El dengue o fiebre quebrantahuesos es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes, siendo los de la especie aegypti o albopictus los responsables de transmitir el virus, siendo estos entonces los vectores, los responsables de los casos.
Existen cuatro diferentes tipos de virus, sin que se presente inmunidad cruzada entre los diferentes tipos de virus, esto es las defensas contra el dengue tipo 1, no te protege contra los otros tipos de virus. De tal forma, que se puede padecer la enfermedad varias veces.
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Un caso extremo de la infección por el virus de dengue es el denominado dengue hemorrágico, que es cuando ocasiona el sangrado de las encías, en el estómago, etc.
En el cuadro clásico los síntomas se caracterizan por fiebre, dolor de cabeza y de los huesos y se sienten como si estuvieran quebrados (fracturados), de esto deriva el nombre popular de la enfermedad como quebrantahuesos.
Además, se presenta una erupción en la piel, similar al sarampión, asociado a una intensa sensación de comezón. No existe un tratamiento a la fecha, por lo que lo único disponible es la prevención mediante el uso de repelentes de mosquitos, usar pabellones en las camas e instalar mosquiteros en puertas y ventanas para prevenir la picadura.
Es muy importante eliminar cualquier depósito de agua alrededor de la casa o en el techo, llamado descacharrización. Solo en casos extremos se deben usar insecticidas específicos para eliminar los moscos.
El cambio climático ha hecho que se presenten más casos de dengue desde las costas hasta poblaciones con una altura de 1,700 metros sobre el nivel medio del mar.
Debido al aumento global de los casos de dengue, incluyendo en zonas como el mediterráneo, se declaró el 26 de agosto como el Día Internacional contra el Dengue. Prevengamos esta enfermedad que no es banal y puede causar cuadros graves.