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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Un tren caro y malo

El Tren Maya, una costosísima ocurrencia de la escasa capacidad en materia económica de AMLO

Juan Manuel Celis Aguirre

Es líder del Movimiento Antorchista en Puebla, cuya membresía suma a 300 mil poblanos. Es ingeniero de profesión, líder social durante 50 años, fue diputado federal y es un gran promotor del arte y, sobre todo, de la música. Es un excelente guitarrista y pianista.

Domingo, Agosto 24, 2025

El 19 de agosto un vagón del Tren Maya se descarriló en la estación Izamal, en Yucatán. Se trata de un accidente más de una de las obras más importantes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el líder de Morena.

El Tren Maya fue inaugurado, por primera vez, el 15 de diciembre de 2023. Sólo hay algo que iguala a las cinco inauguraciones del Tren Maya, en un año y ocho meses: ¡los cinco accidentes reportados en el mismo plazo!

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AMLO afirmó que el tren beneficiaría a todos los indígenas del sureste mexicano, quienes estarían muy agradecidos. Pero la construcción es tan mala e inoperante, que ya se les descompuso cinco veces: el 25 de marzo de 2024, un tren se quedó parado en Tixkokob por falta de energía. El 18 de septiembre de 2024, se paró cuatro horas por el mismo motivo en Candelaria, Campeche. El 30 de enero, en la estación Limones de Quintana Roo, se descarriló un tren cargado de balasto. El 26 de junio un incendio ocurrió en la estación de Felipe Carrillo Puerto.

Esos son los “pequeños” problemas del Tren Maya, la obra cumbre de AMLO y que Claudia Sheinbaum quiere ampliar a Guatemala y a Belice. O sea, inaugurándose y descomponiéndose.

En el caso del Tren Maya, diseñado para conectar los cinco estados del sureste mexicano, la idea del gobierno de “El Peje” era gastar alrededor de 150 mil millones de pesos; no obstante, al cierre del sexenio el costó se disparó hasta rozar los 500 mil millones de pesos, según analistas económicos.

Es decir, se gastaron más de lo que presupuestaron, como sucede siempre que el gobierno no hace bien el proyecto o cuando los responsables se roban el dinero. Además, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó posibles daños al erario por 785 millones de pesos por el Tren Maya.

Se trata de una construcción sumamente agresiva con la naturaleza: durante su construcción, se talaron más de 3.4 millones de árboles, se destruyó una parte importante de la selva y se dañaron o afectaron varios cenotes.

El Tren Maya no estuvo pensado como un sistema de distribución de materias primas y mercancías en el sureste mexicano, a pesar de que atraviesa cinco estados: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. No fue pensado como un sistema para fortalecer económicamente la zona y generar, como parte de ese desarrollo, empleos con buenos salarios, producción de mercancías y flujo constante de dinero para que la gente de allá salga de la pobreza en la que viven, en donde el hambre y la miseria son la constante.

El Tren Maya es una costosísima ocurrencia de la escasa capacidad en materia económica de López Obrador y fue pensado casi exclusivamente como un transporte de turistas, quienes tampoco le hacen mucho caso. El 22 de mayo, el diario El Financiero afirmaba que “no ha sido un atractivo para los turistas internacionales que llegan al país pues sólo seis de cada 100 pasajeros que han usado el ferrocarril desde su inicio han sido extranjeros”, porque los turistas lo que buscan son las playas y los bares nocturnos de la zona.

Además, porque el Tren Maya tampoco compite con el sistema de autobuses y camionetas que llevan a los turistas a la zona maya y tampoco es usado —porque es muy caro— por los trabajadores.

El Tren Maya consumió muchos miles de millones de pesos que, debido a eso, no se le destinaron a las escuelas, clínicas, vivienda u obras de servicios básicos de los mexicanos del sureste del país, quienes ahora tienen un tren gigantesco —pero mal construido—, y siguen como siempre sin luz eléctrica en sus casas, sin maestros en sus escuelas, sin médicos ni medicinas en las clínicas o sin un trabajo con buen salario para alimentar a sus familias.

El Tren Maya demuestra que Morena no tiene ni idea de lo que se debe hacer en el país. Por eso, urge un gobierno popular que sí sepa cómo atacar los problemas de México, como la pobreza.

Es necesario organizar a la vanguardia proletaria y campesina que sepa liderar a las masas mexicanas para tomar el poder y cambiar para bien la política y la economía. Todo lo demás es seguir jugando a la democracia, misma que no le ha resuelto los problemas a la gente más pobre y humilde del país.

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