Andrés Manuel y Joe Biden se encuentran de lleno en campaña. Uno lucha por el triunfo de su sucesora, el otro por la reelección.
En la agenda electoral de Estados Unidos destaca la relación con México: el narcotráfico, y la migración, como los corrobora la realización este fin de semana del Diálogo de alto nivel sobre seguridad México-Estados Unidos ante la responsabilidad compartida en combatir tráfico de drogas y armas. Pocas veces se abre la oportunidad de acuerdo compartido.
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Argumentos de la Minoría
Es un tema de interés común, aunque la estrategia de la seguridad difiere, no sólo por sus respectivas dimensiones, sino por su complicada imbricación, de cuyos resultados depende alcanzar el triunfo electoral.
Los asuntos de la seguridad en estos momentos de gran tensión que afectan a ambos lados de la frontera son principalmente el narcotráfico con especial atención el fentanilo, así como el desbordamiento incontrolado de la migración.
Por su posición geoestratégica México se encuentre en el área de mayor seguridad y a la vez de riesgo y vulnerabilidad que los Estados Unidos,
El principio de seguridad de los Estados Unidos parte de la doctrina formulada por el presidente James Monroe quien, al rendir su Informe a la nación en diciembre de 1823, advirtió que “cualquier intervención en el hemisferio occidental se consideraría como propia”.
En sus inicios, la Doctrina Monroe fue recibida en la expectativa de apoyo a las naciones recién independizadas, como señal de solidaridad y reconocimiento-
Sin embargo, en esas primeras etapas no fue Estados Unidos el bastión de apoyo de protección del espacio americano, sino que México rechazó a los franceses que el 5 de mayo de 1862 fueron derrotados en Puebla, lo que generó entre sus consecuencias que Lincoln determinara la guerra civil como general y definitiva de los estados de la Unión.
En la praxis el principio de la Doctrina Monroe sirvió para declarar el espacio de Iberoamérica como zona de dominio de EE. UU., e incluso sobre los propios intereses de sus ciudadanos, como se observa en las injerencias militares de las fuerzas armadas de Estados Unidos, quien adjudica el derecho y obligación de protección del espacio de las naciones hispanoamericanas.
La historia de las drogas en la región tuvo un giro especial con el fin de la Guerra Fría, se terminaba con el mito de la amenaza a la democracia por el comunismo llegó a su fin. En adelante la seguridad continental se sustentaba en la guerra de las drogas. El control del trasiego de la droga sirve para el control de la población, acompañado con la violencia de los carteles quienes tuvieron acceso al tráfico de armas. El control del mercado de drogas determinó el control territorial.
En la agenda electoral de los republicanos se registra el tema de la migración y los cárteles de la droga del fentanilo de México como blasones de alta apreciación, al mostrarse como un fracaso de la política de Biden quien ofreció no seguir construyendo el muro, a la vez, de brindar seguridad de fronteras y de la alta mortalidad de personas afectadas por consumo de enervantes. Quieren a México como su enemigo.
El control de la Mayoría
Al mismo tiempo que se realizaba la reunión de alto nivel, Joe Biden anunció su decisión de reiniciar la construcción del muro, debido al desbordamiento de las migraciones, que en el último mes llegaron 360 mil personas, cuya presencia dejaba sentir una frontera fuera de control.
La delegación del gobierno estadounidense mostró la importancia de los asuntos a resolver; se contó con la presencia del secretario de Estado, Antony Blinken, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y el fiscal General, Merrick Garland.
En el Diálogo de Seguridad se dio oportunidad del intercambio directo y fuerte de los problemas. El presidente Andrés Manuel López Obrador demandó apoyo en inversiones productivas en la región de Centro América.
La delegación visitante transmitió las modificaciones de las medidas de control en la frontera sin dejar de insistir que: “No hay una nueva política de la administración de frontera”, explicó que se trata de una ejecución a una decisión tomada desde 2019 en el gobierno de Trump.
En el fondo las nuevas consideraciones son debido a las tensiones de la polarización de campaña creadas por los republicanos quienes proclaman que “esperamos al señor de la bella y hermosa pared, Donald Trump”.
Los republicanos han encontrado en México una oportunidad para descargar todos los prejuicios raciales y supremacistas que justifican su confrontación al arribo de migrantes considerados como una amenaza laboral y portador de males y daños sociales. Ahora muestran a México como su enemigo al que se debe contener e incluso combatir en su territorio. Una visión de alto riesgo.
El gobierno de Biden ha sido más flexible con los migrantes; en los últimos meses ha puesto en libertad a 1.5 millón de recién llegados, quienes tardaran cuatro años en regularizar legalmente su situación.
Los migrantes siguen llegando, la mayoría son mexicanos, están sujetos a los cauces y tiempos legales. Seguirán llegando porque las crisis que ocasionan su expulsión siguen latentes en Nicaragua y Venezuela.
Se requiere su contención y una conducción ordenada a su destino, como su trayecto de tránsito sea correspondido con un trato humanitario, para lo cual es necesario el apoyo de la cooperación internacional, de manera primordial de Estados Unidos.
Hasta ahora México ha financiado la atención de albergues a los migrantes, se dice que así pagó el muro de Trump. Ahora la retención y atención de la población en tránsito debe recibir los recursos de ayuda humanitaria internacional.
Es necesario para reducir el flujo migratorio romper las cadenas de complicidad de los polleros y traficantes humanitarios, quienes gozan de cabal impunidad para alentar la salida de columnas migrantes.
La contribución de México debe abatir los amplios márgenes de impunidad que prevalecen no solo en el área de la trata de personas, sino que en la regulación y combate del fenantilo.
Pero a la vez, a los Estados Unidos corresponde disminuir la cantidad de adictos a precursores estimulantes; destacan el alto índice de víctimas que ambas naciones registran de manera similar. Mientras Estados Unidos sucumben 110 mil personas cada año por consumo de fentanilo, en México los costos mortales son de 35 mil anuales como una población tres veces menor.
Decreto constitucional
En contadas ocasiones, los Estados Unidos han recurrido a México a negociar asuntos de seguridad; en sentido opuesto, en pasadas campañas electorales, el país sufrió el agobio de Trump.
Sin caer en el optimismo de que se acabaron los viejos tiempos, por ahora se da muestra de una oportunidad clave a favor de negociar en condiciones de igualdad y equidad, lo que constituye un gran paso para otros encuentros más cercanos.