Los 16 días de activismo contra la violencia de género son una oportunidad clave para visibilizar los problemas cotidianos con los que lidiamos las mujeres en un sistema patriarcal que ha normalizado la violencia.
Los 16 días de activismo contra la violencia de género es una campaña internacional liderada cada año por la sociedad civil. Comienza el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y se extiende hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, a fin de demostrar que la violencia contra las mujeres es la violación de los derechos humanos más generalizada en todo el mundo.
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Por ello, estos son días de hacer escuchar nuestras voces. Un dato que llamó mi atención en estos días es que después del hogar, el lugar más peligroso para una mujer en Puebla es el transporte público. La secretaria de Igualdad Sustantiva del Estado de Puebla reconoció que el transporte público es de los sitios más inseguros para las mujeres.
La experiencia de vivir en la ciudad es diferente para hombres y mujeres. Las ciudades, así como la mayoría de los espacios públicos, han sido diseñados históricamente desde una perspectiva masculina; las mujeres hemos sido definidas y estereotipadas al confinamiento del espacio doméstico, por ello, la infraestructura urbana no ha sido diseñada ni con perspectiva de género, ni con perspectiva de infancias, esta situación impacta particularmente en la seguridad y en la experiencia cotidiana de mujeres y niñas en su tránsito por estos espacios y aumenta la desigualdad.
La movilidad es una de esas problemáticas que como sociedad tenemos sumamente normalizadas, son de esos temas por los que nos llaman “exageradas”, pero la violencia y el acoso, tanto en las calles como en el transporte público representan un gran desafío diario para mujeres y niñas. Los tipos de acoso en el espacio público y el transporte se presentan de distintas maneras y, cuenta con diferentes niveles de impacto y agresión para las víctimas. Para medir y comprender mejor las distintas formas de acoso, en el año 2022, el Instituto Politécnico Nacional desarrolló el Acosómetro, el cual categoriza diversos comportamientos que representan todo este tipo de violencia:
- Miradas lascivas
- Silbidos, chiflidos u otros sonidos dirigidos
- Gestos de connotación sexual
- Bocinas y sonidos de acoso
- Contacto físico no deseado
- Seguimiento y vigilancia
- Comentarios o preguntas invasivas sobre la vida personal o prácticas sexuales
- Fotografías o grabaciones sin consentimiento
- Exhibicionismo y conductas sexuales sin consentimiento
- Comportamientos intimidantes y agresivos
- Privación ilegal de libertad y violación
- Feminicidio.
La movilidad representa un desafío para mujeres y niñas, quienes frecuentemente adaptan su vestimenta, modifican rutas o evitan desplazarse a ciertas horas para evitar situaciones de riesgo.
Las autoridades tienen la obligación de garantizar una movilidad segura, especialmente en el transporte público, y de crear entornos donde todas las personas, sin importar su género, puedan desplazarse libres, seguras e independientes. La movilidad con perspectiva de género es esencial en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, permitiendo reducir brechas de desigualdad.