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OPINIÓN

Lo mejor del debate fue el postdebate

Lo que vino a componer el debate fueron los actores del postdebate y el presidente de la República

Facundo Rosas Rosas

Ingeniero por la UAM donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Estudió maestrías en Administración, así como en Seguridad Pública y Derechos Humanos. Fue capacitado en inteligencia y análisis en EU, Colombia e Iraq. A lo largo de 25 años fue funcionario público en dependencias estatales y federales en materia de Seguridad Pública y Seguridad Nacional.

Miércoles, Abril 10, 2024

Nunca como antes el postdebate había estado más interesante que el debate y esto solo fue posible gracias a la participación de diversos actores, unos a favor y otros en contra de lo que dijo la candidata oficialista, así como el propio presidente de la República.

Ese mismo día, tras dos horas de “debate” en las que el común denominador fueron los errores en la producción y las evasivas de parte de la candidata de Morena-PT-PVEM para no pisar algún callo que comprometiera la actuación del presidente de la República, en particular en los rubros de combate a la corrupción, salud, educación y seguridad, que si bien no era el tema central, salió a relucir el tema de violencia contra las mujeres; lo mejor fue escuchar el postdebate en el cual los protagonistas fueron un exmorenista y un propagandista de la 4T a través de Imagen Televisión, teniendo como moderador nada y nada menos que a Ciro Gómez Leyva.

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Con estos ingredientes y la notoria preparación de los panelistas, su intensidad fue subiendo de tono al grado tal que ambos se salieron de los temas centrales del debate y revisaron parte de sus trayectorias, uno como exdirigente del PAN y senador del Grupo Plural, pero originalmente postulado por Morena y el otro como “puente” del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno federal del entonces presidente Ernesto Zedillo a través del entonces secretario de Gobernación y hoy embajador de México en los Estados Unidos de América.

La tensión fue tal que el senador del Grupo Plural lo llamó “corre ve y dile”, traidor del EZLN y “cuenta cuentos”, mientras que el otro le recordó todo su pasado dentro del panismo y lo criticó por el hecho de haber roto una fotografía en la que aparecía con el presidente de la República, ya que según el creador de novelas y series del narco es lo que le recomendaron sus asesores de medios para darle más dramatismo.

Lo que es innegable es que ambos personajes se enojaron tanto que lenguaje corporal “gritaba” que no se podían ver el uno junto al otro, pero tenían que compartir estudio y defender su causa.

Pero vayamos al fondo de las cosas. En realidad, todos los temas del debate fueron abordados de manera superficial y sin evidencia sólida que sustentara las acusaciones en contra de la candidata oficialista y viceversa. Los más relevantes, el colapso del Colegio Rébsamen y la caída de la Línea 12 del Metro, simple y sencillamente pasaron de noche, sin que la candidata de Morena reconociera parte de su responsabilidad.

La “bolsa de tiempo” fue el mejor pretexto para desviar la atención y no centrarse en lo sustantivo, mientras que lo corto de los lapsos fue utilizado para no dar respuesta a casi todas las preguntas que resultaban incómodas y a cambio llenarlos con supuestos premios obtenidos por la candidata de Morena cuando se desempeñaba como jefa de Gobierno de la Ciudad de México y no defendió los avances de la actual administración, pero eso ya es historia y no se puede pretender gobernar un país teniendo como referentes únicamente 16 alcaldías en las que las cifras en materia de salud, combate a la corrupción y seguridad no se apegan a realidad, sino que están maquilladas.

Como muestra basta un botón: a lo largo de las últimas semanas la candidata de Morena no se ha cansado de decir que los delitos de alto impacto descendieron 58% por ciento y los homicidios dolosos disminuyeron 51 por ciento, lo que no ha dicho es que entre 2018 y 2022 los homicidios registrados en la Ciudad de México según el INEGI fueron 5 mil 933, mientras que las defunciones por eventos de intención no determinada -es decir que no saben por qué los asesinaron-, fueron 7 mil 978, equivalente al 34.5% más que los homicidios. Como referencia sobre dicha proporción en otras entidades basta citar los datos del estado de Guanajuato, donde entre 2018 y 2022, los homicidios fueron 21 mil 568, mientras que las defunciones por intención no determinada fueron 1,386, es decir 93.5 por ciento menos.

Pero lo mejor del postdebate fueron las declaraciones del presidente de la República durante la conferencia mañanera del día siguiente (lunes) cuando señaló que el debate estuvo bien, que estaba fascinado con el ejercicio realizado por el INE, que son importantes y que debe respetarse lo que se dijo porque estuvo “requetebién”.

Sin embargo, dos días después (martes), se desdijo de todo lo anterior y arremetió en contra de algunos medios de comunicación a quienes señaló haber logrado imponer su narrativa en el sentido de que todo en su gobierno va mal, lo mismo en materia de salud, educación que en el combate a la corrupción; que los conductores tuvieron el privilegio de escoger las preguntas todas contrarias a su administración.

En síntesis, si el debate estuvo medianamente bueno, aunque sin trascendencia alguna, lo que vino a componerlo fue lo realizado por los actores del postdebate, incluido el presidente de la República.

Si hoy corre la versión de que durante el debate no ganó la candidata de Morena sino más bien perdió la candidata opositora; algo parecido se dice que sucedió en Cuba en 1959, cuando más que haber ganado Fidel Castro perdió Fulgencio Batista.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

 

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