Más de 150 mil actrices y actores de cine y televisión de la poderosa industria del entretenimiento de Hollywood, se fueron a huelga desde el pasado 13 de julio. El sindicato encabezado por Fran Drescher, la protagonista de la comedia “La Niñera”, anunció el inicio de la huelga de una manera muy emotiva y enfática, lo que le ganó el apoyo popular.
Esta sería la segunda huelga dentro de la industria. La primera estalló cuando los guionistas dejaron de trabajar el 2 de mayo de este mismo año. Esta huelga ha afectado a los programas de comedia y de parodia política en las cadenas nacionales de televisión.
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Esos programas eran un espacio de crítica a las posturas radicales dentro de la política estadounidense, y su papel para demeritar y caricaturizar a Donald Trump en las pasadas elecciones, contribuyó a la derrota del expresidente.
Lo que se avecina ahora es un alto en la producción de contenidos para la televisión y el cine. Las huelgas están motivadas por los reclamos de actrices, actores y guionistas respecto a las casas productoras que han buscado estrategias para reducirles sus ganancias. El capitalismo rapaz quiere acumular más y pagarles menos a sus empleados, al mismo tiempo que ha buscado aprovechar la inteligencia artificial para necesitar, cada vez menos, de actrices y actores de carne y hueso.
Los guionistas reclaman mejores condiciones de trabajo, un aumento racional de su seguridad laboral y disminuir el uso de la inteligencia artificial en la elaboración de contenidos para los programas y las películas.
Por su parte, tal y como lo publicó CNN, “los actores en huelga piden un aumento salarial y un replanteo de los salarios residuales, que según los miembros del sindicato han disminuido significativamente con el auge de los servicios de streaming. Los residuales son una compensación económica que se paga a los actores cada vez que se repiten las series o películas en las que han aparecido”.
En el caso de actrices y actores, sus trabajos se repiten incansablemente en las múltiples plataformas que conocemos bien en la televisión por cable o en internet. Las productoras cobran por la retransmisión de esos programas, sin embargo, han disminuido las regalías de actrices y actores de dichos programas. Es decir, las empresas ganan cada vez que se repite un programa, pero pretenden pagarles menos a las personas que actuaron en ellos.
El sindicato alertó de otro fenómeno muy particular del capitalismo rapaz, que consiste en la concentración de las ganancias y de la riqueza en muy pocas manos de quienes están en la punta de la pirámide. Algunas actrices y actores ganan cifras estratosféricas, pero la huelga está pensada en el 80 por ciento de los sindicalizados cuyas condiciones laborales y sus ingresos no son para nada glamorosos, como lo hace suponer la industria para la que trabajan.
Hasta aquí es la misma historia de siempre: los dueños del capital tratando de ganar más, acumular más y pagar menos. Y respecto a la inteligencia artificial, los dueños del capital apuntan a ir desplazando a los actores mediante el uso de nuevas tecnologías. ¿Cómo es esto posible?
En el caso de los guionistas, la inteligencia artificial podría recuperar comentarios, bromas y chistes de un almacén informático enorme y hacer una infinidad de combinaciones mezclando datos nuevos, nombres diferentes en situaciones similares o ante nuevos hechos y crear una variada gama de contenidos. Los guionistas se verían desplazados.
En el caso de los protagonistas de películas y series de televisión, la inteligencia artificial podría recuperar la imagen de cualquier actriz o actor y, mediante la inteligencia artificial, rejuvenecerla, modificar sus ademanes, cambiar su tono de voz, ponerla en medio de París, frente a un acantilado o dentro de la “estrella de la muerte” de Star Wars sin necesitar del actor para recrear todas esas posibilidades. La inteligencia artificial crearía imágenes animadas de actrices y actores y las casas productoras de cine y televisión ya no los necesitarían, salvo para tomar algunas imágenes iniciales. Mediante un sofisticado programa, la inteligencia artificial recrearía la actuación de cualquier estrella.
El Sindicato de Actores de la Pantalla-Federación Estadounidense de Artistas de Radio y Televisión (SAG-AFTRA por sus siglas en inglés) manifestó en redes sociales lo que las empresas quieren hacer:
“Queremos poder escanear la imagen de fondo de un artista, pagarles medio día de trabajo y luego usar la imagen de un individuo para cualquier propósito para siempre sin su consentimiento […] También queremos poder hacer cambios en el diálogo de los artistas principales, e incluso crear nuevas escenas, sin consentimiento informado. Y queremos poder usar las imágenes, semejanzas y actuaciones de alguien para entrenar nuevos sistemas generativos de inteligencia artificial sin consentimiento ni compensación”.
La contraparte, la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP por sus siglas en inglés), señaló que tal escenario es falso, exagerado y distorsionado.
Lo que se puede apreciar en esta historia, es que actrices, actores y guionistas de Hollywood temen que la inteligencia artificial y la ambición de concentración de capital por parte de los empresarios de la industria, desplace el trabajo humano, cambiando la apariencia, la voz o la interpretación de un actor o combine y modifique los contenidos de los programas sin la necesidad de guionistas.
El impacto de las dos huelgas pone en el centro de la discusión pública el futuro del trabajo para la humanidad. Si Hollywood tiembla ante la inteligencia artificial, entonces no habrá nadie que pueda librarse del destino fatal de la desaparición de la utilidad del ser humano.