Pobrecitos. Algunos candidatos a la gubernatura y a la presidencia municipal de Puebla están totalmente desesperados. ¿Qué les pasa? ¿Tan grande es su afán por el poder que hacen y dicen lo primero que se les ocurre? ¿Se les ha ido la imaginación?
Desde la dirigencia nacional de su partido ya les ordenaron, hasta el cansancio, que no pueden hacer proselitismo político en tanto no haya una definición clara y contundente apegada a la norma, entonces, ¿por qué siguen de tercos?
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Si tantas ansias tienen por ser la “corcholata estrella” de su partido ¿no deberían estar cumpliendo, primero, con lo que marca la ley electoral? Absolutamente nadie puede estar difundiendo preferencias a través de las casas encuestadoras.
Da risa ver cómo entre ellos se confrontan, se ridiculizan, se humillan. Créanme que la dignidad humana vale muchísimo más que un plato de lentejas llamado “Palacio de Gobierno” o “Palacio Municipal”.
¿Para qué sacar a relucir encuestas -demasiado dudosas-, para presumir que llevan la delantera, que son los más fregones, los mejor posicionados ante el electorado, cuando en los hechos su trabajo los demerita?
Señores “corcholatas”, más seriedad por favor, tomen en serio sus candidaturas y dejen de estar haciendo el ridículo frente a los ciudadanos que no serán ni tontos ni ignorantes al momento de emitir su voto.
¿Por quién votará el ciudadano? Sin lugar a duda por el político y candidato que mayores beneficios les haya arrojado hasta el momento; beneficios para su familia, para su colonia, para su estado, para su país.
No van a votar por el candidato que les ofrezca el mejor discurso, porque para “rollos” y demagogia la sociedad ya está demasiado cansada.
Tampoco van a votar por el más guapo (o guapa) ni por quien tiene el mejor escaño en el Poder Legislativo o el cargo más lucidor en el Poder Ejecutivo. Los ciudadanos exigen hechos, no promesas huecas.
Por cierto, los candidatos deben valorar mejor sus discursos porque los resbalones están a la orden del día y eso les costará votos, muchos votos.
Si no, pregúntenle al flamante candidato que en estos días salió con la ocurrencia de crear una nueva secretaría donde colocará a uno de los hijos del Presidente de la República, ¡válgame Dios! Hasta dónde llega la inclinación de las corvas. ¿Quién los asesora?
Además, los ciudadanos estarán pendientes de esos “políticos iscariotes” que por un pedazo de poder son capaces de traicionar a los amigos de toda la vida y hasta su propia familia. Eso nos recuerda aquella famosa frase de: “¿Tú también, Brutus?”
Candidatos, por favor, no se desesperen porque la prisa sin sustento es muy mala consejera. Mejor sean políticos inteligentes y dejen que la ciudadanía tome las mejores decisiones. Esperan los tiempos.
@elmerando