El tiempo pasa inexorablemente para todos los seres vivos por igual, aunque se sienta diferente de uno a otro. Un día en la vida de un niño o niña de cinco años, en números fríos y objetivos, corresponde a la 1825aba parte al multiplicar 365 días por cinco, más uno, por el año bisiesto, 1826. Si tengo cincuenta años. un día en mi vida es la 18,262aba parte, al multiplicar 365 por cincuenta, 18,250 más 12 días por los bisiestos en ese lapso de tiempo: total 18,262.
La novedad, aventura y magia, por mencionar sólo unas características con las que el niño descubre el mundo, no se puede valorar en términos de números, porque no abarcan la dimensión de la incalculable intensidad y alegría de vivir.
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Desde muy niña tengo un sentimiento de eternidad intensa y alegre, traducido a que la vida no se acaba por mucho que, desde ese entonces, la muerte de mis animalitos me impactara y me diera un sentimiento de soledad y vacío. En algún momento, para aliviar esos sentimientos, escribí en la cabecera de mi cama, -como si escribir me salvara de la muerte y el olvido-, que la vida no acaba y es el amor el que nos salva y nos hace eternos (que no inmortales).
¿A qué viene todo esto? En una charla con amigos en casa de mi hermana de vida, salió el tema del adulto mayor actual. Comentamos cómo nos tratan cuando portamos con orgullo nuestro pelo cano. Mi hermana dijo que no le gusta que le digan “madrecita”, y les señala: “Porque yo no soy su madre y por favor diríjase a mí como señora.” Coincidí con ella y añadí; “Yo no sé ser vieja; yo vengo de ser joven y a mí nadie me ha enseñado a ser mayor”.
En 1959, Carl Gustav Jung, el psicólogo más famoso del mundo, tenía 84 años y estaba ya en retiro. Moriría veinte meses después por una breve enfermedad. En ese momento el presentador británico John Freeman le realizó la última entrevista para la BBC de Londres en su casa de toda la vida, junto al lago de Zúrich. En esta entrevista Jung habló sobre su carrera, su relación con Sigmund Freud y su visión sobre la muerte.
Freeman disparó: "¿Qué consejo tiene para las personas que están al final de sus vidas y consideran que la muerte es el final de todo?"
Jung aseguró: "He tratado a muchas personas de edad y es muy interesante ver qué hacen sus inconscientes con el hecho de que aparentemente están amenazadas con el final absoluto: lo ignoran completamente". Añadió: "La vida se comporta como si fuera a continuar. Así que yo creo que es mejor para las personas mayores que sigan viviendo, que esperen la llegada del próximo día como si fueran a vivir por siglos”.
Confirmó mi sentimiento de intensa eternidad: ¡Vengo de ser joven y así viviré por siglos!
Con eso me quedo.
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