Un estudio en más de 100 mil participantes voluntarios del Ministerio de la Salud en Francia muestra que las enfermedades del corazón como lo es el infarto del corazón por oclusión de sus vasos sanguíneos, o la angina de pecho que es el dolor en el pecho, o incluso las cirugías para desobstruir las arterias del corazón denominadas coronarias, están asociadas a lo que comemos.
Particularmente con por ejemplo los alimentos ricos en las grasas denominadas poliinsaturadas como las que están presentes en frituras o en alimentos altamente procesados como galletas, pastelillos o cualesquiera que estén fritos en aceites vegetales. Las enfermedades del corazón también están relacionadas con los horarios en que hacemos las comidas de cada día. Así, en un estudio reciente los autores muestran que el retrasar la hora del desayuno más allá de las 9 de la mañana o cenar después de las 9 de la noche es suficiente para incrementar de manera importante el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos, lo que a su vez incrementa de manera importante el riesgo de padecer enfermedades del cerebro como el denominado accidente vascular del cerebro e incluso la disfunción eréctil por daños en sus vasos sanguíneos.
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De hecho, el ayuno intermitente de larga duración, esto es el ayuno que dura más de ocho horas, tiene un efecto benéfico en la salud en todos los vasos sanguíneos. El estudio muestra que el tomar el desayuno en los primeros 30 minutos después de despertar disminuye el riesgo de daño al corazón y al cerebro.
De tal forma que estimado lector que no olvide desayunar temprano, y se recuerde no consumir alimentos después de las 21:00 horas. Su corazón y todo el árbol de vasos sanguíneos se lo agradecerá y vivirá más sano. Desde luego deberá asociarlo a otras conductas sanas como el hacer ejercicio diario por lo menos treinta minutos. Estos hábitos simples harán que tenga una vida más larga y sana.