Comienzo con algunas interrogantes: ¿en este planeta sólo cuentan aquellos con rostro vivo?, ¿cómo es que se puede estar aquí y no formar parte de ello?, ¿cuántas personas se hallan en una situación así?
Las sombras en números: Del año 2019 a 2023 ingresaron a las morgues 34,699 cuerpos que permanecen en calidad de desconocidos para acumular más de 72,100, el dato total registra los cadáveres que ingresaron a los Servicios Médicos Forenses (SEMEFOS) entre 2006 y 2023, sin que hasta ahora el gobierno les haya restituido el nombre.
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Las anteriores son las cifras de la organización A dónde van los Desaparecidos que describen a un país con 115,000 personas desaparecidas aproximadamente, un gran número de ellas podrían estar siendo buscadas por sus familiares sin estar al tanto de que yacen abandonadas en una fosa común o en un congelador mortuorio, bajo el resguardo de alguna institución del Estado. El mayor número de cadáveres no identificados por entidad federativa está en: Baja California con 13,940, Ciudad de México con 8,982 y el Estado de México con 8,069.
Rezago forense: En el sexenio de Calderón hubo 10,185 cadáveres sin identificar, en el gobierno de Peña Nieto creció a 19,680 y en el que concluyó recientemente se llegó a 34,699 según la misma organización; es probable que la cifra siga aumentando en el futuro.
Rezago institucional: Se anunció atender prioritariamente el caso forense y las desapariciones de personas con las iniciativas siguientes: el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense, el Centro Nacional de Identificación Humana y el Banco Nacional de Datos Forenses, estas fueron desmanteladas o no se concretaron satisfactoriamente. Si los cadáveres se identificaran seguramente la cifra de asesinatos se elevaría y algunos de ellos serían clasificados como homicidios dolosos.
Junto a los homicidios y desaparecidos el problema de los no identificados forma parte de las tristes tragedias del mundo distópico que enfrentan las víctimas indirectas; no hay un día emblemático para conmemorar estos casos como se hace con los ausentes de septiembre y octubre, por lo que por más brillantes que sean los amaneceres, el México de las sombras persiste.
Rita Guerrero de Santa Sabina expresó: “Estando aquí no estoy”.