Porfirio Muñoz Ledo nació para trascender. A sus 89 años fue un hombre de todos los tiempos. En el campo de la política dio más de lo que pudo haber recibido y con eso benefició a la nación entera. Y no es exagerado lo que se plantea.
Personas como él se dan a cuentagotas. Tuvo alma de demócrata, fue un auténtico revolucionario a través de una contrarrevolución permanente, rompió con paradigmas. Fue un respetuoso de la Ley y un irreverente de la tiranía disfrazada, de la dictadura manifiesta.
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Es el prototipo de la izquierda inteligente, no de aquella soez, rapaz, brutal, ignorante, escandalosa, perseguidora, confrontadora, divisoria, falsa, mentirosa y aprovechada que estamos viviendo en nuestros días.
La Cuarta Transformación le quedó demasiado pequeña, al igual que a Cuauhtémoc Cárdenas y decenas de pensadores, políticos y activistas de izquierda que no se comprometen ni se casan -quizá se divorcien audazmente- con los demagogos del momento.
Supo distinguir, en buen momento, entre un mesías y un Presidente; entre un obnubilado y un político sobrio; entre un charlatán y un constructor de naciones; entre un demagogo y un arquitecto de discursos reales.
Por eso dejó todo atrás, por eso se atrevió a decir públicamente, desde toda tribuna, que quienes gobiernan hoy a nivel federal están errando el camino y conducen a México hacia el barranco de las falsas ilusiones.
Porfirio Muñoz Ledo nunca cedió en su lucha por la Reforma del Estado, por la Reforma Electoral, por el fortalecimiento de las instituciones que con tanto trabajo construyeron los mexicanos a través de los años, de muchos sectores, de muchas vidas.
Políticos como él hacen mucha falta en este país; personas decididas a darlo todo sin importar las calumnias, las vejaciones, los insultos de los corifeos que únicamente viven para servir al amo.
¿Dónde están todos esos hombres y todas esas mujeres de esa izquierda inteligente, que pueden escapar del torbellino del poder insípido y frugal, de ese poder frívolo que todo lo devora?
¿Por qué no se atreven, como Muñoz Ledo, a dejarlo todo por el bien de México? ¿Por qué no aprenden esas grandes lecciones que desde las cámaras legislativas, desde los partidos, dejó ese intelectual orgánico que supo abrir brecha a la democracia del país?
Hombres como Porfirio, al momento de partir, con toda seguridad llevan un laurel en la frente, invisible pero simbólico, que seguirá arrojando luces de verdadera esperanza -no la falsa- para todos los mexicanos, principalmente para quienes más lo necesitan.
¡Cuánta falta le hará Muñoz Ledo a México, sobre todo ahora que se vienen tiempos de competencia electoral en el 2024!
Buen viaje, Maestro, que sus lecciones políticas calen en lo más profundo del corazón en los hombres y las mujeres que se dedican al ejercicio del poder, más allá de los signos partidistas, de los colores y de las ideologías. Buen viaje.
@elmerando