Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Sentido del humanismo: práctica para desafíos

El humanismo busca provocar el reflejo de una realidad

Melissa Mendoza Bernabe

Educadora musical egresa de la BUAP. Cuenta con Maestría en Educación y Desarrollo Humano (UPAEP) y en Artes Inter y Transdisciplinariedad (BUAP). Sus líneas de investigación están relacionadas con educación artística y el desarrollo integral de la persona, salud y artes; y formación del artista-docente. 

Domingo, Diciembre 10, 2023

El humanismo, como corriente filosófica y de pensamiento comenzó a mediados del siglo XV con la intención de ser un contrapeso ante el racionalismo. En ese momento, su función se fundamentaba en darle valor a la sensibilidad tanto como a la capacidad cognitiva para el desarrollo de los talentos y las capacidades humanas. No obstante, es primordial recordar que durante este tiempo la respuesta de todo lo que acontecía deseaba ser explicado, en primera instancia, desde la comprensión y análisis de la mente humana como proveedora de verdades.  

Sin duda, la visión antropocéntrica del humanismo se fue amoldando a las necesidades, descubrimientos y relaciones que existían en concordancia con el tiempo que se vivía. Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el humanismo tomó una dirección diferente. En los orígenes de esta corriente, la centralidad del hombre era considerada como una figura capaz de resolver todo lo que le ocurría. La renovación del humanismo continúa colocando al hombre al centro, pero la mirada comienza a reconocer de manera más profunda, sobre todo en relación con lo que enfrenta, la importancia del diálogo con la realidad y el ser humano.  

Más artículos del autor

Cambiar el concepto de hombre a ser humano, filosóficamente hablando, tiene un sentido profundo en lo que significa y en las posibilidades que abre Xavier Ortiz (2004) en su libro “Para ser humano”, donde explica cómo la construcción de una persona va aconteciendo con una dialéctica en la cual todo lo que está a su alrededor influye en su humanidad y su potencia de ser humano. Esta correlación que propone Ortiz debe comprenderse con una reciprocidad constante. En otras palabras, la persona se construye como humano con y para los demás desde el sentir, pensar y reflexionar de la realidad.  

Convocar dentro de la comprensión del ser humano a la humanidad como tal, es uno de los puntos de reflexión que adopta esta renovación. La propuesta muestra la complejidad del ser humano, afirmando su conformación tanto por la individualidad y como por la comunidad simultáneamente, lo cual promueve de manera implícita una disposición para el servicio y la colaboración.  

Los retos del día a día que tenemos como humanidad van demostrando que la construcción de la unidad y la solidaridad son cada vez más necesarias y urgentes para atender las problemáticas sociales, naturales y humanas. Antes de continuar con este punto quiero enfatizar que la unidad desde esta actualización humanística no se comprende como el todo igual o constante, sino se considera como formar parte de un conjunto donde las diferencias, diversidades y encuentros convergen. Desde esta postura el pensar en un contiguo que abraza la individualidad, es una forma de anteponer siempre los valores humanos de respeto, empatía y solidaridad, ya que son la vía para ser humanos.  

Constantemente enfrentamos nuevos desafíos en el mundo que cada vez tienen mayores implicaciones en diferentes ámbitos: guerras, desastres naturales, problemas de salud mental, mala distribución de las riquezas, migración por mencionar solo algunos. El humanismo lo que busca es provocar un movimiento interno que se refleje en una acción concreta en la realidad. Este quehacer dirigido en dirección al bien común, surge desde lo que podemos y con lo que tenemos. El afán no es ser idealista ni utópico, al contrario, me aventuro a decir que incluso es más pragmático de lo que pensamos.  

La propuesta de comenzar con lo que somos, es aportar con una visión equitativa a la construcción que involucra y trastoca a todos. Mirar nuestro actuar con una actitud de servicio es una forma de incidir y contribuir. De manera simbólica podemos verlo como el crear un camino de piedras que cada un pone. Los tamaños, formas y texturas son parte de la riqueza de este proceso conjunto, continuo, diverso y colaborativo. Una forma de poder motivar el carácter humanístico es cuestionarnos sobre el sentido de nuestras acciones, por simples que estas parezcan, buscando en cada una de estas, una resonancia con más fuerza y alcance que nos lleve a personas y sitios de nuestra realidad para transformarla conjuntamente por el bien común y pensando en el futuro de la humanidad

Referencias 
Ortiz, X. (2004) Para ser humano. México: Buena Prensa. 

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.  
Correo electrónico: melissa.mendoza@iberopuebla.mx  

Sus comentarios son bienvenidos.

Vistas: 878
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs