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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

A la caza del poder

La política es la actuación pública de las pasiones privadas: La Silla del Águila de Carlos Fuentes

Antonio Guevara Palafox

Municipalista especializado en Política Pública, Marketing, Geografía Electoral y Opinión Pública;  administrador público con estudios de Maestría en Gobierno y Administración por la BUAP. Actualmente es docente en DGETI; ha desempeñado cargos públicos en gobiernos municipales y el gobierno estatal Puebla

Jueves, Julio 13, 2023

Hace poco decidí escribir estas líneas en mi perfil personal de Facebook y que ahora les comparto: «Escribir artículos de opinión es todo un arte. El lenguaje escrito se convierte en un arma poderosa, transformadora, cumple una función creadora, construye realidades; así lo expresaba Antonio Gramsci, “la realidad está definida con palabras”. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad».

En lo personal, no aspiro a controlar más que mi vida, a desarrollarla en plenitud. Una de mis pasiones, además de la música, es leer; lo hago constantemente y de diversos temas, naturalmente también leo columna política; a muchos de los columnistas estatales y nacionales los sigo y aprendo, a algunos de ellos los conozco de forma personal y les estimo” y sigo pensando lo mismo, me pregunto constantemente: ¿cómo le hacen quienes escriben artículos de opinión todos los días? Y concluyo que parte de esa fórmula exitosa, tiene que ver con la inspiración, con la necesidad de comunicar y naturalmente con la pasión, todas ellas habilidades espirituales expresadas en este mundo terrenal, vano, contradictorio y absurdo.

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A diferencia de los articulistas que tienen la posibilidad de expresar su pensamiento y sus emociones traducidas en argumentos lógicos y en muchos casos, con juicios de valor, las y los políticos deben guardar más de las veces su pensamiento real; obligados por la pertinencia del momento, lo que de cierto modo oculta rasgos de su personalidad que son revelados en los momentos más inapropiados.

Y es que el poder y la política puede absorber las demás dimensiones de vida. Recuerdo una lectura a la que hago referencia constante, La Silla del Águila de Carlos Fuentes, que cita precisamente esta característica de lo político. No pienso relatarles la novela, preferiría dejarlos intrigados para que ustedes se acerquen a ella; pero transcribiré un poco del texto para explicar mi punto: la protagonista de la novela que es una mujer inmersa en la política se dirige a un secretario particular con el cual guarda una relación estrecha (íntima) tratando de explicar su definición de la política le dice lo siguiente:

He organizado mi vida con un solo propósito: ser política, hacer política, comer política, soñar política, gozar y sufrir política. Es mi naturaleza. Es mi vocación…
…Simplemente, considero que la política es la actuación pública de pasiones privadas. Incluyendo, sobre todo, acaso, la pasión amorosa. Pero las pasiones son formas arbitrarias de la conducta y la política es una disciplina. Amamos con la máxima libertad que nos es concedida por un universo multitudinario, incierto, azaroso y necesario a la vez, a la caza del poder, compitiendo por una parcela de autoridad…”

Descomunal el comentario, pero cuántas veces observamos que el político, que intentando abstraerse en un deber ser, se revela como un ser humano, mortal como todos. Y que mucho de su conducta en la vida pública tiene su origen en sus pasiones privadas.

Gran ventaja tiene el articulista de opinión, que les permite observar desde lejos estos rasgos, hacerlos evidentes y dejar en descubierto esas contradicciones. En algunos casos se revelan grandes cualidades admirables en la personalidad de las y los políticos. Se les ubica como excelentes estrategas, analistas, sensibles, cercanos, proactivos; pero también los hay, aquellos que no muestran ni tantita templanza de la que hace referencia Platón, como cualidad de un buen gobernante, o la “Virtú”, la “fortuna” y el conocimiento de la historia que sugiere Maquiavelo para ser “Príncipe”.

Al final, lo que definirá, (y sin el afán de ser maniqueo) al buen o mal político, su éxito o su derrota, será precisamente su templanza; la fortuna se mostrará más favorable a quien sepa imponerse, seducirla, someterla. Conozco a varios que han sido seducidos por el lado oscuro y a otros más que han sobrevivido con secuelas. En fin, los “egos” y las “carencias” direccionan la conducta.

Hoy, he querido aprovechar este pequeño espacio para escribir no solo de política, sino de más temas que pudiese resultar interesante, enigmático, controversial, irreverente pero nunca ignorante, siempre edificador.

En algún momento de la vida profesional, escuche decir que en política no se debe dejar algo por escrito, haciendo alusión a la evidencia que pudiese más adelante ser usada en tu contra. Sin embargo, la ventaja de este arte, es que la columna de opinión te permite dejar constancia necesaria para la construcción de una mejor sociedad. Así que agradezco el tiempo que me otorguen al leerme.

Por cierto, tengo una fan page en Facebook, que le he llamado “A la caza del poder” obvio, en alusión a “La Silla del Águila”, intentando competir por una parcela de autoridad, en este medio de la opinión y de la política con la certeza de que la fortuna siga de mi lado.

Búsquenme en mis cuentas oficiales para intercambiar opiniones sobre estos temas de interés. Nos leemos la siguiente semana.

Datos de contacto: Correo electrónico agpalafox@yahoo.com, agpalafox999@gmail.com o en Facebook y Twitter como @Antonio Palafox.

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