Un estudio reciente realizado en Australia con 220 familias con bebés de 12 a 36 meses de edad, muestra que la exposición a dispositivos electrónicos afecta el número de palabras que balbucean, y de manera particular la interacción verbal entre padres e hijos.
De hecho, a la edad de 36 meses cada minuto adicional en pantalla implica que el bebé deja de oír 6.6 palabras, por lo que esos bebés vocalizan 4.9 veces menos e interactúan 1.1 veces menos con sus padres, lo que afecta el desarrollo del lenguaje en una etapa crítica en la adquisición de la lengua.
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Esto es relevante ya que el estudio australiano mostró que en promedio los bebés estuvieron expuestos a 172 minutos a dispositivos con pantalla sean estas tabletas, televisión o teléfonos celulares. Esto implica que un bebé que se expone a pantallas dejó de oír un total de 1,139 palabras de sus padres, los bebés no emitieron 843 vocalizaciones y no se expusieron a 194 conversaciones entre padres-hijos.
Estos déficits afectan el desarrollo del lenguaje en los bebés expuestos a pantallas, y esto se da en una etapa muy relevante para adquirir la lengua de sus padres. Adicionalmente, estos bebés dejan de socializar y esto también impactará su futuro desarrollo cuando se incorporen a los jardines de niños donde se aprende a socializar, pero estos bebés tendrán menos capacidades lingüísticas lo que dificultará sus habilidades de comunicación.
Así que amable lector evite el uso de pantallas en los bebés y mejor platique con él para este balbuce y adquiera las palabras que en el futuro le permitan interaccionar con sus padres y con otros miembros de su familia y luego con otros niños.