Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La masculinidad de políticos y candidatos

Los servidores públicos y candidatos deben observar los temas de igualdad sustantiva

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Jueves, Junio 15, 2023

“No tengo obsesión por el cargo (de gobernador) ni me voy hacer la jarocha con tal de ser candidateable”, así lo dijo en rueda de prensa un ilustre funcionario público que quiere conducir los destinos del estado de Puebla.

Su nombre y cargo es lo de menos, aquí lo que importa es que representa a un partido político (Morena), que se dice ferviente defensor de la igualdad, la equidad y la paridad de género y anda haciendo chistecitos contra un grupo minoritario (trans) que merece respeto.

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Este caso me recuerda a aquel gobernante que después de ver marchar a miles de mujeres un 8 de marzo, las acusó de estar “disfrazadas de feministas”, de ser autoritarias, derechistas violentas, conservadoras, vándalas, infiltradas, terminando su discurso con un penoso “dan tristeza y vergüenza”. Lamentablemente es un político del mismo partido.

También nos recuerda al director del Fondo de Cultura Económica (FCE), quien en plena rueda de prensa lanzó su famoso “se las metimos doblada” ¡Qué hombre tan culto! Curiosamente, también de Morena.

Cómo olvidar el caso de la triste expresidenta municipal, del mismo partido, que en cada entrevista sale a defender a las personas de su mismo sexo -las mujeres-, pero cuando gobernó la ciudad agredió duro y tupido a más de una de sus colaboradoras. La más valiente la denunció ¿De qué partido creen que es?

Alguien tiene que decir a los políticos, a los funcionarios públicos, a los gobernantes, y en estos tiempos a los candidatos a puestos de elección popular, que sus chistes de baja categoría y sus acciones violentas (verbales, físicas, laborales) no son bien vistos a los ojos del electorado.

Tal parece como políticos salidos de la peor cantina, bajo los influjos de unas caguamas y botanas, lanzando todo tipo de exabruptos en contra de quien les da la gana. A las mayorías y minorías hay que respetarlas.

Cabe precisar, para aquellos que consideran esto un asunto menor, que los políticos comienzan con bromas, luego con insinuaciones directas y, posteriormente, con agresiones físicas a las mujeres o personas de diferente género. El “Violentómetro” lo especifica con toda claridad.

Ahora está en la mira un alto funcionario del Congreso del Estado de Puebla, acusado de acosar sexualmente (con envíos de pack) a varias de las mujeres que colaboran en su dirección. El caso ya está en proceso de investigación.

Los servidores públicos, y con mucha mayor razón los que tienen niveles elevados en los gobiernos, deben ser finos, elegantes, preparados, educados y cultos. El electorado se lo merece.

Deben recordar que ellos son el reflejo vivo de sus partidos políticos y de sus gobiernos a los cuales representan; cuando se escucha a un político militante, se escucha a todo el instituto político.

Como dirían los especialistas en el tema, los políticos y candidatos deben trabajar mejor su masculinidad, el trato hacia las mujeres, los temas de igualdad sustantiva. Mucho más si se quiere ser gobernador de un estado.

@elmerando

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