Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Pena de muerte y ley de cultura de paz

Urge que el Estado, los municipios y la sociedad civil nos pongamos a trabajar en la cohesión social

Luis Soriano Peregrina

Abogado, defensor de derechos humanos. Fue subsecretario de Derechos Humanos y primer encargado de la Comisión de Búsqueda en Puebla. Actualmente es director para América Latina de la Organización Mundial de DH y Paz y presidente de Voz Ciudadana por los Derechos Humanos

Jueves, Octubre 12, 2023

Desde el año 2003, se tiene marcado el día 10 de octubre, como el Día Mundial contra la Pena de Muerte. Es una iniciativa impulsada por la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte, un organismo que agrupa a las organizaciones abolicionistas que buscan erradicar la pena capital, pero también moviliza a la sociedad civil, la opinión pública, dirigentes políticos y abogados, entre otros, con el fin de apoyar el llamado a la abolición universal de la pena capital. Este día fomenta y consolida la conciencia política y general del movimiento mundial contra la pena de muerte. Todos los años existe un tema específico que se trata con este tema, en el 2021 fue el de las mujeres, en este 2023, el lema es: "La pena de muerte: una tortura irreversible".

En México la última ejecución civil se llevó a cabo en 1937 y la militar en 1961. Para 1975, todos los estados de la República Mexicana habían abolido la pena de muerte, aunque a nivel federal seguía existiendo en la Constitución, hasta la reforma del 2005 para prohibirla expresamente en el artículo 22 donde dice que quedan prohibidas las penas de muerte (…).

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Debemos reflexionar sobre la relación entre el su uso y la tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes. Los tipos de tortura y otros malos tratos experimentados durante el largo camino de la pena de muerte son múltiples y recurrentes: se ha usado la tortura física o psicológica en muchos casos durante los interrogatorios para obligar a confesar crímenes capitales; mientras se espera la ejecución, el síndrome del corredor de la muerte contribuye al deterioro psicológico a largo plazo de la salud de la persona y al sufrimiento de los familiares y personas cercanas al condenado.

Las discriminaciones basadas en el sexo, el género, la pobreza, la edad, la orientación sexual, la pertenencia a una minoría religiosa y étnica entre otras, pueden agravar el trato cruel, inhumano y degradante de las personas condenadas a muerte

Si no habláramos de pena de muerte, sino de prisión en México, ¿acaso todo lo anterior no es aplicable al Estado? ¿Cuántas ejecuciones se dan al interior de las cárceles? ¿Cuántos tratos crueles existen? Pero también es cada vez mas reiterativo en Puebla que la pena de muerte se da afuera de un Oxxo, en un conflicto vial, al recoger a los hijos en la escuela, al ir alguna festividad y cada vez se incrementa. La pena de muerte hoy no existe en la ley, pero sí existe en la calle y los que estamos poniendo la sangre y la vida, somos los ciudadanos de bien y los ejecutores son lo que andan metidos en la tenebra, corrupción y delincuencia.

Urge que el Estado, los municipios y la sociedad civil nos pongamos a trabajar en la cohesión social, en la gobernanza y dejemos ya a un lado que no sucede nada en nuestro entorno, porque sí sucede y se registran temas muy delicados y mientras sigamos invisibilizándolo, motivará que se siga agravando. Necesitamos primero ser honestos todas y todos en todos los sectores y ver que las cosas no están bien, y aunque la pena de muerte no esta en la ley, sí esta en las calles y son las calles las que tenemos que recuperar y un paso hacia adelante es la creación de la Ley de Cultura de Paz para el Estado de Puebla y como se los prometí en la entrega anterior aquí les dejo la exposición de motivos que nos impulsa a proponer esta Ley.

En 1941, Wright estableció que la paz era un equilibrio dinámico de factores políticos, sociales, culturales y tecnológicos y al romperse la “armonía” en el sistema internacional venía el conflicto bélico.  Para El sociólogo y matemático Johan Galtung, la dividió en dos categorías: paz negativa (no guerra) y paz positiva (no violencia) Según esta división la primera se refiere a la ausencia de violencia personal, guerras, terrorismo y disturbios mientras que la segunda se da cuando existe una ausencia de violencia estructural, esto es, ausencia de pobreza, hambre, discriminación y contaminación.  Si entendemos a la paz como la transformación creativa de los conflictos, teniendo como elementos clave, el conocimiento, la imaginación, la comprensión, el diálogo, la solidaridad, la integración, la participación y la empatía,  la cultura de la paz en UNESCO El 16 de noviembre de 1945, se funda la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que tiene entre otros propósitos fomentar el diálogo entre las civilizaciones, las culturas, los pueblos basados en el respeto, una de las bases fundamentales de la educación y la cultura de paz.  La Cultura de Paz y No violencia,  además la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz de las Naciones Unidas, en su artículo 3, establece que el desarrollo de la cultura de paz está vinculado a la erradicación de la pobreza, al fortalecimiento de las instituciones democráticas, a la promoción del desarrollo económico y social sostenible, a la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres y a la protección de los derechos de niñas y niños, entre otros aspectos.  El Índice de Paz Global, México se posicionó en el lugar 137 de 163 en 2022, con un puntaje de 2.612, donde la máxima es de 5 puntos. El índice de Paz México 2022, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, proporciona una medición integral de los niveles de paz en el país a partir de los hechos relacionados con la violencia y la paz en el país durante un año completo.  El impacto económico de la violencia en México en 2022 fue de 4,6 billones de pesos (unos 230.000 millones de dólares), lo que representa un 18,3 % del producto interno bruto (PIB) mexicano y un costo per cápita de 35.700 pesos (1.988 dólares). Así lo refiere el Índice de la Paz en México (IPM) 2023, donde también se advierte que el estado con mayor nivel de violencia es Colima, seguido de Zacatecas, Baja California, Guanajuato y Morelos, los cuales mostraron un aumento en cuanto a crímenes de la delincuencia organizada.  Por ello la prevención del delito y la cultura de la paz, es fundamental para garantizar que se respete el estado de derecho desde una edad temprana a fin de construir sociedades seguras y prósperas para todos.   Asimimo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se pronunció a través de una Tesis Aislada, sobre el derecho humano a la vivienda digna, el cual se encuentra intrínsecamente ligado a la comunidad:

DERECHO HUMANO A LA VIVIENDA DIGNA. SU CONCEPTO CONFORME AL DERECHO INTERNACIONAL Y A LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. El derecho a una vivienda digna, como derecho fundamental del ser humano, es tutelado tanto por el derecho internacional como por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y lo conceptualizan como: "el derecho de todo hombre, mujer, joven y niño a acceder y mantener un hogar y una comunidad seguros en que puedan vivir en paz y con dignidad"; es decir, se trata de un derecho humano de segunda generación, denominado por la doctrina o teoría jurídica como constitucionalismo social, que permite romper la antinomia entre la igualdad jurídica y la material o de hecho, que condicionaba a que la igualdad de derecho se quedara en gran medida en teoría, porque la contradecía la desigualdad de hecho, tal elemento distintivo lo constituye la circunstancia de que las normas internacionales, constitucionales programáticas, se desenvuelvan en disposiciones jurídico reglamentarias que contienen las acciones, medidas, planes, instrumentos, apoyos, instituciones y organismos gubernamentales, tendientes a empatar las condiciones materiales para hacer viable el acceso de la clase trabajadora al derecho a la vivienda.  Para la UNESCO proclama que “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. La creación de la UNESCO en 1945 obedeció a la firme convicción de las naciones, forjada por dos guerras mundiales en menos de una generación, de que los acuerdos políticos y económicos no bastan para construir una paz duradera. La paz debe establecerse sobre la base de la moral de la humanidad y la solidaridad intelectual.

Por los motivos antes explicados, la participación ciudadana es un contrafuerte para la democracia social, para la cultura de la paz y toda sociedad debe tener un bagaje cultural la idea práctica de los derechos humanos y la base al respecto a la dignidad humana como valor moral y ético dentro de una sociedad formada por ciudadanos propositivos, progresistas en el desarrollo del bien de la comunidad Poblana capaces de transformar su entorno en cualquier faceta de su vida social, para fomentar un contexto de la cultura de la paz positiva Humanista.

Quedamos pendientes de sus comentarios en nuestras redes sociales en @LuisSorianoVC

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