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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cerrar la “puerta falsa” del suicidio

Debemos trabajar juntos para superar los retos de la salud mental y ayudar a salvar vidas

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Septiembre 12, 2023

Hace unos días conmemoramos el Día Mundial del Suicidio, una fecha que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre un tema crítico que afecta a millones de personas en todo el mundo e incluso se ha convertido en una de las principales causas de muerte a nivel global.

El suicidio es un problema de salud pública que no discrimina por edad, género, raza o estatus social. Cada año, cerca de un millón de personas pierden la batalla contra la llamada “puerta falsa”, dejando un rastro de devastación en sus familias y comunidades.

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Tan sólo en 2019, se suicidaron más de 700 mil personas, lo que se proyecta en que una de cada 100 muertes haya sido por daños autoinfligidos, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la Organización Mundial de la Salud.

Uno de los mayores retos en la prevención del suicidio es la carga global de la enfermedad mental. Trastornos como la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia pueden aumentar significativamente el riesgo de suicidio si no se manejan adecuadamente. Sin embargo, la estigmatización que rodea a la enfermedad mental a menudo dificulta que las personas busquen ayuda a tiempo.

Aunado a ello, la pandemia por COVID-19 ha dejado una estela de estragos en la salud física y mental de la población mundial, como son miedo, preocupación y ansiedad. Tan solo en una encuesta realizada en el 2021 por el Foro Económico Mundial en 30 países, más de la mitad de los participantes expusieron que su salud mental había empeorado desde el comienzo de esta crisis sanitaria, superando el promedio global del estudio de 45%.

Desafortunadamente en México el tema de la salud mental y las adicciones representa un foco rojo. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021 sobre Covid-19, se estimó que entre la población adolescente de 10 a 19 años, 6.6% padece depresión, mientras que en la población adulta es el 16.1%; el 19.1% de la población consume tabaco; el 10.3% consume en exceso alcohol; en la población adolescente, el 21.1% consume alcohol y el 6.3% tienen ideas suicidas.

Al respecto, un desafío importante es el acceso limitado a la atención de salud mental de calidad. Regularmente, los recursos son escasos, las listas de espera son largas y el tratamiento adecuado puede resultar costoso. Esto deja a muchas personas sin la ayuda que necesitan desesperadamente.

Es imperativo implementar estrategias efectivas para promover la salud mental y el bienestar integral en el país, por ello es que aplaudo la creación que realizó hace algunas semanas el Gobierno Federal de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, la CONSAMA, un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Salud, cuyo objetivo es promover la salud mental y el bienestar integral de la población.

Se necesita educar a la población sobre la importancia de la salud mental, fomentar la conciencia y eliminar el estigma asociado a los trastornos mentales. Además, es necesario ampliar y mejorar el acceso a servicios de salud mental de calidad, especialmente en áreas rurales y comunidades marginadas. El fortalecimiento de la atención primaria de salud y la capacitación de profesionales de la salud en el campo de la salud mental también son aspectos clave para abordar esta problemática.

Aunado a ello, las personas que luchan contra la enfermedad mental a menudo se sienten marginadas o avergonzadas, lo que les impide buscar apoyo. Es crucial que promovamos una cultura de aceptación y comprensión, donde las personas se sientan seguras al hablar sobre sus problemas de salud mental.

La prevención del suicidio comienza con la comunicación y la educación. Debemos crear espacios seguros para que las personas compartan sus luchas y buscar ayuda sin temor al juicio. Los programas de concientización y educación pueden ayudar a eliminar el estigma y fomentar la comprensión de la enfermedad mental.

Asimismo, el apoyo social es fundamental. La familia, los amigos y la comunidad pueden jugar un papel vital al brindar apoyo emocional y práctico a quienes luchan contra la enfermedad mental. Fortalecer las redes de apoyo puede marcar la diferencia en la vida de alguien que se siente desesperado.

Debemos trabajar juntos para superar los retos de la salud mental y cerrar la puerta falsa que conduce al suicidio. Al eliminar el estigma, mejorar el acceso a la atención y promover la conversación abierta, podemos ayudar a salvar vidas y brindar esperanza a aquellos que luchan contra la enfermedad mental. Cada gesto de compasión y empatía es un paso hacia un mundo donde el suicidio sea una puerta que nunca se cruce.

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