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OPINIÓN

La tragedia de Leningrado y Gaza

Definir una guerra es complicado pues su mera existencia cuestiona la legitimidad del poder

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Jueves, Noviembre 2, 2023

“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo”
Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz y superviviente del Holocausto

Karl von Clausewitz, general prusiano (1780-1831), es para la guerra lo que Sigmund Freud es para la psiquiatría. De acuerdo a Clausewitz: “La guerra es...  un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario”. Su libro “De la Guerra”, a la fecha, es analizado y estudiado por militares en el mundo, incluso, por gobiernos y políticos interesados en cuestión militar y acciones en cada país. En su definición de “guerra” la palabra clave es “fuerza”.

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Clausewitz señala:

“En asuntos tan peligrosos como la guerra, las ideas falsas inspiradas en el sentimentalismo son precisamente peores. Con el uso máximo de la fuerza física no excluye en modo alguno la cooperación de la inteligencia, el que usa esta fuerza con crueldad, sin retroceder ante el derramamiento de sangre por grande que sea, obtiene ventaja sobre el adversario, siempre que éste no haga lo mismo. De este modo uno fuerza la mano del adversario y cada cual empuja al otro a la adopción de medidas extremas cuyo único límite es el de la fuerza de resistencia que le oponga el contrario. Este asunto debemos encararlo así, ya que el tratar de ignorar el elemento brutalidad porque provoque repugnancia sería una tentativa inútil o algo peor.

Hace unos días, un conocido me preguntó que cuál es la razón de titular mi escrito así, la respuesta está en diversidad de hechos históricos que permiten comprender la contextualidad de lo que implica la crueldad, racismo, genocidio, pogromo, etcétera, ya sea de un país o nación contra la diversidad de las naciones y culturas, incluyendo religión.  Pogromo es una palabra de origen ruso que significa “causar estragos, demoler violentamente”.

“El capitalismo es el genocida más respetado del mundo”: Che Guevara, en un discurso en la ONU en 1964, representando a Cuba.

La frase “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla” es una de esas sentencias populares que encierra una gran sabiduría. Si observamos la historia de los pueblos y la propia humanidad, encontramos errores que se repiten de forma constante. Pese a que conocemos lo dañina que puede ser una guerra, desde el comienzo de los tiempos recordamos pueblos en lucha constante sin capacidad aparente para solucionarlo.

Desde que Hamás inició atacando Israel, siendo que el presidente de dicha nación y sus asesores militares, sembraron la mentira que las milicias de Hamás, asesinaron y decapitaron a bebés, situación que generó ira en el mundo en cuanto a que medios de comunicación así difundieron. Hasta que se descubrió que el gobierno israelí produjo la mentira.

Como forma de represalia, Israel bombardea indiscriminadamente a civiles palestinos en Gaza, ocasionando miles de muertos y heridos, sobre todo niños.

Es claro que no es lo mismo el pueblo israelí a los intereses económicos, políticos y militares del gobierno y una casta sionista, en sus intereses de expansión y robo de territorio palestino en Gaza y Cisjordania, que son los dos territorios que conforman Palestina, aunque no gozan de la misma consideración por la comunidad internacional.

Por lo consiguiente, hagamos memoria histórica.

Desde que el nazismo toma el poder en Alemania el 30 de enero de 1933, los judíos de Europa estaban más ansiosos que temerosos, pues ignoraban lo que se venía, hasta que Hitler buscó un “estado de emergencia” a través de la Ley Habilitante, el 23 de marzo, que le dio al régimen la autoridad para avalar leyes sin aprobación del Reichtag, que legitimó la dictadura de Hitler y puso fin a la democracia en Alemania.

Impuso leyes raciales draconianas a través de propaganda a la población perniciosa antisemita para perseguir y librar al Reich “del enemigo interno”, los judíos a quienes atribuyeron todos sus males. De nada sirvió que 100000 judíos combatieron por la patria en la Primera Guerra Mundial y que 12 000 murieron. Para 1934, el nazismo intensificó su campaña racista, negándoles derechos básicos, prohibiéndoles lugares públicos y excluyéndolos de las profesiones (las llamadas leyes de Núremberg de 1935), de acuerdo al ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, los judíos no eran arios y, por tanto, no eran verdaderos alemanes.

Para 1938, todos los judíos de Alemania y Austria fueron obligados a entregar sus pasaportes. A los ricos los chantajeaban con pagar un impuesto sobre emigración antes de poder salir del país. En ambos países el 9 de noviembre, en la noche que se conoce como la Kristallnacht (Noche de los cristales rotos), miles de negocios judíos fueron atacados por turbas de guardias de asalto paramilitares de camisa café de las SA, quemando sinagogas, hogares fueron saqueados y sus ocupantes golpeados y aterrorizados por los nazis. Cientos fueron asesinados en los días y semanas que siguieron y otros 30000 hombres judíos fueron enviados a campos de concentración.

A partir de 1939, de casi 2000 decretos antisemitas legitimó el desalojo de los judíos de sus lugares de residencia. Francia y los Países Bajos estaban bajo la ocupación nazi, luego de la derrota de Inglaterra en Dunkerque, por lo que todos los judíos en Europa entran a la etapa de exterminio sistemático. Para la primavera de 1842, la población judía de Alemania se había reducido de 575 000 a sólo 132 00 incrementando el número en la Europa ocupada como también en el frente ruso, llevadas a cabo por los Einsatzguppen (escuadrones paramilitares de la muerte de la SS, para ejercer “limpieza étnica” en la Europa del Este, sobre todo en la Unión Soviética. En los campos de exterminio como masacrando en aldeas y ciudades, no solamente judíos fueron masacrados, también otras etnias como gitanos, turcomanos, poblaciones enteras y soldados del Ejército Rojo prisioneros, fueron masacrados en un número de 15 millones. Entre Hitler, Goebbels, Herman Goering y Reinhard Heydrich, fueron los arquitectos del Holocausto, siendo en 1942 en la Conferencia de Wannesee, que se formalizó los planes para la “solución final”.

Judíos que lograron evadirse del martirio, se unieron a los partisanos o combatientes organizados como guerrillas en Europa, especialmente en tierras de hoy Rusia, sobre todo, destaquemos que en Varsovia, se formó el gueto judío, encapsulados por cerco con un moro que rodeaba la ciudad, y en enero de 1943, los judíos se enteran que serían trasladados a campos de exterminio, se enfrentan a lo mejor del ejército nazi, las SS, hasta que fue arrasada Varsovia. 55 000 hombres, mujeres y niños sobrevivieron y llevados al exterminio.

De judíos partisanos combatieron de igual junto con camaradas en el frente ruso. El relato de un combatiente mexicano en las filas del Ejército Rojo, nos cuenta:

“Luego de Kurks, y avanzando hacia Ucrania, se nos unieron elementos judíos soldados, también partisanos. Reconozco su valentía y arrojo, muriendo con bayoneta calada. Claro que, de otros pueblos soviéticos, también fueron así. Un judío que no recuerdo su nombre, me dijo, ¿Eres mexicano? Asentí, y contestó, “Carai, he leído sobre cómo tu pueblo ha luchado por su libertad hasta su revolución. Ésto nos hermana más”. Poco después muere por una bomba”.

Lenigrado, ciudad y población heroica, que bajo el bloqueo militar que los nazis establecieron sobre esta ciudad soviética durante la Segunda Guerra Mundial, una de las páginas más trágicas de la historia del país. El sitio duró en total 872 días, desde 8 de septiembre de 1941 a 27 de enero de 1944, y costó la vida a 1,2 millones de personas. Hitler planeaba borrar de la faz de la tierra a Leningrado (la ciudad hoy de nuevo llamada San Petersburgo). Era la cuna de la revolución y el símbolo de la cultura rusa. Además, en aquella época ahí se encontraba la única fábrica productora de tanques pesados, coches y trenes blindados del mundo. Era la fábrica de Kirov, que produjo tanques. Considerando el plan nazi de invadir la URSS llamado “Barba Roja”, fue derrotar a los comunistas, hacerse de tierra y riqueza productiva, agraria, minas y petróleo. Ya destruidas y masacrando a la mayor población posible, repartirse el territorio.

Leningrado significó hambruna, muerte y odio del pueblo soviético, cobrando venganza con la derrota nazi y expulsar sus fuerzas del sitio.

Varsovia, Leningrado, sin faltar Stalingrado, donde los pueblos de Europa y del Pacífico, enfrentaron al nazismo y fascismo, siendo testigos de masacres, al final, logran la victoria. Si bien, los ejércitos actúan, sin el pueblo, éstos no existen, máximo cuando defiendes la patria, la vida de la nación y familias.

Memoria histórica a secas

No es un pasaje por la historia simple, el papel nazi contra judíos y pueblos que masacró restándoles su derecho a vivir con libertad, es una reflexión sobre el pueblo palestino que padece todo y eso más, en guetos y Pogromo, por parte de intereses de la estirpe económica y política militar sionista, que de acuerdo a un gran número de la población israelí, no están de acuerdo con la actitud gubernamental de ir mermando la libertad y derecho a vivir del pueblo palestino, irles robando territorio, arrojarlos de sus viviendas, mantenerlos encerrados en un moro en Gaza, en total sobrevivencia, tal igual en Cisjordania por décadas; si el pueblo palestino exija sus derechos, éstos les son negados y reprimidos desde 1948.

Hamás como Hezbolá, (Partido de Dios, desde ḥizb, partido y Allah, Dios), también escrito como Hizbulá o —en sus formas menos castellanizadas— Hizbullah o Hezbollah, es una organización musulmana chií libanesa que cuenta con un brazo político y otro paramilitar, son la expresión de liberación.

Daniel Hagari, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, declaró: “Animales no humanos”, “bestias”, “salvajes”, siendo así como considera al pueblo palestino.”

Reinhard Heydrich, dijo sobre no alemanes: “Judíos, romanís y rusos, no son arios, son bestias alimañas y animales, que no deben existir”. Entre Hagari y Heydrich, casi son sinónimos.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Referencias
Karl von Clausewitz. De la guerra. Editorial Labor. Barcelona, 1984
Comisión de Redacción: P. Pospélov. E. Zhúkov y otros. La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética. Editorial Progreso. Moscú, 1970
Deborin. La Segunda Guerra Mundial. Editorial Orbe. Cuba, 1970
Wykes. El sitio de Leningrado. Editorial San Martín. Madrid, 1982
Red, Anna. Leningrado. Debate. España, 2022
Michael Jones. El sitio de Leningrado. Editorial Crítica. España, 2018
Paul, Roland. La resistencia judía. Editores Mexicanos Unidos, 2019
Fragmento de cartas de un combatiente mexicano en el Ejército Rojo
Rashid, Khalidi. Palestina, Cien años de colonialismo y resistencia. Debate. España, 2023
Eugene Rogan. Los árabes. Del imperio otomano a la actualidad. Crítica. España, 2018
Mikel, Ayestaran. Jerusalén, santa y cautiva. Desde el corazón de la Ciudad Vieja a la eternidad. Ediciones Península. España, 2021
Shlomo, Sand (escritor), José María Amoroto Salido (traductor). La invención de la tierra de Israel. De Tierra Santa a madre patria. Editorial Akal. España, 2013
Ilan Pappé. La cárcel más grande de la tierra. Una historia de los territorios ocupados. Editorial Capitán Swing. España, 2023
Dominique Lapierre Larry Collins. Oh, Jerusalén. Editorial Booket, 2021

 

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