Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Hasta dónde llegarías para sobrevivir?

Dilemas éticos nos enfrentan a decisiones que ponen a prueba nuestra moralidad cotidiana

Nelson Loranca y Campos

Licenciado en Derecho por la IBERO Puebla, maestro en Derecho (USAM) y doctor en Derecho en Ciencias Penales y Juicios Orales (USA). Magistrado Federal por el 28 Circuito. Es académico y columnista.

Jueves, Junio 12, 2025

"El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace": Jean Paul Sartre

En julio de 1884, tras el naufragio del velero Mignonette en aguas remotas del Atlántico, cuatro de sus tripulantes lograron abandonar la embarcación para trasladarse a un bote, quedando a la deriva sin provisiones.

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El capitán Tom Dudley, los marineros Edwin Stephens y Edmund Brooks, y el aprendiz de marinero Richard Parker, de 17 años, naufragaron durante un mes, tiempo en el que solo lograron cazar una tortuga, sus cuerpos comenzaron a sentir los efectos de la falta de alimento y agua.

La escasez llevó a la decisión del capitán, secundada por Stephens, de sacrificar al más débil, el joven Parker, quien, según relataron posteriormente sus tres compañeros sobrevivientes, había sufrido alucinaciones y en varias oportunidades intentó volcar el bote por beber agua salada. El capitán le anunció al grumete su intención y enseguida le clavó un cuchillo en la garganta, y luego repartieron el cuerpo entre los tres sobrevivientes. Algunos días después, los náufragos fueron avistados por el barco alemán “Moctezuma”, que los trasladó a Inglaterra. En el puerto, al ser interrogados, confesaron el crimen y sus detalles.

Luego de un juicio largo y mediático, un tribunal sentenció a Dudley y Stephens a muerte. Paradójicamente, la pena fue conmutada y fueron enviados a prisión. El caso estableció un precedente histórico al dictaminar que la necesidad extrema no justifica el homicidio, redefiniendo así los límites de la moralidad.

Imagen creada con Sora junio 2025

¿Hasta qué punto es justificable transgredir normas morales fundamentales cuando la supervivencia está en juego? Desde el punto de vista de la teoría utilitarista de Jeremy Bentham, lo moralmente correcto, es aquello que maximiza la felicidad o minimiza el sufrimiento, así, las acciones son juzgadas por sus consecuencias; es decir, maximizar el número de vidas salvadas a costa de una muerte sería la prioridad moral. Por otro lado, desde la perspectiva deontológica, cuyo mayor expositor fue Immanuel Kant, existen reglas morales absolutas; por tanto, quitarle la vida a un ser inocente nunca podría ser justificado, sin importar las consecuencias. Ante estos escenarios, nos enfrentamos a un dilema.

Un dilema (del latín dilemma, dos premisas) está formado a partir de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, por su parte, un dilema ético es una situación en la que los preceptos morales se encuentran en conflicto, de forma que cualquier solución posible al dilema es moralmente intolerable, en otras palabras, esta es una situación en la que, los principios morales que mandan la conducta no permiten determinar de manera incuestionable lo correcto o incorrecto ante dos posibles cursos de acción. Proponemos algunos ejemplos:

El dilema del líder

La presidenta de una poderosa nación enfrenta una amenaza real que podría poner en grave peligro a la población de su país. Informar a sus connacionales provocaría pánico generalizado, lo que derivaría en la quiebra de la bolsa de valores, el colapso de los bancos, el desmoronamiento del orden social, anarquía e incluso miles de muertes. En cambio, ocultar o modificar los hechos le daría tiempo para preparar una respuesta eficaz que mitigara el riesgo.

Este dilema plantea un conflicto profundo entre la honestidad y el pragmatismo político. ¿Puede la mentira, de algún modo, ser un acto de responsabilidad o traiciona siempre, bajo cualquier circunstancia, la confianza sobre la cual se construye el liderazgo?

El dilema del médico

Un médico tiene en su hospital a cinco pacientes, cada uno de los cuales requiere el trasplante de un órgano distinto para sobrevivir (corazón, pulmón, páncreas, hígado y riñón). En algún momento, un paciente sano acude al hospital para un chequeo y, sin saberlo, resulta ser compatible con los cinco enfermos.

¿Debería el médico sacrificar al paciente sano para salvar a los otros cinco? Desde la perspectiva utilitarista basada en el bien general, este acto podría justificarse. Sin embargo, al mismo tiempo, entra en conflicto con la teoría deontológica en cuanto a que ciertos actos, como el asesinato de un inocente, son intrínsecamente inmorales.

Imagen creada con Sora junio 2025

El dilema del robot

En el desarrollo de la inteligencia artificial y los vehículos autónomos, los programadores se enfrentan a diversos principios éticos.

La ciencia ficción ha explorado estos conflictos a través de las famosas Tres Leyes de la Robótica, introducidas por Isaac Asimov en su relato “Runaround”. Estas leyes han sido abordadas en obras como la película Yo, Robot y la serie Black Mirror, donde se exploran cuestiones éticas relacionadas con la robótica, como los dilemas entre obediencia y daño.

Imagen creada con Sora junio 2025

Las leyes son las siguientes:

1. Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe cumplir las órdenes de los seres humanos, excepto si dichas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que ello no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

El dilema surge cuando las leyes se contradicen o presentan conflictos prácticos en situaciones complejas. Por ejemplo, imaginemos un coche autónomo que transita por una carretera y, en cierto momento, se encuentra frente a un grupo de personas. El vehículo debe decidir entre atropellarlas o desviarse y poner en peligro al conductor. En este caso, su programación podría quedar atrapada en un ciclo lógico mientras intenta priorizar quién tiene mayor derecho a la protección.

En la cotidianidad del mundo moderno, los dilemas morales están siempre presentes: comprar productos fabricados mediante explotación (como cacao, diamantes, celulares o ropa), consumir contenidos que financian prácticas cuestionables, votar sin informarnos, adquirir especies en peligro de extinción o descargar películas de forma ilegal. En otras palabras, cada día nos enfrentamos a dilemas, quizás más sutiles, pero no menos significativos

 

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