El huracán Otis de categoría cinco dejó a su paso desastrosos daños y hasta el momento, ha cobrado la vida de 27 personas y cuatro se encuentran desaparecidas. Guerrero está viendo uno de los desastres naturales más grandes de su historia, superando la devastación del huracán Paulina en 1997.
La rapidez de la formación de este ciclón no tuvo precedentes y no dejó al gobierno mexicano ni a la población prepararse para el impacto. Por lo que a dos días de haberse registrado, aún no se conocen todos los daños debido a la poca o nula comunicación en las comunidades aledañas a Acapulco.
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Estos días, la población fuera de Guerrero ha mostrado nuevamente una cara de México que sólo se puede ver cuando situaciones de esta índole ocurren; tal y como ocurrió en años pasado en terremotos: México se une para ayudar a los damnificados.
Tanto en Puebla como en diferentes partes del país, la colecta de víveres en centros de acopio dio comienzo y ha mostrado el lado más generoso y fuerte de un país que no conoce de diferencias cuando se trata de ayudar.
Los centros de acopio en Puebla se ubican en diferentes puntos, en universidades como la UPAEP, BUAP, Anáhuac, en puntos gubernamentales como el DIF estatal y el CRIT o en fundaciones privadas, todas ellas con el propósito de enviar ayuda a quien más lo necesita.
De esta forma, cada persona puede aportar una parte que significa una ayuda inmensa para quien se encuentra en una situación donde ha perdido todo. Por lo que el llamado apela a la solidaridad de México a seguir ayudando en los momentos de crisis.
México en ocasiones pasadas ha demostrado el poder de la unidad, donde entre la misma población nace la fuerza para levantar al país de los escombros, donde se olvida de partidos políticos, posiciones políticas y clases sociales; donde en esta ocasión, no será diferente.