Para sorpresa de muchos, incluso después de que el Ejecutivo Federal haya “palomeado” públicamente la operación de venta de Banamex a Grupo México resulta que la operación se cancela.
La expectativa era abrumadora una vez que se publicó de manera repentina en el Diario Oficial de la Federación el 19 de mayo de 2023. Dicho decreto deja serias dudas tanto de forma como de fondo, lo que da por consecuencia la terminación de negociaciones por parte de Germán Larrea de Grupo México para adquirir Banamex como se había anunciado en las últimas semanas.
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Veamos el fondo primero. Un decreto que declara de utilidad pública la prestación de un servicio público y por tanto se establece su ocupación temporal es un total contrasentido. En el texto más elemental de regulación se explica que las concesiones a particulares de servicios públicos por parte del gobierno resultan una solución a una conocida falla de mercado denominada “monopolio natural”. En esta solución de falla de mercado el gobierno concesiona el servicio a un privado con ciertas reglas precisamente para resolver la falla de mercado de tal servicio público. Ahora bien, el decreto establece la ocupación temporal de tres tramos ferroviarios por la causal de que esta concesión es considerada “servicio público”. ¿Pues desde cuándo se concesionan los servicios privados? Sin embargo, la ley lo permite bajo ciertas condiciones.
Tema de forma. El decreto bien puede no ser considerado una ocupación temporal sino una expropiación equiparada. En este sentido, existen antecedentes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en que toda expropiación debe ser vía previa indemnización y después el Estado puede tomar los bienes, y no al revés. Asimismo, si bien la propia ley puede permitir expropiar una concesión y si lo que quiere es recuperar la propia concesión hubiera seguido el proceso que establece la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario. Desde Grupo México ya se analizan opciones jurídicas y políticas. Jurídicas, lo más probable por vía del amparo, y políticas, por la valoración de no echarse un alacrán a la espalda.
Ahora, pasamos al caso Banamex. ¿Por qué? Muy sencillo, el común denominador de ambos temas, el Grupo México, como comprador en el caso de Banamex y como afectado en caso de la “ocupación temporal”.
Inmediatamente, el mismo miércoles 24 de mayo de 2023 las acciones de Grupo México se disparan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ante la noticia de que se cancela la operación de Banamex. ¿Qué significa esto? El mercado ve con buenos ojos la cancelación de la operación por una sencilla razón: El gobierno federal refuerza la desconfianza en la certidumbre jurídica.
La buena noticia es que Banamex se mantendrá en manos privadas ya que tomó como opción ante tal escenario hacer una Oferta Pública Inicial (IPO por sus siglas en inglés) y será susceptible de ser comprada por el mercado.
La noticia preocupante es que, si esto sucedió con una de las empresas más fuertes de este país, ¿qué podemos esperar que suceda con la micro, pequeña y mediana empresa que aportan más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) en México? Sin contar que es el sustento de la clase media… ¿alguien dijo “clase media”?
¡Cuidado, empresarios mexicanos! El escenario es más grave de lo que parece.