En la era de la automatización inteligente, esta pregunta no solo es tecnológica, sino profundamente humana. Así lo subrayó el papa León XIV en su mensaje a la Cumbre AI for Good 2025, transmitido por el cardenal Pietro Parolin, donde alertó que “la humanidad se encuentra en una encrucijada, ante el inmenso potencial generado por la revolución digital impulsada por la inteligencia artificial” (Parolin, 2025).
Este mensaje no es una advertencia apocalíptica, sino una llamada al discernimiento ético y político global: que el desarrollo de la IA no se rija solo por la eficiencia o el beneficio económico, sino por la dignidad de la persona humana, el bien común y la fraternidad universal.
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La persona humana: el centro irrenunciable
Para el papa León XIV, la IA —por asombrosa que sea— “no puede replicar el discernimiento moral o la capacidad de formar relaciones genuinas” (Parolin, 2025). Este principio se ancla en una convicción básica: la dignidad humana es inviolable e inalienable, como lo afirma con fuerza la declaración Dignitas Infinita:
“La dignidad humana es infinita. Esta dignidad le corresponde a toda persona humana, más allá de cualquier circunstancia o situación en que se encuentre” (Dignitas Infinita, 2024, n. 1).
Este enfoque implica que ningún algoritmo, por avanzado que sea, debe sustituir la conciencia moral ni convertirse en juez sobre decisiones humanas fundamentales.
Algorética: una brújula ética para los desarrolladores
La Santa Sede propone una “algorética”, es decir, una ética aplicada al diseño, implementación y supervisión de algoritmos, especialmente los que afectan la vida de las personas. Como explica Antiqua et Nova:
“Una verdadera inteligencia artificial será tal solo si es capaz de contribuir a una verdadera fraternidad humana” (Antiqua et Nova, 2025, n. 5).
La algorética se sostiene sobre cinco principios fundamentales: inclusión, equidad, transparencia, seguridad y responsabilidad. No se trata de adornos filosóficos, sino de criterios operativos para el diseño de tecnología con rostro humano.
“Es indispensable desarrollar formas de regulación ética que orienten la innovación tecnológica hacia el servicio del ser humano y del bien común” (Francisco, 2024, Mensaje 57ª Jornada Mundial de la Paz, n. 5).
Gobernanza: IA al servicio de una comunidad global
El mensaje del Papa León XIV insiste en que la IA necesita “una gestión ética adecuada y marcos regulatorios centrados en la persona humana, y que vayan más allá de los meros criterios de utilidad o eficiencia” (Parolin, 2025). Esto incluye una gobernanza global coordinada que evite la concentración de poder tecnológico y la exclusión digital de miles de millones de personas.
“La tecnología no es neutral. Si no está orientada al bien común y a la fraternidad, puede amplificar conflictos y fomentar nuevas formas de opresión” (Francisco, 2024, Mensaje 57ª Jornada Mundial de la Paz, n. 5).
Por ello, la Santa Sede ha llamado a los organismos internacionales a crear un tratado vinculante sobre IA, como lo hizo el Papa Francisco en el G7:
“La comunidad internacional debe adoptar un tratado vinculante que asegure el desarrollo ético y justo de la inteligencia artificial” (Francisco, 2024, Discurso al G7, n. 14).
Ecología integral: Todo está conectado
La ética de la IA no puede desligarse del entorno y del planeta. Laudato Si’ recuerda que “todo está conectado” (n. 117), y Antiqua et Nova añade que:
“La inteligencia artificial, si no es guiada por una conciencia ecológica y ética, puede contribuir a la lógica del descarte y al uso irresponsable de los bienes comunes” (Antiqua et Nova, 2025, n. 34).
Así, la IA también debe responder al llamado de una tecnología sostenible, que cuide la casa común y no genere nuevos residuos digitales ni consumo energético excesivo.
Una IA fraterna y justa
La visión social de la Iglesia invita a pensar la tecnología como medio de diálogo, inclusión y fraternidad, no de exclusión o control. Como afirma Fratelli Tutti:
“La fraternidad no es una utopía ingenua, sino una condición imprescindible para la supervivencia de la humanidad” (Francisco, 2020, n. 128).
En esta línea, el papa León XIV concluye su mensaje recordando el ideal de san Agustín: “No debemos perder de vista el objetivo común de contribuir a esa ‘tranquillitas ordinis’ —la tranquilidad del orden— y promover un orden más humano de las relaciones sociales” (Parolin, 2025).
Conclusión: La humanidad en el centro del algoritmo
La Iglesia no teme a la inteligencia artificial: la abraza críticamente, con sabiduría y esperanza. Como dice el papa León XIV:
“Aunque la IA puede simular aspectos del razonamiento humano, no puede replicar el juicio moral ni el crecimiento de la responsabilidad humana” (Parolin, 2025).
El reto no es detener la innovación, sino dotarla de alma, de sentido y de dirección ética, de modo que la tecnología no nos convierta en productos, sino en protagonistas de un desarrollo verdaderamente humano, justo y fraterno.
Les invito a escuchar el podcast de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema:
https://open.spotify.com/episode/48HPBGnLO7GykmLZyZsLwU?si=BkeZFiOLTL253wuHvX1x5w&nd=1&dlsi=edb9200137e94346
Referencias
Agustín de Hipona. (siglo V). La ciudad de Dios (De Civitate Dei). Ediciones varias.
Dicasterio para la Doctrina de la Fe. (2024). Dignitas Infinita: Sobre la dignidad humana. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Dicasterio para la Doctrina de la Fe & Dicasterio para la Cultura y la Educación. (2025). Antiqua et nova: Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana (28 de enero de 2025). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2015). Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2020). Fratelli Tutti: Sobre la fraternidad y la amistad social. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2024, 1 de enero). Mensaje para la 57ª Jornada Mundial de la Paz: Inteligencia Artificial y Paz. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2024, 14 de junio). Discurso del Santo Padre a los participantes en la sesión del G7 sobre Inteligencia Artificial. Borgo Egnazia, Italia.