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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

2024: sí… va a perder

Un asunto de estrategia político-electoral, de guerras internas y externas que se tienen que librar

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Jueves, Noviembre 16, 2023

Lo más probable es que pierda. Lo designaron para perder. Las cúpulas lo saben. Es cierto, fue el mejor calificado en las encuestas, pero eso y lo demás no dicen absolutamente nada.

Las batallas pírricas se pierden ganando o se ganan perdiendo. Es un asunto de estrategia político-electoral, de guerras internas y externas que se tienen que librar en las rudas batallas.

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Sus adversarios “internos” le colocaron la corona, la guirnalda de oliva, no deseándole la mejor de las suertes, sino algo menos que eso; pocos lo quieren en su propio movimiento, tan es así que pocos votaron por él en la ronda de consejeros. Es triste decirlo, pero es así.

Es un hombre valioso, técnicamente hablando, incluso como persona es simpático y agradable, pero cometió un grave error en su pasado político, al vincularse con lo más rancio y perverso que ha tenido Puebla, cobijado por ese hombre que persiguió y agredió a periodistas. Su padrino político es su cruz escarlata.

No pasó mucho tiempo para doblar la corva ante el nuevo dictador emergente, desquiciado y aún más perverso que el primero, a quien obedeció ciegamente en sus atropellos a México ¿Valió la pena tanta inclinación? ¿Ese es el precio de una corona?

Ni yendo a misa los domingos a la catedral, a Roma o a Chalma podrá hacer que logre lo que tanto anhela; su catolicismo -de mucho teatro- no le permitirá ver la bondad de la política ni le dará los votos de una comunidad católica-cristiana que exige y demanda cosas y escenarios diferentes.

Su verdadero adversario -un duro rival- no será el político que camina en la banqueta de enfrente, sino la manada de lobos que lo rodean, que aúllan por más poder, pero que no lo quieren como líder, aunque digan lo contrario. El enemigo está en casa.

Será una triste historia que se contará sola, porque no es el auténtico lobo que se requiere, sino un simple cordero listo para ser sacrificado por su propia tribu. Los poderosos colmillos están más que afilados.

Así de engañosa es la política, así de “solidarios” los “amigos” que se acercarán para endulzarle el oído. Habrá mucho canto de sirenas en esta etapa que se avecina.

Tristemente terminará balbuceando el clásico: “Et tu, Brute” ¿Tú también, Bruto? ¿Tú también, hijo mío? Lo siento mucho, es un buen tipo, es agradable, pero sí… va a perder.

@elmerando

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