus asistentes presidenciales sea absorbido en algo que no resulta indispensable.

La titular del Poder Ejecutivo no es elegida por la población para dar ruedas de prensa diarias en donde se comente cualquier nimiedad, sino para gobernar, y eso no se entendió en la administración pública federal anterior; los resultados allí los tenemos. Posiblemente esto sucedió por la falta de capacidad para comprender que los ciudadanos acuden a votar a un candidato como Presidente de la República, no para un jefe de prensa; se le elige y contrata para gobernar.

Pero, con estas ruedas de prensa diarias pareciera que ya no resulta necesario hacer ese informe presidencial, en realidad, se trata de informar lo informado, dar noticia de la noticia ya conocida, es algo que no tiene razón alguna, más que la obligación constitucional, que lo único que provoca es que cada día sea menos trascendental la figura presidencial en estos tiempos de la globalización, que ya de por sí, ha limitado las funciones gubernamentales a lo poco que les deja para maniobrar ante las políticas mundiales, ante los organismos internacionales, ante las empresas transnacionales, por eso es que la respuesta a esa pregunta es que, no sigue siendo nada indispensable el informe presidencial.
(Web: parmenasradio.org)

 

 

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