“Ser manipulado significa ser “llevado de la mano”, y, en este caso, ser llevado de la mano de las palabras que han perdido ya —y quién sabe si para siempre— la presencia real de sus cosas”: Del libro Las palabras sin las cosas de Pablo Nacach
Frente a la historia, nos imponen y padecemos de (des) memoria de cuatro décadas de neón con miseria, salvajismo, corrupción, cinismo, hipocresía y falsa moral, que nos empujan a la no reflexión. De hecho, un sistema político y económico neoliberal nos han dejado sin jornada de análisis, a pensar y razonar cada día. A releer. A remirar. A hacer un ejercicio de esfuerzo para escarbar en las profundidades y no ser sujetos de tontos útiles, a ser fanáticos “convencidos” de mentes superficiales oligarcas y cleptócratas con fondo de lodo y podredumbre.
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Que ocultan su mezquindad de ser de derecha o ultraderecha, manifestando que son “liberales”, que en realidad son neoliberales confesos, y que, sin recato alguno, acuñan un nuevo concepto, o más bien, un invento sin lógica ni argumento psicológico maduro con hacerse llamar “libertarios”, mismos que a través del lenguaje distorsionan la memoria, por ejemplo, para que lo que fue un pacto entre corruptos, entre mafiosos, se haya convertido en una modélica transición. Que también fragmenta y destruye la memoria a través de sustitutos; imágenes estáticas o en movimiento que se descontextualizan para que pierdan su poder, el mismo que tiene nuestra memoria: su carácter exponencial, la capacidad de hacer asociaciones por experiencia y lucha constante contra casta de cínicos.
Esos que se dicen actuar con y por la “democracia” contra “dictaduras populistas”, bajo el esquema de “libertarios”.
Entre la oligarquía cimarrona como la cleptocracia aprovechan sus poderes económicos, políticos y de gobierno, para hacer de toda ley, un juego macabro a su antojo y libre albedrío. Poco o nada les importa la vida de los ciudadanos, así sea remitirlos a la pobreza y explotación, como también a reprimirlos cuando exigen justicia, porque para eso es el poder, faltaba más.
Si consideran que sus intereses están en “peligro”, por una sociedad harta de ellos, que inician organizándose o van racionalizando que las leyes les pertenecen, que pueden ejercerlas en su derecho, como también para sustentar sus demandas, mismas que van cobrando sentido en acciones y en alzar sus voces, con posibilidad creciente de que el poder político y de gobierno es alcanzable como influir en toma de decisiones para el o los movimientos sociales en lucha, hasta alcanzar decidir en el voto un representante que exprese, sienta, piense, actúe y respete sus voces en el gobierno; una persona que lo estimen por alcanzar el liderazgo social que les han negado por la corrupción imperante en sexenios, también, una persona que se identifica y actúa de estómago a estómago, le imprimirán confianza e identificación total.
Si en esas condiciones van encontrando respuestas a sus reclamos en el beneficio personal como colectivo, donde poco a poco su condición de vida y familiar se va superando y separando de la marginalidad y pobreza, incluyendo diversos servicios y educativos, que vean que el futuro negado para ellos y sus hijos se dan respuestas legales como justas, el poder social se traduce en el poder de gobierno, mismo que también irá recuperando la soberanía y dignidad nacional.
Ese camino social es enfrentado por esos poderes mezquinos, que emprenden la guerra de choque como sucia, para pretender minar y crear desconfianza entre algunos sectores sociales, incluyendo el miedo e inseguridad, ante índices de violencia que serán magnificados por medios de comunicación afines a esos poderes, quienes manipulan, distorsionan o falsean la realidad.
La narrativa de odio es simple pero peligrosa, acusar de comunistas y populistas al enemigo en el gobierno, así sea que los emisores ignoren el significado de comunismo y populismo; más bien, recurren al concepto populismo, como signo de que el lenguaje del gobernante es pura ilusión y falso, sin dar respuesta a la sociedad de un “desarrollo” económico en general, recriminando de que es un “dictador”.
La tendencia de calificar y acusar de dictadura y populista a la actual administración federal, tal como el expresidente Ernesto Zedillo coló el mensaje. Recordemos que en 2016, empresarios e intelectuales acordaron para efectuar una campaña contra Andrés Manuel López Obrador, representados por empresarios dueños de Coppel, Grupo México y Cinépolis. Margarita Zavala, Germán Martínez y el exdiputado Jesús Ramón Rojo Martínez, así como Enrique Krauze y Fernando García Ramírez, para emprender la guerra sucia en todos sus aspectos, teniendo como centro de operaciones en una casa en la calle Berlín, número 245 en la Ciudad de México. Ya para el 23 de marzo de 2017, contaban con sus objetivos siendo inicialmente con antiAMLO en Facebook, “Napolopez”.
Son sumados al combate para desarrollar y descargar iras, la fobia y consignas más incongruentes, como aquella de que AMLO contaba con el apoyo de Rusia, que resultó un fiasco para el Grupo Berlín, sin embargo, bajo el esquema de guerra, los empresarios financiaron el documental “El populismo en América Latina” en el que califican de populista y dictador a López Obrador. Pero, al revelarse en el portal Eje Central, que los dueños de las tiendas Coppel como Agustín Coppel, de la cadena Cinépolis, Alejandro Ramírez, y del Grupo México, Germán Larrea, pagaron la elaboración de este documental y la difusión en redes sociales de mensajes contra AMLO. La idea habría sido concebida por el historiador Enrique Krauze, quien lo negó categóricamente en una entrevista radiofónica el lunes 18, y por Fernando García Ramírez, columnista del diario El Financiero, cabeza de un grupo que fue descrito por el escritor Ricardo Sevilla en una entrevista reveladora con Carmen Aristegui. Por cierto, el periodista Ricardo Sevilla, sostiene que cuenta con todas las pruebas de la trama, dispuesto a sostenerlo a la fecha.
El calificativo de dictador es permanente, exposición que participan columnistas como Joaquín López Dóriga, Raymundo Riva Palacio, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Amparo Casar, Ricardo Marín, Sergio Aguayo, por citar unos, quienes acusan que este proceso electoral es una “elección de Estado” que es una “dictadura”, que se proyectan tal como son y la línea que les dictan la oligarquía.
¿Qué es dictadura? Aguilar Camín, insiste en diversos espacios que desde inicio del gobierno al momento, la dictadura populista es similar a la de Cuba, Venezuela, Nicaragua y China. Es parte del coro.
"Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala." Albert Camus (1913-1960), escritor francés
En su concepto, la represión y violación al derecho de expresión por parte de AMLO es dictadura máxime que su autoritarismo es el mismo gobierno, lo que obliga a ser más específico para entender lo que es una dictadura, considerando lo que califica Ricardo Alemán en su columna reciente:
“De la realidad del presidente mexicano: “Si piensa como dictador, si actúa como dictador y si militariza al país como una dictadura, tenemos derecho a suponer que se trata de un dictador.
“Sí, al entregar la máxima condecoración que otorga el gobierno de México a López Obrador, se confirmó lo que muchos han negado en los últimos años; que AMLO llegó al poder para imponer una dictadura.
“Y vivimos en dictadura porque el presidente mexicano no solo piensa, actúa y se comporta como un vulgar dictador “bananero” sino que, en los hechos, desde Palacio propone y realiza todo lo necesario para convertir a México en otra de las numerosas tiranías existentes en el continente.
“¿Y qué significa esa distinción?
“Poca cosa, que México premia a un gobierno que reprime a su pueblo, que persigue a los disidentes, que no tolera la crítica y menos a los críticos, que lleva presos a los que piensan distinto y que, sobre todo, arrebata la vida a todos aquellos que luchan por las libertades básicas.”
La palabra dictadura proviene del latín en el que dictare alude a “dictar” y el sufijo ura alude a “actividad”. Significa “persona que da órdenes” o que dicta, de allí que se denomine a la máxima autoridad de un gobierno de facto como dictador.
La dictadura se caracteriza por:
- La identificación del Estado con un único partido político.
- La supresión de la división de poderes.
- La figura de un líder o dictador.
- El control de los medios de comunicación y la censura a la prensa.
- La propaganda de la ideología oficial y su difusión reiterativa.
- El uso de la fuerza militar y la violencia.
- La represión de los derechos humanos y libertades individuales.
Recordemos a Manuel Buendía y tantos más que fueron ejecutados por distintos gobiernos, ya sea federal, estatal o municipales, lo mismo es con la represión de despedirlos, de obligarlos a callar o ser encarcelados. Desde Salinas a Peña, es la marca máxima autoritaria. Actualmente, otros periodistas han sido asesinados por su trabajo periodístico de investigación que cobra el crimen organizado, no por el gobierno federal. Que los orgánicos insisten en ser reprimidos, diariamente se expresan o emiten fake news, siembran mentiras, como lo hace con Carlos Loret y el mismo Raymundo Riva Palacio. Revisemos sus palabras o escritos, los hechos los desmienten, como ocurre con la periodista Azucena Uresti, quien en un comunicado que emite para decir que sale del periódico Milenio, de manera manipuladora y ambigua:
“Durante veinte años Milenio ha sido la casa en la que crecí profesionalmente, en la que pude aprender de los mejores periodistas y crear lazos de amistad para toda la vida, los ciclos terminan, dadas las circunstancias actuales, hoy es mi último día en esta empresa y será la última vez que esté frente al noticiario”, expresó la periodista en su mensaje final.
Lo que derivó en un mar de polémicas a favor o en contra de AMLO. Personajes de la política como Xóchitl Gálvez, Felipe Calderón y Alejandro ‘Alito’ Moreno responsabilizaron al presidente Andrés Manuel López Obrador, acusándolo de haberla “censurado”. misma intención de Loret, López Dóriga, Casar, Ricardo Alemán, Raymundo, Ciro Gómez Leyva y más.
El problema para Azucena radica en que Milenio ubicó y comprendió que si evaluamos la función del periodismo, emite en su comunicado, donde explica la verdadera razón de la su salida:
“La periodista nos comunicó que en los próximos días asumirá la conducción de un programa matutino en el cuadrante radiofónico de alcance nacional. Le deseamos éxito”, concluye el comunicado.
Por lógica, lo que generó, de inmediato se aclara, dejando a Azucena en su ángulo real, la manipulación y mentira.
“El periodismo es el alma de una sociedad libre”.
La cita de Ryszard Kapuscinski afirma que “el periodismo es el alma de una sociedad libre”. Esto implica que la existencia de una prensa libre y responsable es crucial para asegurar el funcionamiento adecuado de una sociedad democrática. El periodismo desempeña un papel fundamental al informar, investigar y analizar los hechos de manera imparcial, proporcionando a los ciudadanos una visión crítica y objetiva de los acontecimientos en su entorno. Además, el periodismo libre garantiza la rendición de cuentas de los gobiernos y otros poderes, promoviendo la transparencia y la participación ciudadana en la toma de decisiones. En este sentido, el periodismo se convierte en el pilar esencial para el desarrollo y la consolidación de una sociedad libre y justa, no al servicio de poderes fácticos.