Son tiempos de promesas, y espero que los candidatos estén prometiendo, pero sobre todo espero que cumplan lo que prometen. Que no piensen que una vez votado… tengan lo prometido. Muchas de las promesas de los candidatos recaen en la obra pública a realizar durante la administración y si no lo han hecho, avísenles porque alrededor de un 20 por ciento del presupuesto se gasta en eso.
Tradicionalmente los proyectos de obra pública se basan en prometer pavimentaciones de calles en lugares donde un liderazgo considera que es buena idea hacerlo y no con una visión a largo plazo. Quizá sería materia de legislación para obligar a los municipios que toda obra pública que proyecten, además de cumplir con los requisitos técnicos, cuenten con una justificación que incluya una visión a largo o mínimo a mediano plazo. Es injusto que se gaste tanto dinero público en obras que terminan siendo aisladas y no representan una verdadera proyección al municipio.
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La obra pública debe ser una inversión, es decir, debería de redituar en el futuro a quien invierte, y ese es el Ayuntamiento. ¿Cómo se reflejaría el éxito de una inversión municipal? En primer lugar, por el número de beneficiarios directos e indirectos de la obra en cuestión, en segundo lugar, calcular en qué porcentaje se incrementó la recaudación por la obra. Es decir que el municipio tenga más ingresos propios.
Hoy en día los ingresos de los municipios son el gran reto; por ejemplo, en el tercer municipio más grande del estado de Puebla, San Martín Texmelucan el ingreso por contribuciones equivale a no más del 20 por ciento del total anual, lo cual es bajo en comparación a San Andrés Cholula que más del 50 por ciento de los recursos son producto de la recaudación. La comparación es viable, los dos municipios tienen una población similar, solo que, por la gran recaudación, el municipio en cuestión tiene el doble de presupuesto que Texmelucan. Vale la pena mencionar el incremento del ingreso propio en Texmelucan, el cual en el 2018 era del 5 por ciento sobre el total. Siempre hay perspectivas.
Hoy existen esquemas financieros que con la coordinación de gobiernos estatal y federal se puede disponer de recursos para obra equivalentes de los tres años, en un solo año, comprometiendo los fondos federales destinados para estos conceptos. Con un buen plan, los candidatos podrían detonar la zona industrial de San Martín, aprovechar la tan conveniente ubicación. Para ello, el encargado del desarrollo económico del municipio deberá procurar atraer la inversión con la que se generarían empleos, pago de derechos, así como pago de impuestos.
No hay que descubrir el hilo negro que pide la industria para invertir en San Martín: Estado de Derecho, ya hay reglamentos que dotan de esa certeza a los empresarios, ahora falta la aplicación de dichos ordenamientos; seguridad para el tránsito de mercancías, para ello podrían garantizarles el paso desde las afueras de San Martín hasta donde establezcan sus fábricas; y por último, infraestructura, lo cual contribuye con la seguridad al tener caminos transitables e iluminados hasta el parque industrial.
Habrá que revisar las propuestas de los candidatos a gobernador y presidente municipal para San Martín, y sobre todo revisar que sean sustentables, si no son así, señoras y señores, se trata de demagogia. Y hablando de candidatos, el que va por la vía independiente en San Martín, le resolverán si es viable su participación el día 30 de abril, en el punto 23.3 del orden del día de la sesión ordinaria del Consejo General del INE. Prudentemente, el candidato ha esperado esta decisión sin hacer ningún alarde o dar pasos en falso. Como ciudadano, como con el candidato del partido naranja, espero pueda participar en la contienda. Ya lo he escrito en reiteradas ocasiones, me parece atinado que un personaje con posibilidades de contender seriamente pueda estar en la boleta. Parece que es el último capítulo de una novela que bien podríamos denominar: “El INE los candidatos de San Martín y sus gastos excesivos” y que parece tendrá un final feliz. Hasta entonces.
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