El triunfo de Morena en la “macro-elección” de 2024 de la que aun sus opositores son convencidos: 93 millones de electores en el padrón, cambio completo en las cámaras federales de diputados y senadores, 9 gubernaturas incluido la CDMX, 31 congresos locales y alrededor de 20 mil cargos locales y federales. La “piñata” alcanza para todos, siempre que no se abuse de la confianza propia.
Los argumentos de la oposición
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Los riegos de la disputa del poder son, entre otros, tres que se perciben desde ahora:
Riesgo 1. Al interior de Morena se ha fraguado un método que sustituye el “tapado”. La encuesta con el cual se aspira se llegue en algún momento a forjar el sistema de elecciones primarias, es decir, son innovadoras y progresistas, aunque el lastre que atraen son organizadas por los operadores de los gobiernos locales, por tanto, reflejan su propia raíz de origen. Para evitar una dependencia total se ven acompañados de otras dos propuestas, que trasluce su vinculación con órganos federales. Así la cuarteta de candidatos refluye como aspiraciones de orden local y federal. El sutil encanto de ese acuerdo cupular se romperá si el gobierno del que emana se evalúa a satisfacción por los ciudadanos. Y como no todos caben en la misma boleta, se tiene que los marginados o excluidos irán a buscar su inclusión en la boleta en partidos alternos. He ahí el dilema.
Riesgo 2. De la Seguridad Nacional se define como “una nación está segura cuando su gobierno tiene suficiente poder y capacidad militar para impedir el ataque de otros estados a sus legítimos intereses y, en caso de ser atacada, para defenderse por medio de la guerra” (P14 Richard C. Rockwell y Richard H. Moore en Ernesto Villanueva y Vanessa Díaz Rodríguez – CONACYT, Universidad de Guadalajara, 2017).
El caso Ayotzinapa lleva a la nación a una revisión de su naturaleza, a partir de que el Ejército fue partícipe en los lamentables sucesos de la “noche de Iguala”, con la desaparición de 43 estudiantes normalistas.
El subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, responsable de la Comisión especial del caso, así como el Presidente de la República, ambos servidores públicos, afirman haber entregado toda la documentación disponible.
En tanto, los padres de familia se muestran insatisfechos; mencionan la falta de documentación referida por el grupo de expertos extranjeros (GIEI), así como la que la DEA dio a conocer.
¿A quién corresponde la verdad? El Estado tiene solo restricciones en caso de poner en riesgo la seguridad de la Nación. Los padres de los 43 atienden lo que dicen agentes externos, no sin antes considerar que fue una falta de atención la orden de la vocería del Ejército de que acudieran a los testigos de las atrocidades a preguntarles sus dudas.
El subsecretario Encinas refiere la experiencia de Argentina de la cual se ha abrevado, de la cual se derivó el juicio de cuatro altos mandos militares, incluido por cierto los usurpadores del poder.
En el caso de México no queda definido quién dio la orden suprema: ¿El secretario Cienfuegos o el Jefe de las Fuerzas Armadas? ¿Quién?
Ante la nebulosa de incertidumbre que envuelve al país, el presidente López Obrador ofrece subir toda la información a internet. Se da muestra de llevar a buen fin la apertura de la documentación oficial del caso.
Los padres de los 43 se muestran insatisfechos al decidir realizar un plantón permanente frente al Campo Marte. Demandan conocer a fondo lo sucedido y aplicar castigo al más alto nivel de mando del Ejército. ¿Un enfrentamiento no armado entre el poder de las armas y el poder civil?
No es la única presión que reciben las Fuerzas Armadas. Además de los sucesos de Iguala, en el curso de los días presentes se involucran los desplazamientos y acciones de comandos armados de la delincuencia organizada, tanto en los cortes de la cosecha de limón en Apatzingán, como en el arribo en los límites con Guatemala donde el conflicto se argumenta se presenta entre la disputa del control territorial del grupo de los “Viagras” y “Jalisco Nueva Generación”.
Las disputas del control del mercado de drogas, así como los delitos contra los ciudadanos, en apariencia, son hechos fraccionados, aunque su orden común corresponde a una fuerza armada contraria al interés social y la seguridad nacional.
En consecuencia, la seguridad nacional se encuentra bajo presión de agentes ajenos al servicio de intereses contrario a la Nación.
Si el Ejército no tiene capacidad para contener o repeler a una fuerza extraña al Estado, la cual solo la puede cometer la US Army, como lo afirmara el analista Lorenzo Meyer y el diputado presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, diputado Juan Ramírez Robledo, que sería el objetivo primordial de su existencia, queda la pregunta por resolver: ¿cuál es el objetivo de las Fuerzas Armadas?
El Ejército es prueba directa evidente del existir de la nación, como ocurrió en 1821 con el Ejército Insurgente o Trigarante integrado por insurgentes y realistas, hasta el Plan de Casa Mata del 1 febrero 1823, donde se confronta a Iturbide y sus leales. Así como el 1 de marzo 1854 dio lugar a una nueva formación militar al servicio de los liberales y federalistas, misma que fue modificada por la convocatoria del Plan de Guadalupe, el 26 marzo 1913, cuando Carranza conformó el Ejército constitucionalista.
La 4T que es un cambio de régimen como define AMLO no considera la nueva formación institucional del Ejército como ocurrió en las tres mayores transformaciones de la nación, pero sí debe redefinir los objetivos y facultades con responsabilidades del Ejército al que le debe tanto.
Las afirmaciones de la mayoría
Riesgo 3. La estructura de la 4T fue convocada a una “tarea histórica”: alcanzar 35 millones votos en la elección del 2024 para ganar la Presidencia de la República.
El ambicioso plan incluye obtener el control del Congreso en ambas cámaras, como condición para aprobar la legislación correspondiente a los cambios de la 4T.
El desafío de Morena y sus aliados también significa un riesgo de alta graduación, en caso de no lograr cumplir sus deseos anhelados.
La estadística a veces se convierte en el verdugo de la política y termina por manchar, e incluso derrotar, a quienes pretenden motivar los esfuerzos de sus promotores, hasta llegar al escarnio y la ironía, donde la dialéctica del discurso se derrite.
Son diversas las experiencias propias y ajenas que revierten los pronunciamientos en aplastantes retrocesos. Veamos:
a. El presidente del Partido Revolucionario Institucional, Jorge de la Vega Domínguez, en la campaña presidencial de 1988, cuyos candidatos fueron Cuauhtémoc Cárdenas, y Carlos Salinas de Gortari, proclamó que los sectores del tricolor obtendrían 20 millones de votos a favor. Los resultados no cubrieron la meta. Entre los pregones de las marchas del conflicto postelectoral generado entonces, se escuchaba con frecuencia el coro de: “Veinte millones votos, jajaja”. La ocupación ilegítima de la Presidencia de República fue acompañada con la falta de veracidad y convencimiento.
b. En la joven Revolución Cubana en sus primeros años y una vez derrotada la intentona de la Invasión de Bahía de Cochinos por un fuerza mercenaria financiada por el Imperio Yanqui, Fidel Castro llamó a los jóvenes cubanos a realizar campañas históricas para transformar Cuba, entre ellas, proclamó la zafra de 10 millones de toneladas de caña de azúcar, cuando el corte de caña cerró sus resultados y registró solo ocho toneladas, con lo que se percibió un desaliento contrario al que se llegó a manifestar cuando se derrotaron a los mercenarios invasores. El estado de ánimo no hubiera cambiado si en vez de fijar una meta cuantitativa se fijara un logro nunca antes alcanzado. Bastaba con proponer la zafra mayor de la historia para que el sentido de triunfo fuera impecable.
Acuerdo de publicación constitucional
El cuarto de guerra de doña Claudia debe cuidar de evitar ser víctima de sus autotrampas para no caer en la doble derrota.
La capacidad de dimensionar los elementos de la contienda es conocer al adversario, de gran importancia, pero más aún conocerse “a sí mismo”.