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OPINIÓN

La inteligencia artificial y la dignidad humana

Consideraciones antropológicas desde la Doctrina Social de la Iglesia

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Miércoles, Abril 9, 2025

Vivimos en una época de transformación tecnológica acelerada. La inteligencia artificial (IA), entendida como la capacidad de sistemas informáticos para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, está modificando profundamente la forma en que trabajamos, nos comunicamos y tomamos decisiones. Frente a este escenario, la Iglesia Católica ha ofrecido una profunda reflexión teológica y antropológica a través del documento Antiqua et Nova, publicado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación, con la aprobación del Papa Francisco (2025).

Este texto ofrece una oportunidad única para analizar el fenómeno de la IA desde los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI): la dignidad de la persona, el bien común, la subsidiariedad y la solidaridad.

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En este artículo, exploraremos cómo estos principios orientan un uso ético de la inteligencia artificial que esté al servicio del ser humano, y no al revés.

I. La inteligencia humana como reflejo de Dios

El punto de partida de Antiqua et Nova es una afirmación clave: la inteligencia humana es un don de Dios, y su ejercicio creativo debe mantenerse en armonía con el orden moral y la verdad del Evangelio. A diferencia de los sistemas de IA, el ser humano posee una interioridad, una libertad moral y una capacidad relacional que no pueden reducirse a cálculos ni algoritmos.

Esta visión coincide con lo afirmado en Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, donde se reconoce que el ser humano, creado a imagen de Dios, posee una dignidad inviolable que “no depende de las condiciones tecnológicas, sociales o biológicas en las que se encuentre” (CDSI, n. 108).

II. Inteligencia artificial: ¿herramienta o amenaza?

El documento vaticano reconoce que la IA puede representar un instrumento poderoso para el bien común, pero advierte sobre sus riesgos éticos, antropológicos y sociales. La capacidad de estas tecnologías para modificar comportamientos, seleccionar información o sustituir decisiones humanas plantea interrogantes de gran profundidad.

Entre los riesgos más destacados se encuentran:

  • La cosificación de la persona humana.
  • La pérdida de responsabilidad moral.
  • El debilitamiento de la verdad en la era de la manipulación de datos.

Estas preocupaciones están en línea con la advertencia de Francisco en Laudato si’, cuando afirma que “el paradigma tecnocrático tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política, y reduce el ser humano a un recurso más” (LS, n. 109).

III. El principio de dignidad: lo que la IA no puede imitar

Uno de los ejes del documento Antiqua et Nova es que la dignidad humana no es computable. Los sistemas de IA, por muy avanzados que sean, no poseen conciencia, ni libertad interior, ni apertura al otro o a Dios. Por ello, deben ser considerados como herramientas y no como sujetos morales.

Este recordatorio es fundamental. En tiempos donde la IA conversa, crea imágenes y toma decisiones, es fácil caer en la ilusión de que “piensa” o “siente”. Pero como afirma el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2024: “La inteligencia artificial nunca podrá sustituir la sabiduría humana ni el juicio moral” (Santa Sede, 2023).

IV. Subsidiariedad y responsabilidad en el uso de la IA

El principio de subsidiariedad, según la DSI, afirma que las estructuras mayores no deben reemplazar a las menores, sino ayudarles a desarrollar sus capacidades. En el caso de la IA, esto implica que la tecnología debe potenciar y no reemplazar la acción humana responsable.

Antiqua et Nova insiste en la necesidad de establecer criterios de responsabilidad, transparencia y control humano sobre los sistemas inteligentes. Estos deben ser diseñados con estructuras de supervisión que garanticen su subordinación al juicio ético humano.

Aquí se enlaza con iniciativas concretas como el Rome Call for AI Ethics, firmado por el Vaticano junto a empresas tecnológicas como IBM y Microsoft, donde se promueve un desarrollo de la IA centrado en la persona humana y guiado por los principios de inclusión, responsabilidad y transparencia (Pontificia Academia para la Vida, 2020).

V. Promoción del bien común: IA al servicio de todos

Otro aspecto crucial es el destino universal de los bienes y la justicia distributiva. La IA no puede convertirse en una herramienta exclusiva de concentración de poder o riqueza. El desarrollo y acceso a estas tecnologías deben estar orientados al bien común, combatiendo desigualdades y promoviendo el desarrollo integral de todos los pueblos.

Como dice el documento vaticano: “Las soluciones basadas en IA deben diseñarse para servir a toda la humanidad, no solo a intereses comerciales o militares”.

Este llamado tiene consecuencias concretas: el acceso equitativo a tecnologías educativas, sanitarias y laborales potenciadas por IA, y la creación de marcos legales internacionales que limiten su uso destructivo o discriminatorio.

VI. Educar la conciencia: clave para el discernimiento ético

Finalmente, Antiqua et Nova hace un llamado a educar la inteligencia humana para discernir el bien en medio de los desarrollos tecnológicos. No basta con regular la IA desde fuera; es necesario formar la conciencia personal y colectiva.

La educación ética en tiempos de IA debe integrar filosofía, teología, ciencia y tecnología, ofreciendo a las nuevas generaciones criterios sólidos para discernir. En palabras del Papa: “Formar a las personas para que sean capaces de decisiones éticas ante los desafíos de la inteligencia artificial será una de las tareas más urgentes del presente” (Mensaje, 2023).

Conclusión

La inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos antropológicos y éticos de nuestra época. Frente a este reto, la Doctrina Social de la Iglesia ofrece una brújula segura: la centralidad de la persona, la promoción del bien común, la subordinación de la tecnología a la moral, y la defensa de la verdad y la libertad humana.

Antiqua et Nova no condena la IA, sino que propone un marco sapiencial para su desarrollo y uso. Un marco que no olvida que detrás de cada algoritmo hay una decisión humana, y detrás de cada decisión, una conciencia. Por eso, el reloj corre. Pero aún hay tiempo para elegir bien.

Antes de despedirme, les invito a escuchar el podcast sobre este artículo en el siguiente enlace:

https://creators.spotify.com/pod/profile/carlos-anaya71/episodes/Nota-sobre-relacin-entre-la-inteligencia-artificial-y-la-inteligencia-humana--por-DICASTERIO-PARA-LA-DOCTRINA-DE-LA-FE-y-DICASTERIO-PARA-LA-CULTURA-Y-LA-EDUCACIN--autorizada-por-Papa-Francisco-e3136ak

Referencias
Anaya C. (2025). La inteligencia artificial cambió las reglas del juego . e-consulta.
Consejo Pontificio Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ciudad del Vaticano.
Dicasterio para la Doctrina de la Fe & Dicasterio para la Cultura y la Educación. (2025). Antiqua et nova - Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana(28 de enero de 2025). Ciudad del Vaticano.
Papa Francisco. (2015). Laudato si’: Sobre el cuidado de la casa común. Ciudad del Vaticano. papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si_sp.pdf
Papa Francisco. (2023). LVII Jornada Mundial de la Paz 2024: Inteligencia artificial y paz | Francisco. Santa Sede.
Pontificia Academia para la Vida. (2020). Rome Call for AI Ethics. https://www.romecall.org/

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