En Estados Unidos de América ha venido creciendo de manera explosiva una nueva industria de bebidas de distintos sabores que contienen el denominado delta 9-tetrahidrocannabinol o THC por sus siglas en inglés.
El THC es el principal compuesto psicoactivo de la marihuana o cáñamo. Si bien su concentración es baja, por cada lata de 355 mililitros, se ingieren entre 5 hasta 10 mg, y no se saben sus efectos a largo plazo, ni la cantidad de latas que pueden ser ingeridas por día.
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Considerando que su uso se ha popularizado entre los jóvenes, en edades de 21 a 35 años; y dado que son de venta libre en tiendas de conveniencia, licorerías y similares, es relevante prever y legislar a tiempo antes de que estos productos arriben a México.
La venta de latas de bebidas saborizadas con THC derivó de una ley sobre las producciones agropecuarias aprobada en 2018 en el estado de Minnesota, permitió el cultivo de cáñamo (marihuana) para usos como el textil, aceites y otros derivados. De hecho, el cannabidiol, es un derivado que no tiene efectos psicoactivos y se ha usado en ensayos clínicos para determinar si es útil en por ejemplo la epilepsia intratable con otras drogas.
La ley permitió el cultivo y comercialización del cáñamo que tuviera hasta 0.3 gramos de THC. A partir de esto han entrado al mercado varias marcas que contienen THC como Cann, Hi Seltzer, Bréz, las cuales vendieron el año pasado 571 millones de dólares americanos, y se distribuyen en 35 estados de los Estados Unidos de América.
Seguramente su consumo seguirá en ascenso, y la pregunta es si aumentarán el número de adictos a la mariguana en el futuro. La verdad que no lo sabemos, pero lo mejor por ahora es evitar beberlas para cuidar su salud.
Es la medida más inteligente para evitar futuras adicciones a drogas, ya que no podemos determinar quién por razones genéticas o de otra índole necesita tan solo un poco de una droga para ser adicto.