Con la misma fuerza que este eslogan ha permitido al grupo musical conocido como “Los Ángeles Azules” posicionarse a nivel internacional, lo hará para que un amplio sector de la población se entere del robo de equipo de trabajo (instrumentos) del que fue objeto el 9 de mayo sobre la autopista México-Puebla a la altura del Km 61 con sentido a la Ciudad de México, mediante la colocación de un retén falso.
El hallazgo o recuperación de equipo técnico e instrumentos en territorio poblano, como las autoridades quieran llamarlo, sin que haya sido detenido hasta ahora algún presunto responsable pasa a segundo término, el golpe a la credibilidad a las instituciones encargadas de la seguridad en las carreteras del país está dado, más allá de que se trate de la Guardia Nacional o de las nacientes áreas de inteligencia e investigación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
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A este tipo de eventos se les denomina de alto impacto debido a que golpean sobre la línea de flotación en términos de imagen de las instituciones encargadas de prevenir y combatir el robo en carreteras, más allá de que se trate de una vía de jurisdicción federal o estatal.
Es obvio que un evento de esta naturaleza no modifica por sí solo los datos duros de robo a transportista mensual y anual, pero sí impulsa la percepción de inseguridad y mientras más próximo se encuentre al levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) o Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), ambas del INEGI, las cifras serán más altas.
Un ejemplo de ello es el asesinato de diez personas en el bar “Los Cantaritos” de la ciudad de Querétaro, registrado el 9 de noviembre de 2024, el cual catapultó la percepción de inseguridad de la capital queretana en más de 27%, al pasar de 38.3% en septiembre de 2024 a 66.1% en diciembre del mismo año. Tuvo que pasar otro trimestre para que dicha ciudad regresara a niveles cercanos a los que tenía en septiembre de 2024.
En el caso de Puebla, la percepción de inseguridad en las carreteras es de las más altas a nivel nacional, solo detrás del cajero automático, en el transporte público y en el banco. De acuerdo a la ENVIPE, la mejor percepción de inseguridad a nivel estatal se registró en 2014 con 62% y la peor en 2019 y 2020 con 82.1% en ambos años. Para 2024 la cifra disminuyó hasta el 71%, pero no ha vuelto a los números de 2014.
Además, por dicha entidad atraviesa la carretera considerada como la más peligrosas del país, por los robos que sobre ella se cometen, siendo esta la México-Puebla-Córdoba.
Un factor que contribuye en que la percepción de inseguridad sea alta a nivel nacional y en el estado de Puebla en lo particular, es la inconsistencia en las cifras difundidas por el gobierno federal ya que estas corresponden al número de denuncias ante el Ministerio Público y reportadas al Sistema Nacional de Seguridad Pública (7 mil 978 en 2024), mientras que las dadas a conocer por las Cámaras y organizaciones de transportistas (15 mil 937 en 2024) son resultado de la suma de los casos denunciados y aquellos que conocieron los transportistas pero no los denunciaron por varias razones, entre las que sobresale la falta de confianza.
Uno más tiene que ver con el nivel de violencia con que se cometen los robos en carretera, también conocidos como robo con violencia a transportista y que es mayor en el estado de Puebla que en el resto del país. A nivel nacional en 2015 el porcentaje de robo a transportista fue de 77.7%, mientras que en 2024 fue de 83.7%, en tanto que a nivel estatal en Puebla en 2015 los robos de este tipo con violencia fueron del orden de 92.7% y en 2024 ascendió hasta 96.5%, es decir casi todos.
Dicho en otras palabras, los robos a transportista se cometen con más violencia en Puebla que a nivel nacional.
Finalmente hay que subrayar que los delitos que se perpetran sobre una vía federal no son responsabilidad de las policías locales prevenirlos y combatirlos sino del gobierno federal a través de la Guardia Nacional; sin embargo, las denuncias por robo se tienen que atender por parte del Ministerio Público estatal o del fuero común.
De igual manera, una unidad vehicular de la policía estatal o de los municipios por donde atraviesan las vías federales carece de atribuciones para patrullar sobre una carretera federal, en todo caso lo debe hacer en los entronques, nodos viales o caminos que conectan a las poblaciones con las vías de jurisdicción federal. Es más, se ha dado el caso de enfrentamientos entre autoridades locales con las federales al momento de querer realizar patrullajes o detenciones por parte de las policías estatal y municipal, de lo cual los beneficiados son los presuntos delincuentes, pero ese es el precio de vivir dentro del pacto federal.
De ahí la importancia del 4º Eje de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030 que privilegia la coordinación absoluta entre las instancias de nivel federal con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y con las secretarías de seguridad pública o ciudadana a nivel estatal y municipal y con las fiscalías estatales; ahí está el verdadero reto.
Pero mientras tanto bien harían las autoridades federales y estatales de Puebla en capitalizar el alcance del eslogan “De Iztapalapa para el mundo”, para proyectar una mejor imagen de México en términos de seguridad y no solo conozcan al país por ser tierra de narcos y narcocorridos, sino de coordinación y resultados más allá de que se trate de figuras públicas.