Entre las propuestas que los ataques personales de los candidatos a gobernador de Puebla dejaron entrever durante el debate, destacan las relacionadas con la seguridad pública, tema que la ciudadanía considera prioritario de acuerdo a los más recientes sondeos de los medios de comunicación y las encuestas que realiza el INEGI, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) y la Encuesta Nacional sobre Seguridad Pública Urbana (ENSU).
Pese a que en lo semántico y al calor del debate parecieron novedosas, en lo sustantivo varias de ellas son repetitivas y otras tantas apenas esbozos que pueden perfeccionarse.
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Entre las que ya han intentado ser puestas en práctica a lo largo de la historia poblana sobresale la del “Mando único”, propuesta de Alejandro Armenta que no es otra cosa que el deseo de quien ha estado al frente de la cartera de seguridad a nivel estatal y el gobernador en turno, por mandar aunque sea en su trabajo porque en su casa no lo han podido hacer y anécdotas al respecto hay muchas, independientemente del origen del responsable de la seguridad pública, ya sea castrense o civil.
Al respecto hay que recordar que de acuerdo al artículo 115 constitucional el municipio es libre y autónomo, además dice que se hará cargo de las labores de seguridad pública en términos del artículo 21 (también constitucional), policía preventiva municipal y tránsito y solo será posible asumir el mando de la seguridad pública municipal por parte del gobierno estatal solo cuando ocurran circunstancias de alteración grave del orden público.
El caso más reciente data de marzo de 2020 cuando a través de un decreto el Gobierno del Estado trató de asumir el control de la seguridad pública del municipio de Puebla, pero al final no progresó y tampoco se tradujo en resultado significativo alguno.
En virtud de que materializar el “mando único” es imposible en términos legales, lo que queda es apostar a la coordinación de los tres órdenes de gobierno, propuesta de Eduardo Rivera, pero nada de “mando coordinado” porque eso no existe, es una entelequia, casi un sueño, ya que conceptualmente hablando el mando es indivisible, no se comparte con nadie (si no lo creen pregúntenle a sus esposas, ellas les darán santo y seña de cómo lo ejercen). Desde esta perspectiva o mandas o te coordinas, no puedes mezclar ambos términos, sin embargo las cosas pueden funcionar si al frente de dichas instancias se coloca alguien que pueda ejercer un liderazgo democrático, situacional y sensato, que tenga cierta autoridad moral en el trato y la experiencia en el cargo, que no imponga nada, sino que todo lo haga por consenso, que haga las funciones de quarterback o mariscal de campo, es decir que sea su boss (lo que dicta el sentir de cada colaborador) antes que su chief (lo que ordena el organigrama).
Una más del candidato de Morena: creación de la Policía Turística. Que alguien le diga que esa corporación ya existe a nivel estatal y fue creada en los tiempos de Rafael Moreno Valle, que entre sus filas cuenta con profesionistas con un perfil tal que les permite establecer una interlocución directa con el turista en su idioma de origen (existen policías que hablan inglés, otros francés, unos más alemán y los restantes otras lenguas extranjeras) que dichos servidores públicos realizan labores de prevención y apoyo a quien visita nuestra entidad, particularmente la capital del estado y que en su momento se propuso su ampliación a los Pueblos Mágicos. Vale la pena agregar que los datos que adicionalmente a su función recopilaban los policías cuando iniciaron sus actividades era de tal calidad que complementaban la información que reunían las secretarías de turismo local y federal, conocida como Datatur.
Por lo que toca a la Agencia Estatal de Inteligencia, propuesta de Fernando Morales, no está mal, pero ya hay una aunque su segundo apellido es de Investigación y no de Inteligencia; depende de la Fiscalía General del Estado y es el órgano auxiliar del Ministerio Público. Aquí primero habría que preguntarse qué es la Inteligencia y para qué sirve; igual qué es Investigación y para qué es útil.
Mejorar salarios a los policías y otorgarles becas a sus hijos es algo ya muy trillado y es retomado de la policía preventiva de Yucatán donde los resultados derivan más de la cultura de seguridad de sus habitantes que del esfuerzo de la autoridad como nos han querido vender; crear centros tácticos de operación en zonas estratégicas y centros de respuesta eficaz no son propuestas nuevas, como tampoco lo son los eslogan de “Cero Tolerancia a la corrupción” y de “Cero impunidad”. Deberían ser más realistas o que nos digan cómo le harán para erradicar la impunidad del 93 por ciento de la cual gozan en promedio todos los delitos.
Aunque no estaría mal que alguno de ellos se comprometiera de una vez a disminuir a cero el nivel de impunidad en materia de extorsión, ya que hoy en día ronda el 99.8 por ciento, es decir casi ninguna de ellas se resuelve en favor de la víctima.
Lo único rescatable del debate es la propuesta de Ciberseguridad (Alejandro Armenta), aunque dicho término debería ir acompañado de algún verbo o calificativo para sonar atractivo, pero bueno por algo se empieza e independientemente de quién gane la elección, lo que sigue es insistir para que sea aprobada la Ley General de Ciberseguridad, misma que en la legislatura federal que está por concluir se quedó durmiendo el sueño de los justos.
Finalmente los invito a seguir los trabajos del 17 Congreso Panamericano de Seguridad Privada a efectuarse a partir de hoy y hasta el 17 de mayo en la Ciudad de México, en el cual diversos expertos analizarán la problemática por la que atraviesa el sector a nivel hemisférico y propondrán acciones para resolverlos, contribuyendo así en fortalecer su papel de coadyuvantes de la autoridad estatal y federal en materia de prevención.
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