Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los pechos de la luna, Armenta y Huerta

La elección de candidato a gobernador en Puebla estará determinada por tres indicadores inapelables

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Julio 12, 2023

Los que saben, porque escuchan muy arriba, afirman que en Morena la elección de candidato a gobernador en Puebla estará determinada por tres indicadores inapelables: la encuesta, el incremento en la base electoral de Morena (se sospecha que sí habrá competencia electoral), y los vínculos orgánicos que cada cual de los aspirantes teja con Claudia Sheinbaum, la precandidata que sigue apareciendo como la favorita para ser designada sucesora del presidente López Obrador. Claro, previa elección constitucional, la que en Morena se sigue viendo con la placidez de una tarde de domingo.

No hay temor de nada y a nada. En Morena y Palacio juzgan que el tsunami Xóchtil Gálvez es eso: un tsunami que pasara tras dejar a unos pocos damnificados. Pero nada de qué preocuparse. Ayer, por ejemplo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial legalizó la ilegalidad de las campañas adelantadas de Morena. Los órganos electorales finalmente sometidos al capricho de un solo Hombre.

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Ya sabemos que en el primer indicador (popularidad) el senador Alejandro Armenta supera con creces a sus contrincantes. La brecha entre los tres aspirantes (Armenta, Huerta y Mier) se mueve en un rango de diferencia de alrededor de 15 puntos. El favorecido es Armenta. El dato duro, y he aquí las cejas levantadas, es que en las últimas semanas Julio Huerta ha experimentado un crecimiento inusitado en las encuestas. Al punto que sus promotores calculan que hacia finales de mes superará a Nacho Mier, quien sencillamente no mueve las manecillas; no obstante, la fastuosa propaganda organizada en torno suyo, con dinero sacado sepa Dios de dónde. El otro dato, igual de cejas levantadas, es que Armenta ya tocó techo. Al día de hoy sobreviven dos: el del techo y el que hace esfuerzos denodados por trepar y tocar los pechos de la luna.

¿Quién de los tres tiene las habilidades y el conocimiento para incrementar la base electoral del partido oficial Morena como exigen desde el centro? El tema comienza por a qué partido quitarle votos, y quién o quiénes de los aspirantes tiene las conexiones para hacerlo. No hay mucho qué averiguar. Otra ves la podadora sobre el PRI. El partido que cogobierna en Puebla desde 2018, y que en esta administración literalmente ha tomado el control de las entidades vitales de la administración pública. Esto es, las que tienen que ver con el control y orientación de más de poco más de 119 mil millones de pesos anuales: el dinero de todos. Las instituciones bajo control del PRI son la SEP, Finanzas, Salud.

Ante este eventual escenario de ganar-ganar, otra vez salta el nombre de Alejandro Armenta. Es el único de los que tres que puede presumir que ya ganó una elección estatal, lo que no es poca cosa; ha dirigido partidos, ha coordinado la política social, le ha dado muchas vueltas a la entidad repartiendo libros y arbolitos, conoce por su nombre a los grupos de los pueblos más recónditos, es identificado por su nombre, ha mostrado lealtad al presidente López Obrador ha prueba de balas, ha estado en el timón de campañas a gobernador, ha sido diputado local y federal varias veces, y alcalde de su pueblo, por plebiscito. Hay otro dato de primordial importancia, aunque no se menciona: es el más eficiente y preparado de los tres. Algo que no se debe menospreciar tratándose de una entidad en la que ocho de cada diez o son pobres o vulnerables a serlo.

Volviendo al punto, en el PRI no hay electores individuales, ciudadanos libres; hay estructuras de poder, en las que sólo se manda y obedece (Jorge Estefan Chidiac es por excelencia el epítome de esos grupos). Es el viejo corporativismo de cacicazgos verticales (y perdón por el pleonasmo). Esas cabezas de grupo no apuestan por procedimientos democráticos ni por el bien de México. Su apuesta es por preservar los privilegios e incrementarlos. En este momento apostar a lo seguro es formarse en la cola de quien es considerado el seguro sucesor de López Obrador: Claudia Sheinbaum. Hacerlo implica pactar con Huerta. Aunque se dice que Armenta ya se reunió con Sheinbaum, quien realmente la representa en Puebla y tiene el control de la agenda y su promoción es Julio Huerta. La señora ya fue seducida por los herederos del barbosismo. Además, la vieja rivalidad entre el exsecretario de Gobernación y la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México afecta a Nacho Mier. Del mismo modo que el retorno de Ricardo Monreal al seno del lopezobradorismo beneficia las aspiraciones de Armenta; como igual a Mier la caída de Adán Augusto López de la gracia presidencial por andar noviando.

Chayo News

Apenas se publicó un libro Pahuatlán, la disputa por las identidades con un dossier de imágenes de la fotógrafa y antropóloga Bodil Christensen sobre otomíes de Pahuatlán, cuando en el acto aparecieron los vivillos proponiendo ponerles un vidrio, llevarlas con los descendientes, mostrarlas y, he aquí la gran aportación económico-cultural a la comunidad: registrar su reacción con un teléfono celular. Una argucia de pillos por la que pretenden o pretendieron meterse en el bolsillo 952 mil. Se ignora si son euros, libras esterlinas o igual dólares; lo digo por la baja paridad que por estos días registra la moneda gringa frente al peso. Así la vida de ciertas personas que, por lo demás, no tiene escrúpulo en traficar con el nombre de mujeres de poder para intimidar y sacar provecho.

Nota de salida. Se disipó la duda en la Secretaría de Cultura. La señora Nochebuena se quedó a un tris de alcanzar su ansiado anhelo. Incluso ya había colocado sus piezas en las áreas estratégicas de la dependencia, pero al final del día la alcanzó el síndrome “Ardelio Vargas”, y subió un hombre, Enrique Glockner, con la identidad de Morena y los morenistas, pero con poca experiencia y conocimiento de las dinámicas regionales y locales del gremio. Le tocará lidiar con el sector más crítico de cuantos se cuenten en el horizonte. Ganó, me parece, la prudencia.

 

 

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