En la sociedad mexicana suele haber de todo, gente curiosa, honrada, trabajadora, otros no tanto, incluso hasta podemos encontrarnos por ahí algún pariente o conocido que está convencido que la tierra es plana y que gracias a una serie de complots nos han hecho creer que es redonda, cuando es evidente, según ellos, que es plana. Esa creencia de que la tierra es plana la llevan sus proponentes por todas las redes sociales, y se repite en cuanto medio se los permite, para propagar su palabra verdadera: sarcasmo (sarcasmo, debo aclarar).
Sin embargo, muchos de los argumentos que presentan para favorecer esa idea, denotan una ignorancia superlativa de los principios básicos de la ciencia. Algo que lamentablemente proviene de la deficiente enseñanza de la misma en la educación básica y media.
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Cuando tengo que responder a algún terraplanistas, trato de hacerlo de la manera más amable, pero también lo más directa y sólida posible. Les digo, para empezar, que la fuerza de gravedad es lo que mantiene unida la masa de un planeta, la tierra incluida por supuesto. Dado que la fuerza de gravedad entre dos cuerpos de masas M y m, respectivamente, no depende de los ángulos u orientación de los cuerpos, sólo es función de la distancia (r) entre los cuerpos y va como 1/r^2, entonces decimos que esa fuerza respeta una simetría esférica. Escribimos aquí la Ley de Gravedad Universal de Newton: F=G M m/ r^2, para que el lector recuerde lo que significa la letra G, así como sus años felices en la secundaria o la prepa.
Luego, cuando las dos masas se juntan, si se tiene poca masa total, el cuerpo resultante puede tener una forma irregular (pero no plana), y al juntarse más y más masa, el cuerpo resultante va tener una forma más cercana a la esfera, no hay de otra.
Basta con mirar los cuerpos que habitan el sistema solar para apreciar este efecto de la ley de gravedad. Los asteroides, que tienen poca masa suelen tener una forma irregular, algunos hasta parecen cacahuates. Pero los más grandes, desde la luna, los planetas, el mismo sol, tienen una forma más parecida a una esfera.
Sin embargo, la discusión sobre la forma de la tierra la plantearon los griegos hace más de 2000 años. Siendo Erastótenes de Cirene, quien primero dedujo el radio de la tierra, usando la sombra que proyectan a la misma hora dos longitudes (pueden ser dos varas o columnas), ubicadas en lugares diferentes. Por ejemplo, si una de ellas está situada la línea de un trópico, al mediodía no proyectaría ninguna sombra, mientras la sombra de la otra formará un ángulo con la vertical. Conociendo la distancia entre las ciudades (longitud de arco) y el ángulo entre las respectivas líneas radiales, es posible conocer el radio de la tierra. La tierra no es plana, fin de la discusión. Todo un genio, Erastótenes.
De hecho, hace unos días algunos estudiantes me preguntaron cuál considero el experimento más importante en la historia de la humanidad. Contesté que en mi opinión el experimento realizado por el matemático griego para medir el radio de la tierra fue clave para el desarrollo de la ciencia y el pensamiento crítico.
Lo considero así, porque ilustra a la perfección el uso del método científico, como la manera de responder las preguntas que nos hacemos sobre el funcionamiento del universo. También fue importante que una medición y el razonamiento lógico, nos llevara a una conclusión que va en contra de lo que dictan nuestros sentidos. Pues a simple vista la tierra parece plana, pero no lo es, y eso lo aprendimos hace casi dos mil años. Lo triste es que muchos no lo entienden en el presente, a pesar de tantos avances tecnológicos.
En mi opinión ese es un paso muy importante para construir el conocimiento científico.
Esto es, el hecho de que existen en la naturaleza fenómenos que nuestra vista no percibe, como la existencia de las moléculas o incluso los virus, y que necesitamos de algún instrumento que nos permite “ver”, más allá de nuestros sentidos.
Otro aspecto que se comenta para argumentar a favor de que la tierra es plana, tiene que ver con la afirmación de que nunca se le han tomado fotos a la tierra desde el espacio, y que lo que nos muestran son imágenes producidas por una computadora. Aún cuando fuera eso cierto, se debe reconocer que todo lo que vemos, fotos o imágenes directas de la naturaleza, requieren de la intervención de una especie de computadora para interpretarlas: nuestro cerebro.
El cerebro es un órgano prodigioso que lamentablemente cada vez se usa menos, gracias en parte a la alta tecnología que nos ha permitido poner un celular inteligente en las manos de seres cada vez menos inteligentes.