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OPINIÓN

¿Todos somos víctimas?

Estudios han mostrado la poca conciencia de los jóvenes en su percepción como adictos a internet

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Jueves, Agosto 28, 2025

Las redes sociales son uno de los medios de comunicación más utilizado por las personas. Actualmente los adolescentes y jóvenes se comunican con mayor intensidad razón por la cual se consideran tendencia, especialmente porque las redes sociales tienen una gran capacidad para atraer a millones de usuarios en todo el mundo en muy poco tiempo y en un espacio tan pequeño como la pantalla (García y Fernández, 2016).

Existen diferentes definiciones respecto a las redes sociales y sus funciones. En general se consideran como un espacio donde las personas interactúan, comparten información, se comunican y crean comunidades; si bien las redes sociales siempre han existido de una u otra forma, Internet ha otorgado a la comunicación un sentido de inmediatez y extensión.

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Hoy son consideradas un método de comunicación e interacción, una extensión de las relaciones, un medio para buscar y solicitar información. Existen estudios que se han enfocado en el uso excesivo de internet y su relación con problemas físico-biológicos, sociales y familiares (Young, 2015).

A partir de 1996, se han hecho estudios sobre la adicción a Internet; una de las investigaciones que sobresalen es la realizada con más de 600 casos de usuarios frecuentes de Internet que presentaban signos clínicos de adicción medidos a través de una versión adaptada de los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-DSM IV para el juego patológico (Young, 2015).

En una investigación reciente (Valencia-Ortiz et, al. 2023) realizada a través de un   cuestionario administrado a 17 600 jóvenes, estudiantes matriculados en el sistema de educación secundaria pública (Secretaría de Educación Pública de México) y un bachillerato de la Ciudad de México, se estudió la adaptación de los estudiantes de escala de adicción a las redes sociales (SMAS-SF) de Sahin, utilizando una medida adaptada de la escala de Sahin (2018) denominada Social Media Addiction Scale Student Form (SMAS-SF) (escala de medición de la adicción a las redes sociales en los estudiantes) en un contexto mexicano.

Los resultados muestran la poca conciencia que presentan los jóvenes en su percepción como adictos y su relación con las redes sociales, aspecto sobre el que se debe reflexionar tomando en consideración las limitaciones de percepción que presenta la muestra ya que el estudio midió las autopercepciones de los estudiantes jóvenes con respecto a las redes sociales.   

Si bien, no se muestran  datos contundentes que muestren esa adicción, sin embargo, dada la persistencia de esta condición en las escuelas mexicanas se hace necesario proponer futuras líneas de investigación en el que se  replique  el estudio con diferentes criterios muestrales y de contexto; comparar hallazgos con los obtenidos en otras escalas de adicción; comparar las percepciones mostradas por los alumnos sobre la adicción las redes sociales con la percepción de los docentes y los padres y  analizar las posibilidades de determinar la adicción  por medio de otros instrumentos como la entrevista en profundidad.

Lo cierto es que en las escuelas, es tangible la preocupación de los docentes, especialmente en secundaria, educación media superior y superior sobre lo que ocurre en las aulas, un ejemplo es el testimonio del periodista y académico uruguayo Leonardo Haberkorn, que renunció a seguir dando clases en la carrera de Comunicación en la Universidad ORT de Montevideo, mediante una carta que ha conmovido al mundo de la Educación:

"Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más. Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque solo fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto.

“Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal, pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Este docente reconoce lo que pienso todos debemos de reconocer: “Que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.

“Que les fueron matando la curiosidad. Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta, va bajando la guardia.

"Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré, lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Y no soporto el desinterés ante cada pregunta que hago y se contesta con el silencio. Silencio. Silencio. Silencio”.

Y termina escribiendo: "Ellos querían que terminara la clase…Yo también".

¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido así? Aun no se comprueba si es adicción o no, pero queda la interrogante para reflexionar ¿Todos somos víctimas en esta modernidad?

Referencias
García-Oliva, C. y Fernández, C. (2016). Si lo vives, lo compartes. Cómo se comunican los jóvenes en un mundo digital. Fundación Telefónica.
Sahin, C. (2018). Social Media Addiction Scale - Student Form: The Reliability and Validitytudy. TOJET: The Turkish Online Journal of Educational Technology, 17(1), 168-182.
Valencia-Ortiz, Rubicelia, Garay-Ruiz, Urtza, & Cabero-Almenara, Julio. (2023). Uso problemático de las redes sociales: el caso de estudiantes mexicanos. ALTERIDAD. Revista de Educación18(1), 23-33.
Young, K. (2015). The evolution of internet addiction disorder. En G. Montag, Internet Addiction, Neuroscientific Approaches and Therapeutical Interventions (pp. 3-17). Springer International Publishing

 

 

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