La industria del entretenimiento es uno de los ámbitos que repercute de manera más directa y clara en la opinión colectiva sobre cualquier tema, permitiendo así, internalizar de manera sutil ideologías que moldean las acciones de los individuos.
Hace unos días observando varias películas recientes con protagonistas mujeres, un aspecto que considero importante destacar es que, dentro de sus narrativas, los personajes e historias retratan a la mujer no como un objeto para placer de los hombres, no como un personaje que necesite ser salvado, sino como una persona empoderada dueña de su propia historia.
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A diferencia de las películas y cultura con la que muchas mujeres crecimos, donde en su mayoría los personajes de mujeres permanecían retratadas como individuos dependientes, en mayor o menor nivel, a hombres; hoy, las narrativas en la cultura pop han evolucionado y existe diversidad de personajes femeninos con su propia voz y empoderamiento.
Desde líderes militares en ejércitos únicamente de mujeres, princesas que dejan de guardar silencio, deportistas que deciden romper el pacto patriarcal, villanas que cuestionan su papel en la historia, entre muchas otras producciones; apuntan a una dirección de cambio social con respecto la forma de percibir a la mujer, deconstruyendo los roles de género y generando un entorno más libre para las mujeres.
Esta evolución en la industria del entretenimiento, es a su vez reflejo de la lucha por los derechos de las mujeres, donde hoy, lo que las niñas y adolescentes observan a su alrededor, no sólo en la cultura pop, son mujeres luchando por crearles mejores condiciones de vida para todas, donde los derechos sean equitativos y puedan vivir una vida libre de violencia.
Actualmente, se observa un entorno que lucha por deconstruir patrones machistas que limitan el desarrollo de mujeres, adolescentes y niñas; donde al mismo tiempo, se fomenta la sororidad como herramienta para decosntrucir y cuestionar lo que por años se les dijo a las mujeres que era socialmente correcto.
Poner en la agenda social, política y mediática temas como: infancias deseadas, diferentes formas de maternar, las aspiraciones y sueños que las niñas puedan tener, erradicación de violencia de género, brecha salarial, roles de género entre otros temas, mueve la conversación hacia una sociedad que permita a las mujeres vivir libres.
Además de ello, una sociedad deconstruida de un sistema machista establece la base para cambios tanto en el plano social como en el legislativo. La implementación de la ‘Ley Sabina’ o la ‘Ley Olimpia’ son ejemplos de los avances que la lucha por los derechos y de una sociedad que comienza a cuestionar los paradigmas inculcados por años.
Si bien, aún falta un largo camino por recorrer, la lucha de las mujeres que construye mejores condiciones de vida y deconstruye aquellas ideas que dañan a miles, se está moviendo hacía un entorno para niñas y jóvenes que crecerán sintiéndose más libres, en un ambiente que no las haga sentir débiles, inseguras o sexualizadas, un ambiente de sorodidad, donde sus derechos sean respetados.