Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El pueblito y las elecciones (Parte III y última)

A ocho meses de que se celebren elecciones pueden ocurrir muchas cosas en el escenario político

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Jueves, Agosto 10, 2023

Los interesados en la sucesión de presidente municipal en el pueblito dan por hecho que el triunfo recaerá en uno de los dos aspirantes más adelantados, salvo que se presente un fenómeno tipo Xóchitl Gálvez. Algo improbable pero no descartable.

Esto ocurre a ocho meses de que se celebren elecciones. En 240 días pueden ocurrir muchas cosas, como el surgimiento de nuevos cuadros políticos competitivos. Incluso mujeres jóvenes, conectadas con las redes sociales, que pueden trastocar de raíz las certidumbres reinantes de ahora.

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Los jóvenes entre los 18 y 29 años ocupan el 30 por ciento del padrón electoral nacional, aunque 8 de cada diez de ellos no sufragó en las elecciones de 2018. El dilema en el pueblito es cómo cautivarlos.

Pero al día de hoy la gente interesada en el tema solo ve dos nombres, tal vez por su capacidad de financiamiento. Una idea muy arraigada entre la gente grande es que las elecciones se ganan con dinero, no con propuestas de buen gobierno, por buenas que sean. La experiencia de la gente es que nadie cumple lo que promete.

La revocación de mandato no ha bajado a los ayuntamientos, el mecanismo institucional de cobrar caro el engaño.

Esos aspirantes -lo hemos comentado en las entregas pasadas-, son el actual alcalde, Eduardo Romero, y el exalcalde Arturo Hernández Santos. Y tal vez la presencia de un tercero en discordia que puede dar el salto mortal.

Aunque existe una lista larga de nombres que quieren, no todos gozan de la anuencia popular, como para siquiera figurar en el elenco de aspirantes. Pero todo puede ocurrir.

Hay que decir en este punto que los precandidatos en mención no son vistos como políticos, sino como empresarios. Así llegaron, y así los votaron, y de ese tamaño fueron y son las expectativas de cambio. Ignoro cual sea en la gente la evaluación de su desempeño, en el entendido que ambos ya fueron y son gobierno.

El buen o mal trabajo puede ser un elemento determinante, bien montado y empaquetado en medios de comunicación y redes sociales. Quien quiera ganar tendrá que moverse a los recursos modernos de combate.

La condición de empresarios les ha granjeado reconocimiento, toda vez que los políticos-políticos son tachados de “corruptos”, y de no cumplir los ofrecimientos. Los empresarios, en cambio, son considerados gente trabajadora y honrada. “Ya son ricos, así que no tienen necesidad de robarle al pueblo”.

Esto de los empresarios metidos a políticos es un fenómeno nacional, producto del pobre desempeño de los políticos surgidos del tuétano partidista. No es privativo del pueblito. Tiene que ver con el desarreglo político y del mal diseño institucional de gobierno. Pero sobre todo con el hecho de que los gobernantes no se constriñen a lo que les mandata la ley.

Prueba es el presidente López Obrador, quien hace gala de pisotear lo que juró cumplir y hacer cumplir, argumentando naderías. Nada puede estar por encima de la ley, cuando predomina un verdadero estado de derecho.

Bajo la premisa de apolítico el alcalde, Eduardo Romero, ganó la elección a través de la fórmula de candidaturas independientes, e instigando contra los malos resultados de los gobernantes de partido.

Arturo Hernández ganó la presidencia en el marco de la marea de las transiciones políticas animadas por el gobernador Rafael Moreno Valle a través de las mentadas alianzas “contra natura”, entre el PAN y el PRD, para derrotar al PRI, echándole montón.

Con ellas llega también la desideologización de la política y el triunfo de la idea de “ganar-ganar”, al precio que sea, incluso metiendo grandes cantidades de dinero bajo la mesa.

La pobreza y las desigualdades no sólo no se redujeron, sino que se movieron al alza, no obstante que Pahuatlán es de los municipios que más remesas per cápita recibe en la Sierra Norte. Las remesas compensan la falta de ingresos para solventar las necesidades básicas.

Con las alianzas “contra natura” se chingó la cosa. En ese momento la política se volvió inversión; inversión altamente redituable. Apareció la figura del financiador político en la Sierra Norte. A cambio de influencia en la dirección de obras y tesorería.

Los políticos-políticos enviados al bote de la basura son personajes de otra época. Arqueología.

Durante años animaron partidos, los dirigieron, los incrementaron, metieron nuevos prosélitos, entregaron ayudas a la gente necesitada, hicieron la crítica de los malos gobernantes, ponderaron a los buenos (un periodo que va del Juan García al Ángel Vera), reconocieron a los indígenas como ciudadanos electorales, gestionaron en el distrito, en Puebla y ciudad de México, estuvieron presentes en las fiestas y ceremonias de los pueblos, hicieron de compadre, ayudaron y sacaron las elecciones regionales y estatales del partido.

Con ese grupo de priistas (sí, priistas) llegó el progreso al municipio. Los pueblos se integraron al bienestar material, con la apertura de caminos, carreteras, puentes, escuelas, clínicas, alumbrado, construcción de presidencias auxiliares, drenajes, y en la cabecera pusieron las bases para el crecimiento. Sin ellas y ellos nunca se habría obtenido el título de Pueblo Mágico.

Aquel movimiento político-social (movilizaron a los pueblos indios a través de la faena) desembocó en el primer triunfo de un candidato de oposición, surgido además de las comunidades indígenas (la gran herejía para los blancos de la cabecera: Martiniano Santos. Capturado por los intereses de un grupito de mestizos blancos de la cabecera.

El dilema para el 2024 es: ¿cómo retomar el rumbo perdido y hacer que haya verdadero crecimiento económico y desarrollo material, que redunde en el cambio de las condiciones de vida de las personas y las familias?

Me parece que es un tema que ni siquiera se lo han planteado los muchos que buscan ganar la elección el año entrante. Me temo que tampoco lo tienen claro quienes ya lo hicieron y quieren retornar a gobernar, pues nada de eso se plantea en sus correspondientes planes municipales de desarrollo, el instrumento de planeación institucional que guía las acciones para llevarlas a buen puerto.

Pero ese es otro tema. Volvamos a lo de la elección en curso.

Entre la lista larga de precandidatos figuran personajes de relleno y los que gozan de relativa fuerza propia. Por ejemplo. Uno de los que más le han chambeado en esa dirección es Benjamín Ramírez. En la elección pasada se convirtió en la verdadera oposición.

No quedó en segundo, quedó en tercer lugar. El segundo lo retuvo la inercia de la administración en funciones. No ha bajado la guardia, sin embargo, quienes le saben al tema afirman que está impedido legalmente para competir. Ignoro las razones.

Le siguen varios aspirantes vinculados con el partido Morena, no con las estructuras locales, sino mero arriba. Con las corcholatas del presidente López Obrador. Es lo que pregonan. Eso me recuerda el porfiriato cuando el control del ayuntamiento se granjeaba sirviéndole a Porfirio Díaz, al punto que el nombre de las dos calles principales es un tributo a él.

En su concepto. Ir en fórmula con el candidato presidencial les redituaría los votos que en lo individual nunca obtendrían. Sin embargo, para la mayoría de las personas se trata de falacias, aunque en política todo puede suceder.

El tema de la cuota de género puede impactar en el municipio, toda vez que Pahuatlán carece de peso político en los centros de decisión política. Los jefes de partido no tendrían ningún empacho en entregarlo a cambio de ganar en un municipio grande; más redituable, política y económicamente. La cuota de género implica la postulación de uno a uno. Una mujer, un hombre.

De tratarse de Morena, y de ser una decisión central, tendría posibilidades de entrar la actual regidora Marisela Lechuga.

Una mujer cercana a los grupos indigenistas de la Cuatro Te en la Ciudad de México, y en especial al director general del INPI. Hasta ahora, sin embargo, tampoco ha gestionado la creación de una regiduría que en específico se ocupe de los temas indígenas, en virtud de que, por adscripción, son mayoría en el municipio.

De ser mujer y de ser Morena, esa posición podría ser disputada con otra mujer regidora, la de Gobernación. Como todos los políticos-políticos, tiene sus detractores, y tiene sus faltas, y sus nepotismos; sin embargo, para muchos es el cuadro más eficiente con el que cuenta el actual alcalde.

¿Qué tendrían que hacer los más adelantados para ganar la confianza por segunda vez de la población? Francamente no lo sé. Ambos se enfrentan a uno de los muros más infranqueables: la reelección.

Lo que sé de cierto es que hay un fenómeno muy arraigado de rechazo a la reelección. No sólo en el pueblito, sino en México. Se incluso que el presidente López Obrador le temió.

Alguien dirá que para eso están los mercadólogos, y los medios de comunicación y las redes sociales, y los operadores de campo.

Y bueno esta la máxima que afirma que en política no es lo que es; es lo que parece.

Chayo News

Por primera vez los indígenas creadores de Pahuatlán serán reconocidos en su día como se merecen, con un reconocimiento público, con una comida con sus familiares y allegados, con una modesta gratificación económica. La reunión se celebrará en una comunidad indígena, no en la cabecera, y lo más importante, la ponderación de su obra artística y cultural. Se trata de personajes reconocidos incluso por la UNESCO y ganadores del Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares. Un evento cultural que tiene impacto en la comunidad, que honra a lo mejor que tiene el municipio y le ha dado fama dentro y fuera del país. No es para facturar y sacar dinero. Es un acontecimiento inédito. Felicidades, de veras, al alcalde Romero que consintió y apoyó la idea, no obstante, las inercias y obstáculos y rémoras de dentro. En paralelo tres especialistas hablaran sobre los diversos procesos artísticos entre nahuas y otomíes.

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