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OPINIÓN

Encuestas y encuestólogos: ¿todos mienten?

En Puebla, la batalla de las encuestas ya empezó

Antonio Guevara Palafox

Municipalista especializado en Política Pública, Marketing, Geografía Electoral y Opinión Pública;  administrador público con estudios de Maestría en Gobierno y Administración por la BUAP. Actualmente es docente en DGETI; ha desempeñado cargos públicos en gobiernos municipales y el gobierno estatal Puebla

Jueves, Junio 22, 2023

La ola de calor sigue y no solo sube la temperatura en el ambiente, sino que el clima político también se está calentando. Recién iniciamos la semana y la confrontación entre dos de los aspirantes de Morena a la gubernatura por Puebla, Alejandro Armenta e Ignacio Mier han dado la nota. Armenta dio a conocer que se ubica en primer lugar de las preferencias de acuerdo a un estudio realizado por Parametría, empresa dedicada a estudios de opinión pública. Sin duda, se trata de un madruguete, una estrategia para construir un ambiente de impactos positivos en la sociedad poblana, lo que desató reacciones entre los aspirantes, en especial en Ignacio Mier, quien descalificó los resultados e hizo declaraciones que me parecen pertinentes, en el sentido del desgaste a la confianza que pudiera perder el instrumento para elegir candidatos en Morena.

Si bien, no tengo dudas en el diseño metodológico que Parametría utilizó para obtener la información de la encuesta que posiciona a Alejandro Armenta; hay que decir que esta empresa fue una de las casas encuestadoras que presentaron números alejados del resultado real de la elección del domingo 4 de junio en el Estado de México, sobreestimando hasta en 20 puntos de diferencia la victoria de Delfina Gómez; ¿qué hace suponer que en esta ocasión sus resultados son precisos?

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Creo que un atractivo para quien realizó la contratación de esta empresa, fue que le ofrecieron aplicar la metodología que Morena utiliza para las encuestas oficiales, o al menos esa idea le vendieron. Y bueno, pues el que paga manda y como aún no se encuentra abierto el proceso electoral de manera oficial, no hay árbitro que regule la difusión anticipada de estudios de opinión. Me queda claro que confundirán al electorado y coincido con el diputado Mier, que desgastarán la legitimidad del instrumento que Morena utilizará para decidir las candidaturas.

Los estudios de opinión en México han sido más utilizados a partir del crecimiento de la competencia electoral; conocer el grado de conocimiento, la confianza, la evaluación del desempeño de un político, se vuelven indispensables cuando el ciudadano puede tener el poder de elegir entre uno u otro político. Si bien, hay políticos y políticas que consideran que los estudios de opinión son innecesarios, porque suponen que “el pueblo los quiere”, “que nadie les rechifla” y tienen una valoración subjetiva, una percepción propia de su desempeño, eso no demerita la función y el fundamento científico de las encuestas.

El uso de la encuesta por los partidos políticos como instrumento de definición de candidaturas es una innovación de Morena. En la década de los noventa y aun en la primera década del siglo XXI, la selección de las candidaturas de los partidos se decidía por dedazo o se realizaban a través de elecciones internas cerradas a militantes en asambleas, lo que provocaba al final la división; al paso del tiempo la operación cicatriz resultaba cada vez más cara y más difícil de realizar, ya que si el candidato perdedor no estaba conforme con el resultado de las internas podía saltar del barco; estos procesos requerían recursos humanos, materiales y financieros, además de no estar exentas de los trucos y mapacherías recurrentes.

Morena decide en el pasado reciente, utilizar la encuesta como un mecanismo científico que permite conocer la opinión de un grupo de personas representativo de una población más amplia acerca de un tema en específico y que establecen un margen de error de las respuestas obtenidas.

Encuestas y encuestólogos: ¿todos mienten?

Claro que no, en algunos casos debemos suponer errores en el levantamiento de la información, poblaciones poco receptivas y dispuestas para dar respuestas reales, la aplicación geográfica, errores en el diseño del cuestionario o en el lanzamiento de la pregunta etc.

Existen actualmente empresas de gran prestigio, pero que no están exentas de error como las casas encuestadoras que aplicaron en el Estado de México, (Mendoza Blanco y Asociados, Enkoll, Parametría y Covarrubias) cuyas encuestas de salida, aunque le daban el triunfo a la maestra Delfina Gómez, su resultado fue alejado de la realidad.

En fin, veremos en los próximos días una guerra de encuestas, donde los aspirantes buscan crear el clima de que son los elegidos, que cuentan con la aprobación y preferencias ciudadanas. Alguien debería sugerirle al senador Alejandro Armenta, - que me parece un gran activo de Morena, aun y cuando no trae el ADN obradorista -, que, en lo más profundo de la cultura del mexicano, hablar bien de uno mismo, no es bien visto, y que, si lo es, que otros hablen bien de uno. Es decir, si quería posicionar la idea de que es líder en las encuestas, debió pedirle a la empresa que fuera ella, quien hiciera difusión de los datos, donde la empresa con su imagen y reconocimiento afirme sin ningún interés, que se encuentra mejor posicionado, y no en una rueda de prensa, de lo contrario el esfuerzo de difusión de la encuesta se diluye. El pueblo es sabio y puede discernir.

No existe inteligencia política cuando le anunciamos al adversario las cualidades y ventajas para ganar la batalla. Tengo la convicción de que la información proporciona, entre otras cosas, capacidad de decisión. Los estudios de opinión que abordan el clima político y electoral debiesen ser usados en el cuarto de guerra, parafraseando a Sun Tzu  en el arte de la guerra:

“Cuando podamos atacar, debe parecer que no podemos; si estamos cerca, debemos hacer pensar que estamos lejos; parecer indefensos cuando somos más fuertes que él”.

En conclusión, adelantarse en el anuncio de encuestas, como estrategia para crear un clima triunfalista e influir en la encuesta decisiva a la gubernatura del estado, no es una estrategia efectiva; para alcanzar esta finalidad existen otros métodos publicitarios y de posicionamiento de marca.  Me asalta la duda: ¿será que algún aspirante vea en esta estrategia una justificación para inconformarse con el resultado de la encuesta oficial para elegir candidato a la gubernatura? ¿Una justificación de que va a arriba y no salió elegido que le permita desprenderse? Algo parecido al escenario que Ebrard a nivel federal pudiese construir, si es que no sale favorecido en la encuesta. En Puebla, ¿quién está construyendo ese escenario?  Que quede claro que son preguntas, ya veremos que trae el tiempo.

Búsquenme en mis cuentas oficiales para intercambiar opiniones sobre estos temas de interés. Nos leemos la siguiente semana.

Datos de contacto: Correo electrónico agpalafox@yahoo.com, agpalafox999@gmail.com  o en Facebook y Twitter como @Antonio Palafox.

 

 

 

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