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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Régimen fiscal de donatarias, motor de la filantropía

Ser donataria autorizada no debe ser un dolor de cabeza sino al contrario, un motor de transparencia

Salvador Sánchez Trujillo

Especialista en el sector social, mercadólogo, procurador de fondos acreditado y promotor del altruismo y la profesionalización del tercer sector; representante del movimiento Dia de las Buenas Acciones en México, investigador reconocido. Cree que procurar fondos para otros es procurarse felicidad.

Jueves, Mayo 1, 2025

En México, las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel crucial en áreas donde el Estado no siempre alcanza llegar en este espacio. Hemos hablado de su impacto y de su alcance social. Existe en nuestro país el régimen de donatarias autorizadas, un esquema legal que no solo les otorga beneficios fiscales o les permite recibir donativos, sino que también les impone candados de transparencia y rendición de cuentas cada día más complicados y que deben sortear para mantenerse autorizadas no perder la oportunidad de financiamiento privado o internacional.

Una donataria autorizada es una organización civil o fideicomiso que ha recibido autorización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para recibir donativos deducibles de impuestos tanto de personas físicas como morales. Las primeras están topadas en cuanto al porcentaje de sus impuestos que pueden deducir; por su parte, las empresas pueden deducir a través de un donativo el 7% del total de sus impuestos a pagar, esto significa que todas las empresas están posibilitadas hacer donativos que pueden deducir, o sea no pagar al gobierno y contribuir en causas sociales. Esta figura se establece principalmente en los artículos 79, 82 y 83 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR).

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Esto significa que las empresas pueden dar recursos y que estos serán descontados de sus impuestos siempre y cuando sea destinado a una organización autorizada y vigente.

Para las organizaciones, obtener esta autorización representa no solo un respaldo fiscal, sino también un sello de confianza pública, siempre les digo a los donantes que, si una organización está autorizada ya no las haga sufrir más, por la cantidad de trámites que se deben realizar para mantener la autorización vigente:

  • Contar con un objeto social de asistencia social, educativa, científica, cultural, ecológica, entre otros, conforme lo establecido por la LISR.
  • Acreditar que los ingresos se destinan exclusivamente a sus fines sociales y no se distribuyen entre sus miembros a través de fedatario público.
  • Presentar declaración informativa al SAT sobre su situación fiscal, ingresos, egresos (Hasta el 15 de febrero).
  • Presentar un informe de transparencia a la SHCP sobre sus ingresos, egresos, actividades, donantes, destino de los recursos y de dónde provienen (hasta el 31 de mayo).
  • Realizar avisos ante la UIF para la prevención del lavado de dinero topados de acuerdo a sus ingresos (17 de cada mes).
  • Presentar avisos en caso de cualquier cambio ante la autoridad fiscal.
  • Presentar y actualizar cada dos una carta emitida por la autoridad donde se acredita sus actividades.

Estos son algunos requisitos para obtener o mantener el reconocimiento como donataria autorizada. La omisión o faltante de una obligación es causa de que la revoquen, multen y hasta se puede disolver pasando su patrimonio a otra organización. Como verán es una larga lista, pero no hay más que cumplir con todo para poder estar en el régimen y recibir los beneficios de serlo.

El proceso de obtención y renovación de la autorización puede ser largo y complejo, especialmente para organizaciones pequeñas con recursos limitados. Otro reto es el desconocimiento generalizado sobre el régimen entre la población, lo que limita las posibilidades de financiamiento para muchas organizaciones que no logran comunicar de manera efectiva su estatus como donatarias y solo lo publican como una obligación y no como un factor de confianza.

Muchas OSC desconocen los requisitos para convertirse en donatarias, caen en manos de charlatanes o empresas con disfraz de fundaciones que les ofrecen tramitar la autorización con un costo alto y no pueden garantizarlo porque es un trámite en línea.

Existen limitaciones financieras para cumplir con auditorías y reportes técnicos esto es que siendo donataria autorizada se requiere de un puntual seguimiento fiscal y contable y la falta de recursos los lleva a no contratar a especialistas y les genera varios dolores de cabeza.

No se puede llevar a una donataria autorizada como empresa. Esa es una premisa que siempre les digo a colegas o a organizaciones que depositan su confianza en quienes tienen poco conocimiento del régimen.

El CEMEFI, Pro Bono, Applessed son algunas instituciones que brindan capacitación y actualización constante sobre el tema fiscal de las donatarias.

En México se mueven un poco más de 56 mil millones de pesos en donativos, el 63% proviene de las empresas, esto a través de 10.552 instituciones autorizadas. En Puebla son 266 autorizadas que captan un poco más de 5 mil millones de pesos; es obvio que las cantidades son grandes, pero no solo están las organizaciones o fundaciones también se cuentan a las universidades y entidades públicas que pueden recibir recursos vía la deducibilidad.

Grandes retos

Hay mucho por hacer y todo está en manos de la autoridad fiscal y los legisladores, que si bien, no está equivocado poner orden y definir los indicadores y requisitos para ser una donataria autorizada se debe trabajar para revertir la constante situación de crear a cada rato más candados, más requisitos, más trámites, más multas y si pensar en formas de incentivar y fomentar la labor social a través de instituciones o fundaciones que lo hagan de manera transparente y efectiva.

En los estados pueden legislar para que existan incentivos como la exención de impuestos locales, facilitar los trámites como lo es la carta de acreditación y que no sea un verdadero viacrucis.

Los ayuntamientos pueden condonar el impuesto predial a las donatarias como impulso y motivación (Puebla capital es el único municipio del país en hacerlo)

Siempre se puede tener apertura política para trabajar en conjunto y no como competencia para hacer que el trabajo social sea apoyado por la sociedad en general recibiendo beneficios al hacerlo.

Ser donataria autorizada en México no debe ser un dolor de cabeza sino al contrario ser un motor de transparencia que de confiabilidad e incentive la cultura filantrópica en el país.

No olviden antes del 31 de mayo hacer su declaración de transparencia para no ser multados y revocados como autorizadas.

Esto es Letras Con Causa
@chavadona

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