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Cuando se hace uso del transporte público se da uno cuenta de su ineficiencia, y no solo eso, su inseguridad e incomodidad van de la mano con aquella.
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Al inicio del sexenio del difunto gobernador Barbosa, se habló de la necesidad de mejorar el servicio, sin embargo, nada ocurrió; continuamos con lo que malamente los concesionarios ofrecen. Ya he mencionado que a ellos solo les interesa su ganancia y como maximizar esta.
Ir a gran velocidad, dando tumbos y estar incómodo dentro de los vehículos es cosa de todos los días; el usuario no tiene de otra porque tiene que llegar a su destino a costa de su seguridad.
Desde hace ya treinta años que se pretendió mejorar al transporte público y dotarlo de una infraestructura adecuada dentro del Programa Regional Angelópolis impulsado por el entonces gobernador Manuel Bartlett.
Se propuso proveer criterios y herramientas para la gestión técnica y administrativa de proyectos de transporte público.
En el caso de México, generalmente el usuario es de escasos recursos económicos y no tiene ni el poder de organización ni la confianza, para influir en las decisiones, por lo que, desde el punto de vista del usuario, comúnmente el transporte es bueno si es barato y si puede darle el servicio sin importar la calidad.
Hay que mencionar la importancia de la movilidad de las personas, bienes y servicios que son el motor económico y social en todo desarrollo urbano, donde el Estado es el encargado de diseñar un sistema de tránsito y transporte de circulación eficiente y seguro, y de garantizar las condiciones mínimas necesarias de desplazamiento.
Es, por lo tanto, obligación del gobierno que lo concesiona, tener y establecer los parámetros de juicio para hacer cumplir el contrato de concesión e instituir una metodología de evaluación de los beneficios de sus acciones a los usuarios.
En este aspecto, es importante la elaboración de conceptos de calidad en la prestación del servicio de transporte con el fin de crear una medida de evaluación de opciones de servicio, desde el punto de vista del usuario.
También se requiere de un sólido desarrollo institucional, siendo este el conjunto de acciones de mejoramiento de las capacidades humanas, técnicas, materiales y financieras de los entes con competencia en la planeación, administración y operación urbana y rural del transporte, tendientes al uso más eficiente de los recursos disponibles.
De igual forma es necesario que toda obra de infraestructura del transporte esté en servicio el tiempo establecido en un proyecto de mejora; para ello, es necesario tratar de resolver uno de los grandes problemas que se tienen en el área de la ingeniería, esto es la falta o inadecuada supervisión integral de obras viales, que por su trascendencia requieren durante su proceso de construcción un control apropiado que contemple de manera cuantitativa y cualitativa la disponibilidad y el manejo de los recursos humanos, materiales, económicos y administrativos.
No debe perderse de vista el impacto al medio ambiente. Entre los de mayor relevancia, relacionados a obras de vialidad y transporte se pueden mencionar la calidad del aire, ruido, imagen urbana, barreras y destrucción de hábitats.
Por último, es menester hacer una revisión exhaustiva a los tipos de pavimentos que están actualmente en uso; se debe contar con una evaluación de su calidad y servicio, sobre todo en aquellos cuyo propósito tenga atender al transporte en las comunidades marginadas y conectar con centros urbanos para la mejora en la calidad de vida del ciudadano, provocando que la mayoría cuente con un tratamiento de diseño, mantenimiento, reconstrucción y reforzamiento de su estructura.
Referencias
Garber. Nicholas y Hoel Lester. Ingeniería de tránsito y carreteras
Cal y Mayor Rafael, Cárdenas James. Ingeniería de tránsito
Manuales técnicos. SEDESOL