Del 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2023, Dubai será sede de la Conferencia de las Partes número 28 (COP28). Al parecer, la mayor acción que la administración pública federal mexicana ha hecho es convocar a jóvenes para participar en la cumbre más importante, en términos de foro de toma de decisiones a nivel mundial para mantener los niveles de calentamiento global por debajo de 1.5 grados centígrados conforme al Acuerdo de París.
Ya nos sorprendía la descafeinada participación de México en la COP26 en 2021, en la que, dígase con todas sus letras, fuimos a poner nuestra cara de incoherentes por decir lo menos, en aquel noviembre. Érase el mes en el que se envió la reforma constitucional - 25, 26 y 28 constitucionales - en materia eléctrica en la que se restringía a los privados la producción de energía renovable a 46 por ciento del mercado para que la Comisión Federal de Electricidad continúe su producción de energía eléctrica a través de insumos fósiles altamente contaminantes. En caso de su aprobación, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) podrían crecer hasta 65 por ciento y los costos de producción de energía eléctrica se elevarían hasta un 54 por ciento, de acuerdo con un estudio del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
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En aquella cumbre en 2021, México propuso una reducción de 22 por ciento en las emisiones de gases de efecto invernadero de 22 por ciento al 2030 y una reducción de 51 por ciento de carbono negro al mismo periodo. La sorpresa fue que, tales propuestas de metas de reducción de emisiones fueron exactamente las mismas que se hicieron seis años antes, en diciembre 2015, que entraron en vigor en noviembre 2016 en el marco de la firma del Acuerdo de París.
Para la COP27 en Egipto, México elevó su meta de reducción de GEIS de 22 por ciento a 30 por ciento. ¡Muy impresionante! Sin embargo, las estrategias quedaron ciertamente no muy claras, tanto que tuvieron fuertes críticas a nivel internacional en donde la prensa internacional publicó que México trataba de engañar al mundo en la COP27.
Para la COP 28, México llega sin metas, con una convocatoria a jóvenes para participar en la cumbre más importante que definirá rumbos de medidas económicas de los gobiernos más influyentes del mundo, los flujos migratorios como consecuencia del cambio climático, las medidas de adaptación y mitigación prioritarias, etc., como si se tratara de una rifa para ir a Orlando a Disney World.
Por otro lado, las acciones hablan por sí solas. Por ejemplo, el Tren Maya, con una asignación presupuestal para 2024 liderando los “Proyectos Prioritarios” con 120 mil millones de pesos.
Al momento, no se ha decidido quiénes conformarán la delegación de México en Dubai, total, es solo el cambio climático, no pasa nada.