La pandemia por COVID-19 produjo una enorme cantidad de enfermedad y muerte, pero un aspecto positivo fue que se pudieron tener en tan solo nueve meses las vacunas que emplearon los ácidos nucleicos, esto es las letras que forman el código genético del coronavirus como la base para su fabricación.
De hecho, se usó el ácido ribonucleico mensajero (ARNm) que es capaz de generar las órdenes para formar la proteína de la espiga de la corona del coronavirus, para la elaboración de las vacunas contra COVID-19. ¡El éxito ha sido contundente! Ya que por primera vez la humanidad ha podido confrontar una pandemia con una vacuna solución y no solo con aislar a la población
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El éxito de la vacunación con ARNm ha permitido ajustarse cada año a un nuevo diseño de la vacuna para tener defensas contra las nuevas variantes del coronavirus SARS-COV-2, y todo esto en tiempos cortos. Recientemente, ya se aplica también una vacuna de ARNm para el virus sincitial respiratorio (VCR), que es el causante de enfermedades respiratorias severas en niños menores de cinco años, y ahora en adultos en plenitud mayores de 65 años.
Estas vacunas serán un referente en el futuro y no cabe duda que no solo se podrán evitar infecciones por distintos microorganismos, sino que será una excelente opción para el tratamiento del cáncer. De hecho, las investigaciones previas a la pandemia por COVID-19 con vacunas de ARN estaban dirigidas al tratamiento de algunas variedades del cáncer muy agresivas y que tenían proteínas muy específicas y que al igual que la proteína de espiga han sido el blanco para fabricar vacunas que eliminen solo a las células cancerosas. La ciencia es un arma poderosa que ayuda a todos por igual. Así que amable lector no olvide en vacunarse a la brevedad.